Jueves, 24 de febrero de 2011

In?til. Habr? de ser in?til, nuevamente,?
suspender de la noche, sobre densas corrientes de follaje,?
la imagen demorada de un porvenir que alienta en la memoria;?
penetrar en el ocio de los d?as que fueron dibujando con terror y paciencia?
la misma alucinada realidad que hoy contemplo,?
ya casi en la mirada;?
repetir todav?a con una voz que siento pesar entre mis manos:?
-Alguna vez estuve, quiz?s regrese a?n, a orillas de la paz,?
como una flor que mira correr su bello tiempo junto al brazo de un r?o.?

Todo ha de ser en vano.?
Manadas de caballos ascender?n brav?as las pendientes de su infierno natal?
y escuchar? su paso acompasado, su trote, su galope salvaje,?
atravesando siglos y siglos de penumbra,?
de sumisas distancias que irremediablemente los conducen aqu?.?

Tal vez ser?a dulce reconquistar ahora una m?sica antigua,?
profunda y persistente como el eco de un grito entre los sue?os,?
sumirse bajo el verde sopor de las llanuras?
o morir con la lluvia, tristemente,?
entre ramos llorosos que sombrearan viej?simas paredes.?

Imposible. S?lo un fragor inmenso de ruinas sobre ruinas.?
Es el desesperado retornar de los tiempos que no fueron cumplidos?
ni en gloria de la vida ni en verdad de la muerte.?
Es la amarga plegaria que levantan los ?ngeles rebeldes?
llamando a cada sitio donde pueda morar su dios irrecobrable.?
Es el tropel continuo de sus lucientes potros enlutados?
que asoman a las puertas de la noche la llamarada enorme de sus gre?as,?
que apagan con mortajas de vapor y de polvo toda muda tiniebla,?
agitando sus colas como lacios crespones entre la tempestad.?
La sangre arrepentida, sus heroicas desdichas.?

Y nada queda en ti, coraz?n asediado:?
apenas si un color, si un brillo mortecino,?
si el sagrado mensaje que dejara la tierra entre tus muros,?
se pierden, a lo lejos,?
bajo un mismo comp?s id?ntico y glorioso como la eternidad.?
Olga Orozco?
Cabalgata del tiempo?


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Lunes, 21 de febrero de 2011

Cruz?bamos las cumbres nevadas de los montes. Regresaba de Elche y estaba en ese punto del viaje donde lo que dej?s atr?s tiene m?s fuerza que lo que espera delante de ti. Miraba la blancura del horizonte, las nubes descendientes, la hilera de luces rojas en la carretera y, dentro de m?, se mezclaban recuerdos, im?genes, risas, conversaciones y emociones, algunas de forma n?tida, otras empezaban a difuminarse, a tornarse en fotograf?as borrosas donde construir no un recuerdo exacto sino una peque?a leyenda.

Las primeras imagenes del viaje... De pie en la cafeter?a del tren, sent?a como si el cielo se desplomase sobre la tierra, los campos oscuros que desped?an un aliento gris y desperezado, las nubes bajas, el horizonte lejano, inasible, el movimiento del tren, la sensaci?n de estar de viaje, en una especie de burbuja espacio-temporal, desconectado de mi vida y con un lugar al que llegar. Viajar es como desgajarse en dos mitades.

En la pared de la habitaci?n alguien pint? un n?mero, 2002. Siempre he sentido las habitaciones de hotel como espacios as?pticos, temporales, transitorios, deshumanizados, pero ese n?mero me hizo pensar en quien lo dibuj?, en c?mo, aun sin notarlo, dejamos huellas de nuestros pasos. Somos como las mariposas que ilustran la teor?a del caos, un aleteo inapreciable puede cambiar la vida en la otra punta del mundo.

Las primeras emociones del viaje... Un restaurante de comida oriental y tres sonrisas que reconfortaban, tres sonrisas sinceras, abiertas, entra?ables, luminosas, funambulistas, c?lidas, abarcadoras, alocadas, ir?nicas y perennes, tres sonrisas que aparec?an en medio de la conversaci?n con una facilidad pasmosa y que me hicieron sentir c?modo. Sonia, Mar?a y Esther. Hay algo que me emociona de ellas, y es su capacidad de transmitir vitalidad y optimismo y ver el vaso medio lleno. Por la noche se unieron dos sonrisas m?s, Nuria e Irene, en una cena alocadamente estridente, nunca en silencio, una velada desvariada y alocada.

