Viernes, 12 de noviembre de 2010

Glen Runciter ha muerto. ¿O lo han hecho todos los demás? Esta cáustica comedia metafísica de muerte y salvación (servida en cómodo aerosol) es un tour de force de amenaza paranoica y diversión sin trabas, en la que los fallecidos dan consejos comerciales, compran su siguiente encarnación y corren continuamente el riesgo de morir de nuevo.

Tal vez sea Philip K. Dick, junto con Kurt Vonnegut, el autor de ciencia ficción más febril, enloquecido y desaforado que me he encontrado en los últimos años. Sus libros no se acercan al clasicismo de las novelas de Asimov y Clarke o la poética de Bradbury; son historias donde la realidad siempre está en la frontera entre invención y locura y los personajes deambulan por ella sin siquiera saber qué son y qué mundo habitan.

Ubik es una extraña, laberíntica, paranoica y en ocasiones divertida historia donde la realidad es confusa e inestable y el tiempo se pliega en una regresión juguetona al pasado. Glen Ruciter es el propietario de una empresa que se dedica a detectar y neutralizar el poder telepático o precognitivo de unos seres que se introducen en las grandes empresas. En media de una misión en la Luna, Glen y su equipo son atacados por una fuerza extraña. En ese instante, la realidad se rompe y se divide en diversos niveles y en continuas regresiones al pasado, los personajes no saben qué es verdad, la causa de las regresiones temporales, las desapariciones como cuentagotas de cada miembro del equipo, ni siquiera pueden vislumbrar si están vivos, semivivos en una friovaina o muertos. Todo parece un juego desquiciado.

Philip K. Dick escribe con un socarrón sentido del humor esta historia misteriosa, original y, a veces, confusa. En el futuro imaginado por Dick, toda máquina, incluidas las puertas, funcionan con monedas, la publicidad es, como poco, surrealista y cada capítulo empieza con un anuncio comercial de Ubik, un extraño producto que puede ser un crédito bancario, una cerveza, bolsas de plástico o un analgésico.

Dick nos habla de la realidad y la percepción de esa realidad, de la fina frontera entre vida y muerte, de mundos que se solapan entre ellos, de confusión y locura. A veces su nivel simbólico se acerca al 2001 de Kubrick, qué es exactamente Ubik, en qué estadio de la vida nos encontramos, cómo saber qué es real, cuántos mundos existen y a qué nivel...

Ubik ha sido una lectura divertida, enloquecida y atrayente, otra forma de acercarse a la ciencia ficción.


No es que el universo se esté hundiendo bajo capas de frío, viento, hielo y oscuridad; todo eso ocurre dentro de mí y yo creo verlo fuera. Es extraño: ¿está el mundo dentro de mí, contenido en mi cuerpo? Si es así, ¿cuándo ocurrió? Debe de ser una manifestación de la muerte. La incertidumbre que siento, este lento hundirme en la entropía: este es el proceso, y el hielo que veo el resultado de su finalización. En cuanto cierre los ojos, el universo entero desaparecerá. Pero, ¿y las luces que debería ver, las entradas a nuevas matrices? ¿Dónde está concretamente la luz rojiza de las parejas que copulan? ¿Y la luz débil y triste que indica la avidez animal? Todo lo que distingo es la oscuridad que avanza y el calor que retrocede, una llanura que se enfría, abandonada por su sol.

( … )

Las formas primitivas deben de llevar una vida residual, invisible, en cada objeto, meditó Joe. El pasado está latente, sumergido, pero sigue ahí y puede aflorar a la superficie tan pronto desaparezcan, por cualquier desafortunado motivo y contra lo que nos enseña la experiencia diaria, las características del objeto último, más tardío. El hombre no contiene al muchacho, sino a los hombres que lo precedieron. La historia empezó hace mucho.
Philip K. Dick
Ubik (traducción de Manuel Espín. Minotauro)


Tags: Ubik, Philip K. Dick, Manuel Espín, Minotauro

Publicado por elchicoanalogo @ 5:18  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Philip K Dick quizás no sea el mejor escritor de ciencia ficción de la historia, pero creo que es el que más preguntas nos plantea sobre la esencia de la realidad y del ser humano. Veo en Ubik un gran tratado sobre la incomunicación. ADemás también anticipaba un futuro que ya no lo es tanto: todos continuamente vigilados y controlados, una especie de 1984, pero con el añadido de que en Dick incluso nos pueden leer lamente. Cierto que eso todavía ocurre ni pagamos por abrir y cerrar las puertas; para lo de las puertas falta poco, pera lo otro ya veremos,

saludos

Publicado por Mind Revolution
S?bado, 27 de noviembre de 2010 | 15:48

ES lo que me gusta de Dick, cómo, en cierta forma, nos presenta y nos advierte sobre un futuro extraño y alienante donde no seríamos capaces de saber qué es real ni qué o quiénes somos. Saludos

Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 28 de noviembre de 2010 | 23:46