Domingo, 30 de enero de 2011

Kitchen fue la primera novela de Banana Yoshimoto y en ella ya aparecía el tono melancólico de sus posteriores trabajos. Hay algo que me atrae de Yoshimoto desde Sueño profundo, mi primera lectura de una obra suya, y es esa forma de escribir tan sutil y triste que te envuelve de manera imperceptible en cada página, las pequeños párrafos que hablan de la soledad, los miedos, el amor o la muerte y la irrupción y mezcla de los sueños en la realidad. Parece que nada ocurre en los libros de Yoshimoto, que no hay una acción trepidante y desbocada, pero sus libros me recuerdan a haikus que hablan sobre el pasar de la vida y los sentimientos cotidianos.

En Kitchen, Mikage acaba de perder a su abuela, el único familiar que le quedaba con vida. Esta pérdida la deja noqueada, sin capacidad de reacción. Acá Yoshimoto no juega con el morbo o lo sensiblero, con pequeños trazos describe la relación entre la abuela y la nieta y los sentimientos de la nieta ante su soledad en una casa demasiado grande y con innumerables recuerdos. “Yo, Mikage Sakurai, soy huérfana. Mis padres murieron jóvenes. Me criaron mis abuelos. Mi abuelo murió en la época de mi ingreso en la escuela secundaria. Desde entonces, vivíamos solas mi abuela y yo. Hace poco murió mi abuela inesperadamente. Me asusté. La familia, esta familia que realmente he tenido, fue reduciéndose poco a poco a lo largo de los años, y ahora, cuando recuerdo que estoy aquí, sola, todo lo que tengo ante los ojos me parece irreal. Ahora, en la habitación en la que nací y crecí, me sorprende ver que el tiempo ha pasado y que estoy sola. Como en la ciencia ficción. Es la oscuridad del universo.” Yoshimoto escribe con melancolía pero sin llegar al desgarro.

Mikage sólo se siente cómoda en la cocina, una especie de burbuja que la escuda del dolor y la soledad. Y eso, la soledad, es uno de los grandes temas de Yoshimoto, junto con la sombra de la muerte. En Kitchen la soledad, la muerte y los sueños parecen ocupar un mismo espacio. Mikage y su dolor por la pérdida, por sentirse sola en el mundo, una soledad que Mikage a veces ve como parte de sí y otras como una pequeña herida externa.

Yuichi, un amigo de la abuela de Mikage, irrumpirá en su vida para, en cierta forma, llenar esos espacios en blanco que la conforman. Yuichi le pedirá que vaya a vivir con él y su madre a un apartamento más pequeño. Mikage aceptará y se encontrará con una familia inesperada, Yuichi, un adolescente callado y cercano y Eriko, su madre, que en realidad es un hombre. Una especie de soledad compartida, de sentirse identificado en la soledad del otro. “Arropada entre las mantas, pensé que era divertido dormir, también aquella noche, al lado de la cocina, y sonreí. Pero no había soledad. Quizá porque esperaba algo. Quizá porque estaba esperando tan sólo una cama donde poder olvidar, por un instante, las cosas que habían sucedido hasta entonces, las que vendrían después. Al tener a alguien cerca, la soledad es más cruel. Pero había una cocina, plantas, había otras personas bajo el mismo techo, paz y... es “better”. Sí, esto es “better”. Me sosegué y dormí”.

Junto con Yuichi y Eriko, Mikage soportará esos primeros meses tras una pérdida donde la sensación de estar noqueada y sin saber qué hacer lo domina todo. Dormirá en el sofá, será testigo de las idas y venidas de Eriko, se acercará tímidamente a Yuichi, formará un pequeño mundo propio y familiar del que sabe que tendrá que marcharse tarde o temprano para avanzar en su propia vida.

Moonlight shadow, un cuento que completa Kitchen, es otra historia de muerte y soledad. La narradora ha perdido a su novio e intenta calmar su ausencia a través del jogging y las charlas con Shu, el hermano de su novio. En este cuento la irrealidad y los sueños se adentran en la vida de la narradora hasta difuminar la frontera de lo que es real y lo que no.

Banana Yoshimoto es una buena escritora, me gusta la tristeza que destilan los libros que he leído de ella donde dominan los monólogos y reflexiones de los narradores sobre la realidad que les rodea y que sienten dentro.


(Encontré Kitchen en Raimundo, una tienda de segunda mano de Cádiz. Una de las cosas que me atrajo de este libro, como objeto, fue ver en su primera página una fecha anotada, Madrid, noviembre de 1991 y una pequeña frase en francés, Ecrit l´indispensable sur le sable)



Yo dirijo los ojos de nuevo a la revista y pienso: “No puedo quedarme siempre aquí”. Es tan doloroso que me hace dudar, pero es evidente.
Alguna vez, en otro lugar, ¿pensaré en este sitio con añoranza?
¿O volveré a estar en esta cocina alguna otra vez?
Pero ahora estoy en este lugar con el chico de ojos dulces y con esta madre activa. Esto es todo.
Cuando crezca más y más, me pasarán cosas diferentes, muchas veces me hundiré hasta el fondo. Muchas veces sufriré. Muchas reapareceré. No habrá derrota. No dejaré de luchar.

Una copia de sueño.
Habrá muchas, muchas. En mi corazón. O en la realidad. O en el destino de un viaje. O sola, o con muchos otros, o dos a solas, en todos los lugares de mi vida habrá seguramente muchas cocinas.
Banana Yoshimoto
Kitchen (traducción de Junichi Matsuura y Lourdes Porta. Tusquets)


Tags: Kitchen, Banana Yoshimoto, Junichi Matsuura, Lourdes Porta, Tusquets

Publicado por elchicoanalogo @ 19:41  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Este libro en concreto no lo he leído pero tienes razón en lo que dices de Yoshimoto. Lo que importa no es lo qué ocurre en la historia, es la atmósfera que crea, las sensaciones. Sus páginas están llenas de melancolía. He leído poco de él pero me ha gustado mucho hasta ahora, y pronto iré a por Kitchen. De momento mi preferido es Tsugumi.

Publicado por Lucia
Domingo, 30 de enero de 2011 | 23:36

Hola, Lucía. Tsugumi también es mi favorito, es una historia preciosa, bien narrada, sutil y melancólica, esta escritora sabe jugar con esos elementos y hacer algo cercano. Si lees Kitchen espero que te guste. Un saludo

Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 30 de enero de 2011 | 23:44