Un s?bado diferente... Cada viaje es una oportunidad para desperezarme, para vivir aquello que no tengo en mi pueblo, para alejarme de las horas solitarias y silenciosas ante libros y pel?culas y tardes de carreras y noches de escritura ca?tica. El s?bado con Sonia fue para hablar de libros y buscar t?tulos entre las estanter?as de la fnac, una comida con bolsas de libros a nuestro lado y coronada por un monumental postre de chocolate mientras la conversaci?n derivaba a nuestras vidas, un peque?o descanso y una pel?cula de humor y di?logos r?pidos y personajes entra?ables, Primos (la frase de la pel?cula... ?te pre-quiero!), que me record? a aquellas comedias alocadas de los a?os treinta, otra cena copiosa y un brownie de postre. Las im?genes del d?a se suced?an en mi cabeza antes de dormir.

No me gustan las despedidas, no s? c?mo despedirme, qu? palabra o gesto usar, siempre a trompicones, ya sea en un aeropuerto tucumano o en una estaci?n de tren ilicitana. Sonia y yo sentados en un banco, habl?bamos mientras esperamos la llegada de mi tren. Y es eso lo que ahora recuerdo de la despedida, la tranquilidad de la conversaci?n y Sonia despidi?ndome fuera de la ventana.

Dec?a que viajar es como desgajarse en dos mitades. Porque hay una parte de m? que a?n est? en Elche y que sigue recordando y sonriendo.


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Mi?rcoles, 16 de febrero de 2011

A veces no encuentro las palabras adecuadas y precisas para describir los sentimientos que la lectura de un libro como 2666 me producen. Porque 2666 se coló piel adentro desde las primeras páginas, me dejó boquiabierto, sorprendido y con una sensación de vértigo parecida a la que se siente al acercarse el borde de un acantilado. 2666 ha sido una de las lecturas más intensas y aventureras que recuerde, como lo fueron El árbol de la ciencia, El lobo estepario o Las uvas de la ira. Una lectura inolvidable.

Lo que me gusta de este último libro de Bolaño es su capacidad de riesgo, de no seguir un camino sino docenas de ellos, de detenerse en lugares nada comunes, de investigar y extenderse y dejarse llevar por la palabra, por las digresiones, por los puzzles y los fantasmas, por el cruce de tiempos y personas, por la muerte, la locura y las sombras. Nada parece real y nada parece inventado. Es un libro febril, alocado e inestable, como un río casi infinito (ahora recuerdo una imagen que podría definir este libro, Fitzcarraldo, de Herzog, y su aventura en la selva amazónica).

Todo parece desbordarse en 2666, se mezclan tiempos y espacios, filólogos con boxeadores, escritores fantasmales y desaparecidos, asesinos, prusianos que echan de menos su imperio pasado, policías mexicanos, videntes, emigrantes, oficiales nazis o periodistas de sucesos, hay personajes secundarios, casi terciarios, que se quedan prendidos en la memoria, un poeta loco encerrado en un manicomio o un pintor que se corta la mano, se pasa de los congresos literarios al desierto fronterizo donde mueren docenas de mujeres mexicanas o la Europa asolada por la segunda guerra mundial. En 2666 hay cabida a cualquier tiempo y espacio.

Bolaño dividió la novela en cinco partes. Quiso editarlas por separado, una al año, al saber que moriría pronto. Pero 2666 hay que leerla del tirón, es imposible fragmentarla, se siente parte de una misma obra, de una misma voz, un paso que se inicia por cuatro lectores que descubren a un autor poco conocido y que acaba con ese autor fantasmal y sus derivas por un mundo en guerra y estridente y lleno de vacíos y ausencias.

La primer parte, La parte de los críticos, abre el misterio, las compuertas de la novela, el primer paso de un largo camino. Cuatro filólogos van detrás del rastro, de la sombra de Beno von Archimboldi, un escritor fantasma y enigmático. Como en Las afinidades electivas, se dan curiosos cruces entre los tres hombres y la única mujer, Liz Norton. Esta parte es la semilla de toda la locura que vendrá a continuación. Se suceden los congresos de filología, las derivas amorosas y sexuales, la pista siempre en fuga de Archimboldi que les lleva a México.

