Lunes, 22 de febrero de 2010
Dice García Márquez que El coronel no tiene quien le escriba es su mejor libro. Me extrañó leer esta declaración en el autor de obras como Cien años de soledad o El amor en los tiempos del cólera, uno podría pensar que se decantaría por cualquiera de estas dos obras. En cierta forma me recordó a John Ford y cómo aseguraba que sus películas favoritas no eran las más conocidas o redondas de su filmografía, sino algunas de las menos conocidas como El sol siempre brilla en Kentucky. Así que al empezar esta novela corta tenía en mente las palabras de García Márquez.

Lo primero que sorprende en El coronel no tiene quien le escriba es el lenguaje directo y sobrio de García Márquez, sin el laberíntico estilo de Cien años de soledad, por ejemplo, ni el cruce entre lo mágico y la realidad. En apenas cien páginas asistimos a una historia de espera e inquietud, de vejez y recuerdos. Cada viernes un viejo coronel sigue el camino de la saca de correos en espera de la carta donde le confirmen la aprobación de su pensión. Casi desahuciado, con una mujer asmática y un hijo asesinado un año atrás, el viejo coronel se agarra a la concesión de su pensión como última esperanza para sobrevivir y abandonar la pobreza que le rodea.

La novela va creciendo poco a poco, de los detalles del día a día del matrimonio a la descripción de su angustiosa situación, la muerte de su hijo y cómo su único legado es un gallo de pelea. García Márquez se centra en las dudas del viejo coronel, en esa larga espera de años de la carta salvadora, en el hambre, la casa desnuda y la ropa remendada, en cómo pasa de la derrota y el desánimo a la paciencia y cierta ciega esperanza. Todo escrito con austeridad, sin estridencias, y donde la historia se hace contigo lentamente.

El coronel no tiene quien le escriba es una gran novela, llena de detalles y con un personaje central inolvidable.



Siguió hablando desde el mosquitero. “Hace dos días traté de vender el reloj”, dijo. “A nadie le interesa porque están vendiendo a plazos unos relojes modernos con números luminosos. Se puede ver la hora en la oscuridad.” El coronel comprobó que cuarenta años de vida en común, de hambre común, de sufrimientos comunes, no le habían bastado para conocer a su esposa. Sintió que algo había envejecido también en el amor.
Gabriel García Márquez
El coronel no tiene quien le escriba (Anagrama)


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Publicado por elchicoanalogo @ 4:37  | Libros...
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Comentarios
Tengo que reconocer que de Garc?a M?rquez me gusta todo. Pero tengo una especial predilecci?n por este coronel y su "santa paciencia". La primera vez que lo le?, hace m?s de 20 a?os, me irritaba profundamente y, sin embargo ahora me produce una gran ternura y se ha convertido en uno de mis personajes favoritos.
?Y qu? me dice de ese gallo al que hay que alimentar aunque no haya comida para nadie?
Una gran obra.

Suya, suy?sima
VS
Publicado por Invitado
Lunes, 22 de febrero de 2010 | 15:20
El personaje del coronel es entra?able, a pesar de su paciencia extrema. Y el gallo, qu? decir, un gallo de pelea como ?nico lazo con su hijo muerto y ?nica esperanza. Uno pod?a sentir el vac?o en el est?mago del viejo matrimonio...
Suyo, siempre

F
Publicado por elchicoanalogo
Lunes, 22 de febrero de 2010 | 18:57

buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuueeeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn nnnnnnniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisssssssssssssssssssssiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimmm mmmmmmmmmmmmm ooooooooooo

Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 11 de abril de 2012 | 3:27

¡Mucho!

Publicado por elchicoanalogo
Mi?rcoles, 11 de abril de 2012 | 9:45