Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

Pocatello, Idaho, 1967, Rigby John Klusener tiene 17 años y ha decidido emanciparse. Es hora de abandonar el hogar y de ese modo, con una flor tras la oreja y el dedo pulgar en alto, se dirige a pie por la autopista hacia San Francisco, la ciudad que en sueños imagina como el mismísimo paraíso. Ahora es el momento es la historia de cómo Rigby encuentra su lugar en el mundo; de cómo se va alejando de las estrictas restricciones de una familia granjera muy religiosa y de una comunidad hermética que se ha automarginado de la explosión cultural que tiene lugar en los Estados Unidos en esa década.



Hace un año compré El hombre que se enamoró de la luna por su título. A veces hago eso, comprar libros de autores que desconozco por el título o la portada o el párrafo inicial, una forma de que los libros me elijan a mí y no al revés. No sabía qué me iba a deparar Tom Spanbauer y lo que encontré en El hombre que se enamoró de la luna fue un western con tintes oníricos, desaforados, surrealistas y sexuales donde cuatro personas intentaban crear y sobrevivir en una comunidad utópica en mitad del salvaje oeste. Fue uno de mis libros favoritos del pasado año, un libro narrado con el tono de una vieja leyenda india, un puñado de personajes que buscaban un lugar en el mundo y hacerlo suyo, fuera de los prejuicios y las miradas de los demás.

Tardé más de un año en atreverme a leer otro libro de Spanbauer. Tenía miedo a sentirme decepcionado y que no se repitiese la magia y el mundo de El hombre que se enamoró de la luna, el juego del teruteru, afuera-en-el-cobertizo, la luna como un personaje más, párrafos de auténtica magia que parecían colarse en tu interior. “Para mí Dellwood Barker no sólo es el hombre que se enamoró de la luna, sino aquel que me descubrió que el ojo derecho sólo ve los que queremos ver, y el ojo izquierdo es el ojo del alma. Desde entonces, cuando tengo a alguien enfrente, trato de mirarle a su ojo izquierdo, a ver qué me desvela.” Pero a veces ocurre que la magia se repite, que encuentras un autor capaz de emocionarte con dos libros diferentes y que te hace partícipe de su mundo de forma íntima, cercana y dolorosa. Siempre hay que buscar la magia, sin miedo.

Ahora es el momento es una historia más reposada (que no tranquila) que El hombre que se enamoró de la luna, al menos en la forma, no tan febril ni rompedora. Conserva la música que tienen las historias de Spanbauer, las repeticiones a lo largo de la novela de párrafos como cánticos indios que dan a la historia un ritmo musical, las divagaciones y reflexiones del narrador, el brillo de la luna, un puñado de personajes entrañables e inolvidables que buscan un lugar donde cobijarse, un embarcadero fuera de la vida marcada por los demás.

Además de música hay dolor en la historia de Spanbauer, Ahora es el momento parece escrito con las extrañas, vaciarse a través de las palabras, de los recuerdos, de los cruces de caminos y personas, de todas esas dudas que llevamos dentro hasta encontrarnos con ese momento en la vida donde debemos elegir qué hacer con nosotros.

Ahora es el momento es una historia de aprendizaje, el inicio a la vida de Rigby John Klusener, 17 años, hijo de unos granjeros católicos de Idaho, que está en la autopista 93, camino de San Francisco, y la luna jugando con su sombra sobre el asfalto. Y es en ese instante entre el pasado que acaba de dejar atrás y el futuro incierto de su viaje a California donde Rigby John nos cuenta su historia, sus primeros años de infancia, el acoso en la escuela, su soledad y el trabajo en el campo, el dolor, la culpa católica, las dudas, el viento en el corazón, la sombra de la luna, sus primeras lecturas, sentirse difrente pero sin saber en qué...

En Ahora es el momento hay páginas de pura música, otras poéticas, también contiene una pizca de humor y, sobre todo, ese dolor y melancolía de quien busca su lugar y sus personas en el mundo. Porque Rigby John no sólo busca un lugar, también personas que le acompañen en su paso a la madurez. La entrañable, sensual, exuberante e inquieta Billie Cody (“La C no es de Cody sino de coño. Una vieja broma entre Billie y yo”), con quien aprenderá a reír y a madurar y que el amor también es dolor; su madre, perdida entre el fervor y la culpa católica, capaz de transformar el castaño de sus ojos en dorado gracias a la música arrancada a un piano; el indio George Serano, un hombre que espera, y lo que espera es el amor (“Un propósito en la vida sobre el que moldear tu vida. El amor.”) y que será el viento en el corazón de Rigby John; los mexicanos Flaco y Acho que le enseñan a disfrutar de los momentos de felicidad cuando éstos se presentan; la abuela Queep, una vieja india desdentada y medio bruja... Nuestro lugar en el mundo es más espiritual que geográfico y las personas que nos rodean son quienes nos atan a la vida y nos ayudan a crecer, comprender y madurar. Dentro de nosotros llevamos el rastro de un puñado de seres inolvidables.

Lo que busco en la literatura es ese chispazo entre las páginas de un libro, la emoción y la aventura de una historia, otras miradas y realidades, la melancolía, el dolor y la esperanza del amor, imágenes que se queden dentro de mí y música. Y Ahora es el momento tiene todo eso... Uno de mis libros de este año.


Entrevista al autor en El país:
http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20070505elpbabese_1&type=Tes&anchor=elpepuculbab


De pronto todo está muy claro. Es increíble lo calor que puede volverse todo en una noche en el desierto. La luna, un gran dólar de plata, ilumina tanto que mi sombra se prolonga hasta el otro lado del asfalto. Una sombra alargada. Mis pies aquí en la grava, mi cabeza más allá de la línea blanca del centro.
George Serano me dijo una vez que puedes saber cómo se siente alguien por su sombra. Esta noche en mi sombra hay algo alrededor de la cabeza y los hombros, y también en los brazos. El pelo en punta, la camiseta que me marca los bíceps, la margarita que he arrancado en Twin Falls y que asoma a un lado de mi cabeza. Algo de dentro está saliendo y hace que mi sombra, que todo yo, parezca, no lo sé, lleno.

( … )

Personalmente llevo toda la vida buscando magia. Sigo haciéndolo. Esa es exactamente la razón por la que estoy aquí en la autopista 93. Tengo que irme de Pocatello porque todo lo que conozco- mi casa, mi familia, mis amigos- se ha quedado sin magia como a quien se le acaba la gasolina. Todo lo que me resta por hacer es levantar el pulgar y echar a andar.

( … )

El bosque y las montañas verdes están dentro de uno, dijo Theresa. Eso es lo que hace un artista. Viajar por el mundo buscando lo que está en su interior.

( … )

Ten cuidado con lo que deseas. O mejor, creo, ten cuidado con lo que decides perseguir. Fuera quien fuese el que lo dijo, tenía razón. Miradme aquí en la autopista, en este desierto plateado, solo con la luna. Y el universo no tiene la culpa. Cuando persigues algo que quieres y acabas jodido no puedes culpar a nadie más que a ti mismo.
Tom Spanbauer
Ahora es el momento (traducción de Aurora Echevarría. Mondadori)


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Publicado por elchicoanalogo @ 20:19  | Libros...
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