La segunda parte, La parte de Amalfitano, tiene una imagen poética, un libro colgado de un tendedero de ropa, ver cómo la vida actúa sobre él y comba y cambia sus facciones. Amalfitano, un profesor que ve cómo su mujer desaparece en busca de un escritor internado en un manicomio (el amor loco, fugaz, lleno de incoherencias, de vacíos, de espacios en blanco), se instala en México con su hija. Se vislumbra ese desierto en el que acabaron Los detectives salvajes y la tragedia de los crímenes que formarán la cuarta parte del libro.

En la tercera parte, La parte de Fate, se cruza un combate de boxeo con las desapariciones de mujeres en México y un puñado de personajes al límite. Un periodista de una revista dirigida a la comunidad negra estadounidense acude a Santa Teresa para cubrir un combate de boxeo y en los días que pasa en la ciudad descubre que algo terrible y cruel sucede en ella, los asesinatos de mujeres. En esta parte se intuye el peligro, la muerte, la atmósfera opresiva que rodea a los crímenes.

La cuarta parte, La parte de los crímenes, es la parte más dura y extrema del libro. Con una minuciosidad extrema, se repasan los crímenes de Santa Teresa, contados como si fuesen un informe policial. A cada crimen, un nudo en la garganta, la sensación de indefensión por la impunidad de los asesinos, de rabia, la crueldad llevada al extremo. Se mezclan la vida de los policías, una vidente, un alemán acusado de los crímenes o los periodistas de la zona con la descripción detallada de cada asesinato y el ambiente corrupto de la ciudad. Se da voz y presencia a las mujeres desaparecidas, se las hace reales, cada una un nombre, una forma de vivir y de morir.

La quinta parte, La parte de Archimboldi, cierra el círculo y conocemos la vida del escritor fantasmal que inició esta aventura, una vida en la que se incluyen una historia de amor tierna y loca, unos cuadernos escondidos en un poblado ruso durante la segunda guerra mundial, la locura de la guerra y los soldados crucificados, las identidades cambiadas y una máquina de escribir.



Hace un mes que terminé este libro y siento que no puedo expresar cuánto ha significado para mí, cuánto me ha emocionado su lectura, la aventura que ha sido perderse en su camino y sus digresiones y la tristeza de saber que leer no podré las novelas que Bolaño se quedó sin escribir. No he podido encontrar las palabras adecuadas para esta reseña. 2666 es inolvidable, desbordante, pura aventura, un paso más allá de Los detectives salvajes.




