Jueves, 25 de febrero de 2010
La lluvia,
con frecuencia,
penetra por mis poros,
ablanda mis tendones,
traspasa mis arterias,
me impregna,
poco a poco,
los huesos,
la memoria.

Entonces,
me refugio
en un rincón cualquiera
y estirado en el suelo
escucho,
durante horas,
el ritmo de las gotas
que manan de mi carne,
como de una gotera.
Oliverio Girondo
Nocturno 5 (en Persuasión de los días)

Tags: Nocturno, La persuasión de los días, Oliverio Girondo

Publicado por elchicoanalogo @ 4:11  | Oliverio Girondo
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