Jueves, 11 de noviembre de 2010

El ganso salvaje es la historia de un amor que apenas se insinúa, una oportunidad que no llega a término y que tiñe delicadamente la atmósfera del libro entero, entre la bella Otama, de blanquísimo rostro—hija de un comerciante empobrecido que se ve obligada a ser la amante de un ser repulsivo para mantener a su anciano padre—, y Okada, un apuesto estudiante que la entrevé en sus paseos diarios. Los dos jóvenes viven el brevísimo encuentro de sus miradas, y sólo cuando una imprudente celestina revela a Otama el nombre del joven, ésta se da cuenta de las proporciones que en su interior ha ido adquiriendo. Más tarde, una menuda tragedia doméstica hace que los dos jóvenes se encuentren cara a cara.

El ganso salvaje podría recordar aquella imagen que intenta describir la teoría del caos, el aleteo de una mariposa en una parte del mundo provoca un terremoto en la otra punta del planeta. Todo está conectado y la más leve variación en un punto influirá de una manera inesperada en la vida. Se han escrito miles de historias sobre el azar, la predestinación, la fatalidad, las matemáticas y los cruces de caminos. A cada paso, el mundo cambia.

Ogai Mori se saca de la chistera una historia de amor donde unos leves y, en apariencia, intrascendentes pasos cambian la vida de los dos protagonistas. Es hermoso (y da vértigo) reflexionar sobre el recorrido que deben hacer dos personas hasta que cruzan sus miradas por primera vez. Okada, estudiante de medicina, es un hombre serio, metódico, con una rutina férreamente establecida; Otama es una joven de una belleza emocionante, una mujer que ha acabado como mantenida de Suezô, un humilde bedel convertido en usurero y prestamista. Okada y Otama, dos seres que no saben nada del otro, se cruzan en uno de los paseos vespertinos de Okada. Para que ese encuentro tuviera lugar, Otama debió pasar por la vergüenza de un falso matrimonio, la pobreza que les rodeaba a ella y a su padre, el sacrificio de convertirse en una mantenida y su mudanza a la casa que le compra el usurero.

El ganso salvaje es una historia de amor diferente, escrita con una sutileza admirable, una historia de amor que se queda en el límite entre la ensoñación y el acercamiento real. Okada y Otama no vivirán grandes encuentros, no protagonizarán febriles escenas de amor ni lucharán contra los elementos por hacer posible su relación. No. Su amor nacerá del diario cruce de miradas, una especie de semilla que hará que crezca dentro de ellos el misterio y las ganas de acercarse al otro. Cada día Okada se descubrirá ante Otama, y Otama sonreirá buscando la ocasión más oportuna para romper el silencio e iniciar una conversación. Como en un baile improvisado, los dos amantes orbitan alrededor del otro sin llegar a deshacer la distancia que los separa. Dos vidas que se cruzan por azar y que da lugar a un amor incipiente, sencillo y sutil. Y por azar ese amor se queda en blanco.

La melancolía de las páginas finales, el vértigo del azar, cómo dos vidas pueden unirse o separarse por un simple hecho fortuito, el narrador que parece un simple espectador de la historia de Okada y Otama pero que, sin ser consciente, acaba por ser parte central de ella, todo eso contando con la contención, sutileza e intimidad de Ogai Mori...

Camino, muchas gracias por este regalo.


A fuerza de pensar lo mismo cada vez que pasaba ante la casa y que sus ojos se encontraban con los de la joven, a Okada empezó a resultarle familiar “la mujer de la ventana”. Dos semanas después, al pasar ante ella, en un gesto instintivo, se descubrió y se inclinó. El pálido rostro de la mujer se tiñó repentinamente de púrpura y su melancólica sonrisa se tornó luminosa. Desde aquel día, cada tarde, Okada saludó al pasar a la mujer de la ventana.
Ogai Mori
El ganso salvaje (traducción de Lourdes Porta. Acantilado)


Tags: El ganso salvaje, Ogai Mori, Lourdes Porta, Acantilado

Publicado por elchicoanalogo @ 20:43  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

De nada, de nada.

Me alegra que le gustara.

C

Publicado por Invitado
Jueves, 25 de noviembre de 2010 | 13:37

Un abrazo

Publicado por elchicoanalogo
Jueves, 25 de noviembre de 2010 | 23:10