Pobre mi padre mío. Fui escritor, fui escritor, pero mi indolente cerebro voraz me comía las entrañas. Buitre de mi propio Prometeo o Prometeo de mi propio buitre, un día me di cuenta de que podía llegar a publicar excelentes artículos en las revistas y en los periódicos, e incluso libros que no desmerecían el papel en que estaban impresos. Pero también supe que jamás lograría acercarme o internarme en aquello que llamamos una obra maestra. Me dirá usted que la literatura no consiste únicamente en obras maestras sino que está poblada de obras, así llamadas, menores. Yo también creía eso. La literatura es un vasto bosque y las obras maestras son los lagos, los árboles inmensos o extrañísimos, las elocuentes flores preciosas o las escondidas grutas, pero un bosque también está compuesto por árboles comunes y corrientes, por yerbazales, por charcos, por plantas parásitas, por hongos y por florecillas silvestres. Me equivocaba. Las obras menores, en realidad, no existen. Quiero decir: el autor de una obra menor no se llama fulanito o zutanito. Fulanito y zutanito existen, de eso no cabe duda, y sufren y trabajan y publican en periódicos y revistas y de vez en cuando incluso publican un libro que no desmerece el papel en el que está impreso, pero esos libros o esos artículos, si usted se fija con atención, no están escritos por ellos.
Toda obra menor tiene un autor secreto y todo autor secreto es, por definición, un escritor de obras maestras. ¿Quién ha escrito tal obra menor? Aparentemente un escritor menor. La mujer de este pobre escritor lo puede atestiguar, ella lo ha visto sentado a la mesa, inclinado sobre las páginas en blanco, retorciéndose y deslizando su pluma sobre el papel. Parece un testigo irrebatible. Pero lo que ha visto es sólo la parte exterior. El cascarón de la literatura. Una apariencia –le dijo el viejo ex escritor a Archimboldi y Archimboldi recordó a Ansky–. Quien en verdad está escribiendo esa obra menor es un escritor secreto que sólo acepta los dictados de una obra maestra.
Nuestro buen artesano escribe. Está ensimismado en aquello que va plasmando bien o mal en el papel. Su mujer, sin que él lo sepa, lo observa. Efectivamente, es él quien escribe. Pero si su mujer tuviera una vista de rayos X se daría cuenta de que no asiste propiamente a un ejercicio de creación literaria sino más bien a una sesión de hipnotismo. En el interior del hombre que está sentado escribiendo no hay nada. Nada que sea él, quiero decir. Cuánto mejor haría ese pobre hombre dedicándose a la lectura. La lectura es placer y alegría de estar vivo o tristeza de estar vivo y sobre todo es conocimiento y preguntas. La escritura, en cambio, suele ser vacío. En las entrañas del hombre que escribe no hay nada. Nada, quiero decir, que su mujer, en un momento dado, pueda reconocer. Escribe al dictado. Su novela o poemario, decentes, decentitos, salen no por un ejercicio de estilo o voluntad, como el pobre desgraciado cree, sino gracias a un ejercicio de ocultamiento. ¡Es necesario que haya muchos libros, muchos pinos encantadores, para que velen de miradas aviesas el libro que realmente importa, la jodida gruta de nuestra desgracia, la flor mágica del invierno!
Disculpe las metáforas. A veces me excito y me pongo romántico. Pero escuche. Toda obra que no sea una obra maestra es, cómo se lo diría, una pieza de un vasto camuflaje. Usted ha sido soldado, me imagino, y ya sabe a lo que me refiero. Todo libro que no sea una obra maestra es carne de cañón, esforzada infantería, pieza sacrificable dado que reproduce, de múltiples maneras, el esquema de la obra maestra. Cuando comprendí esta verdad dejé de escribir. Mi mente, sin embargo, no dejó de funcionar. Al contrario, al no escribir funcionaba mejor. Me pregunté: ¿por qué una obra maestra necesita estar oculta?, ¿qué extrañas fuerzas la arrastran hacia el secreto y el misterio?
Ya sabía que escribir era inútil. O que sólo merecía la pena si uno está dispuesto a escribir una obra maestra. La mayor parte de los escritores se equivocan o juegan. Tal vez equivocarse y jugar sea lo mismo, las dos caras de la misma moneda. En realidad nunca dejamos de ser niños, niños monstruosos llenos de pupas y de varices y de tumores y de manchas en la piel, pero niños al fin y al cabo, es decir nunca dejamos de aferrarnos a la vida puesto que somos vida. También se podría decir: somos teatro, somos música. De igual manera, pocos son los escritores que renuncian. Jugamos a creernos inmortales. Nos equivocamos en el juicio de nuestras propias obras y en el juicio siempre impreciso de las obras de los demás. Nos vemos en el Nobel, dicen los escritores, como quien dice: nos vemos en el infierno.
Roberto Bolaño
2666 (Anagrama)


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Publicado por elchicoanalogo @ 19:20  | Libros...
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Lunes, 14 de febrero de 2011

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el Dios mismo no es otra cosa que Dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen;
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso de la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas:
Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.
Nicanor Parra
Solo de piano (en Poemas y Antipoemas. Cátedra)


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Publicado por elchicoanalogo @ 23:37  | Poes?a
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Intento fijar algunos recuerdos para que no se escapen como el agua entre mis dedos, dejar una especie de estela de momentos pasados para poder visitarlos de nuevo en los momentos de nostalgia o necesidad o felicidad. En las últimas semanas siento que el pasado se me escabulle de mi lado, que todo se difumina y no logro llegar a alguna de las pocas cumbres que sobresalen en mi vida anodina.

Pienso en mi último gesto de amor, un abrazo y una caricia en la mejilla, la tibieza y abandono de otra piel, el sonido de mar de mi mano. Pienso en la primera vez que vi el cuerpo desnudo de una mujer, las curvas de un camino ignoto, la sensación  de pérdida y misterio, de miedo y aventura, el sentirse rodeado de un vacío extraño y cálido.

Y entre esos dos momentos, la petición de un beso con los ojos cerrados y el vértigo de mi mano bajo su ropa interior (entre sus dos pieles), las caricias furtivas escondidos tras un ascensor o en una entreplanta de un edificio de oficinas, el latir nervioso de su sexo en mi boca, los caminos de baldosas violetas y el silencio de nuestro paso mutuo, las habitaciones de hotel y el ruido de la calle, una pequeña catarata en mitad de la ciudad y una media luna en la almohada, su mano tapando los susurros de su boca entreabierta y el espejo que nos devolvía nuestra desnudez, los encuentros sin aliento y las despedidas sin final, la espera en la soledad de un aeropuerto o una estación, yo atrapado dentro de otra mirada en un bucle infinito.

Ahora, mientras escribo este desvarío al recordar que es San Valentín, se desperezan las fotografías del pasado. Es extraño recordar estos momentos, y es extraño vivir sin amor, haber perdido el envolvente sonido de otra piel y el titilar de estrella de otra mirada, no tener un proyecto en común y vagar solo, sin miedos ni esperanzas. Fotografías...


Pictures of you (The Cure)



I've been looking so long at these pictures of you
That I almost believe that they're real
I've been living so long with my pictures of you
That I almost believe that the pictures are
All I can feel

Remembering you standing quiet in the rain
As I ran to your heart to be near
And we kissed as the sky fell in
Holding you close
How I always held close in your fear

Remembering you running soft through the night
You were bigger and brighter and wider than snow
And screamed at the make -believe
Screamed at the sky
And you finally found all your courage
To let it all go

Remembering you fallen into my arms
Crying for the death of your heart
You were stone white
So delicate
Lost in the cold
You were always so lost in the dark

Remembering you how you used to be
Slow drowned
You were angel
So much more than everything
Hold for the last time then slip away quietly
Open my eyes
But I never see anything

If only I'd thought of the right words
I could have held on to your heart
If only I'd thought of the right words
I wouldn't be breaking apart
All my pictures of you

Looking so long at these pictures of you
But I never hold on to your heart
Looking so long for the words to be true
But always just breaking apart
My pictures of you

There was nothing in the world
That I ever wanted more
Than to feel you deep in my heart
There was nothing in the world
That I ever wanted more
Than to never feel the breaking apart
All my pictures of you


Traducción:

http://www.songstraducidas.com/letratraducida-Pictures_of_you_3305.htm


He estado buscando tanto tiempo tus fotos
Que casi creo que eran reales
He estado viviendo tanto tiempo con mis fotos de ti
Que casi creo que esas fotos son
Todo lo que puedo sentir

Recordándote quieta en la lluvia
Mientras yo corría hacia tu corazón para estar cerca
Y nos besábamos mientras el cielo se caía
Abrazándote cerca
Como siempre te abracé en tus temores

Recordándote correr suavemente por la noche
Tú eras más grande y brillante y amplia que la nieve
Y gritabas al hacer creer
Gritabas al cielo
Y finalmente encontraste todo tu valor
Para dejarlo ir

Recordándote caer en mis brazos
Llorando por la muerte de tu corazón
Tú eras piedra blanca
Tan delicada
Perdida en el frío
Tú siempre estabas tan perdida en la oscuridad

Recordándote como solías ser
Ahogado lentamente
Tú eras ángel
Más que cualquier cosa
Quédate por ultima vez después márchate en silencio
Abro mis ojos
Pero nunca veo nada

Si tan sólo hubiese pensado las palabras correctas
Yo podría aferrarme a su corazón
Si tan sólo hubiese pensado las palabras correctas
Yo no habría roto
Todas mis fotos de ti

Buscando tanto tiempo esas fotos tuyas
Pero nunca me aferro a tu corazón
Buscando tanto tiempo las palabras para ser verdad
Pero siempre sólo ruptura
Mis fotos de ti

No hay nada en el mundo
Que yo haya querido tanto
Que sentirte en lo profundo de mi corazón
No hay nada en el mundo
Que yo haya querido tanto
Que nunca sentir la ruptura
Todas mis fotos de ti


Tags: Pictures of you, The Cure

Publicado por elchicoanalogo @ 21:50  | Festividades
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S?bado, 12 de febrero de 2011

Has cruzado despacio la ciudad. ?
Por una vez, t? no vas a trabajar, ?
ni a comprar una medicina, ?
ni a entregar una carta: ?
has salido a la calle para estar en la noche. ?

Tienes suerte esta vez; ?
has sabido, esta vez, que se puede vivir ?
y sentir reunidas tu existencia y la noche, ?
y que es justo y es bello y es real respirar ?
en esta libertad oscura hasta las estrellas. ?

Y, de pronto, ?
has pensado en tu especie y en tu privaci?n ?
y en que, todos los d?as de la vida, ?
los que no aman la noche nos ocultan ?
esta paz que hay entre nosotros y las cosas del mundo. ?

Es entonces ?
cuando, m?s que en la noche, t? vives en la c?lera ?
y en el amor tambi?n. Y te detienes. ?

Desandas la ciudad y te re?nes ?
a otra profundidad tambi?n oscura. ?
Antonio Gamoneda
(Ida y vuelta, en Blues castellano)


Tags: Ida y vuelta, Blues castellano, Antonio Gamoneda

Publicado por elchicoanalogo @ 0:36  | Poes?a
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Viernes, 11 de febrero de 2011

? entonces su mano vag? por el peque?o abultamiento de mi cicatriz. Le atra?a su forma abisal que parec?a dividir mi vientre en dos partes, una frontera entre el dolor y la salvaci?n, una abertura al interior desconocido, ?se que, dec?a, siempre guardaba en un silencio herm?tico y distante. Sonre?a al llegar a las ?ltimas puntadas perdidas entre mi vello p?bico, como si fuesen marcas de un juego er?tico o las migas de pan que marcaban el regreso a casa en los cuentos. Le gustaba que algunas de mis marcas fueran visibles, reales, palpables, que pudiera sentirlas en el calor de su piel y ser ella, de alguna forma, parte de esa cicatriz y de un mundo que rodaba y giraba sin control.

La primera vez que me desnud? ante ella le cont? los recuerdos difusos y lejanos sobre mi cicatriz, la sangre marr?n que me extrajeron antes de la operaci?n, la enfermera que me dijo que ten?a los labios agrietados, mi madre que me pregunt? si sab?a qui?n era al despertar de la operaci?n (y en ese instante yo s?lo pod?a ver una t?mida niebla a mi alrededor). Cuando sal? del hospital me sent?a como John Wayne, mi herida podr?a ser la marca de una escaramuza o una pelea a muerte. Ella escuchaba sentada en la cama, estudiando con detenimiento mi cicatriz y mi voz queda. Aquella primera vez s?lo poso sus dedos sobre la herida, parec?a temer que se reabriera por sus caricias.


Hab?a un punto de no retorno. Ella acurrucada sobre la cama, expectante y risue?a, mi reflejo en el camino dentro de sus ojos, la realidad de su cuerpo bajo el m?o, sus movimientos como de olas de mar que se replegaban una y otra vez sobre s?, yo en su centro y ella dentro de mi cicatriz.


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Mi?rcoles, 09 de febrero de 2011

En cierta forma Paul Auster me ayudó a ganar treinta libros. Hace mes y medio la página Libros y Literatura organizó un concurso de reseñas literarias. Recuerdo la euforia al saber que había ganado el premio del jurado, por unos minutos sonreí sin límite por recibir treinta libros. Era el mejor de los premios.

El lunes llegó el paquete con los libros. Hubo un momento de pura voluptuosidad al sacar un libro tras otro, hojear cada uno de ellos y leer un párrafo al azar, notar la diferente calidez de sus hojas, las ilustraciones de algunos títulos, encontrarme con biografías, novelas contemporáneas, históricas o negras, los relatos de Chejov, historias juveniles e infantiles, libros sobre música o series de televisión, crónicas periodísticas ambientadas en Berlín... Los libros se amontonaban en dos grandes columnas encima de mis estanterías. Fue un momento cercano a la locura que sentían los personajes de Traven en El tesoro de Sierra Madre...

Hay algo que me gustaría destacar. Internet no es sólo ese lugar sórdido y cruel que aparece en las noticias de informativos (al final, es una herramienta, la sordidez y crueldad la ponemos los internautas), también es un lugar donde miles de personas escriben sobre literatura, música, danza o cine, una especie de cruce de caminos, de mar infinito donde encontrar información sobre historias, personas y grupos desconocidos.

Las iniciativas de páginas como Libros y Literatura ayudan a descubrir otras miradas. En el concurso participaron casi un centenar de blogs literarios y en ellos se pueden encontrar reseñas extraordinarias, cercanas, diferentes, útiles y abarcadoras. Si hace diez años me sentía perdido por no tener con quién hablar de literatura, ahora sé que hay cientos de personas tras esta pantalla que dedican parte de su tiempo a desvariar sobre sus lecturas, que dejan un rastro que seguir. 

Me gustaría dejar el enlace a las reseñas ganadoras del concurso. Hay interesantes miradas en esos blogs, cada una diferente a la otra, cada una con algo que compartir. A veces merece la pena dejarse llevar a la deriva por este mar virtual.

http://www.librosyliteratura.es/

 

http://www.librosyliteratura.es/concurso-libros-2010.html

Primer premio a la mejor reseña elegido por votación popular: Book Eater

Segundo premio a la mejor reseña elegido por el jurado: De tinta en vena

Segundo premio a la mejor reseña elegido por votación popular: Libros con alma


Jueves, 03 de febrero de 2011

Yo lo noto: c?mo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolvi?ndome en el aire
cotidiano, burdo
jir?n de m?, deshilachado
y roto por los pu?os
Yo comprendo: he vivido
un a?o m?s, y eso es muy duro.
?Mover el coraz?n todos los d?as
casi cien veces por minuto!

Para vivir un a?o es necesario
morirse muchas veces mucho.
?ngel Gonz?lez
Cumplea?os (en ?spero mundo)


Tags: Ángel González, Cumpleaños, Áspero mundo

Publicado por elchicoanalogo @ 16:29  | ?ngel Gonz?lez
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Mi?rcoles, 02 de febrero de 2011

Hace tres años creé este blog, una especie de diario de mis emociones y desvaríos tras la ruptura con Gabriela. Poco a poco las reseñas literarias y los poemas ocuparon el espacio de los artículos personales. Entonces, cambié el nombre de esta página. De Después del naufragio a Espacios en blanco...

Ahora, en cierta forma, vuelve a sacudirme un naufragio. Esta vez no amoroso sino laboral. He empezado el año sin trabajo y con una demanda por despido improcedente. Y, es curioso, hay sentimientos que me recuerdan al febrero de hace tres años. Me pregunto cómo acabaré el año, cómo conseguiré capear el temporal, qué haré en esta ocasión para superar el naufragio.

En el último año he escrito, sobre todo, de la emoción que me han deparado medio centenar de libros. Y lo he intentado hacer de la manera más subjetiva posible, qué me ha dicho el libro, qué me ha aportado, qué me ha hecho sentir, así quien ha pasado por aquí ha leído una opinión más, no un inquebrantable dogma de fe. Y es que, al final, hay tantos libros como lectores. Y está bien.

En menor medida también he escrito pequeñas crónicas de mis viajes y desvaríos sobre ecos y recuerdos (entrañables) del pasado y sueños que he invadido a las cuatro y media de la madrugada, he dejado un puñado de poemas que podían ser como migas de pan de los cuentos infantiles y he rescatado del olvido alguna que otra canción y película.

Pero este blog no sólo está formado por los artículos escritos, también por aquellos que se quedaron sin subir o sin escribir, artículos sobre Fort Apache, las luces verdes de una pista de aterrizaje vistas desde un autobús, Eric Johnson o La tumba de las luciérnagas. A veces la pereza me puede o no encuentro las palabras adecuadas o necesito estar en silencio.

(El blog en cifras... éste es el artículo 786, en estos tres años he tenido 193.991 visitas a los artículos y 873 comentarios. De nuevo, gracias a todos los que se pasan por aquí, aunque sea por unos segundos).



Soulful Terrain (Eric Johnson)



Tags: Eric Johnson, Soulful Terrain

Publicado por elchicoanalogo @ 14:47  | Great White Way
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