Viernes, 04 de marzo de 2011

Me gustan las historias que giran en torno a la idea del regreso, cómo en esa segunda mirada sobre el pasado conseguimos completar los espacios en blanco de nuestros recuerdos y, también, encontrar un camino diferente o una nueva oportunidad. Si Sean Thornton regresaba a Innisfree para reencontrarse con el paisaje mítico de su infancia y olvidar el drama de su vida en norteamérica, Benito Lacunza volverá a su pueblo para enterrar a su padre sin saber que en ese regreso le espera un cambio que volteará su maltrecha vida.

Fernando Aramburu crea uno de los personajes más entrañables, malhablados, cercanos y divertidos que he leído en los últimos años. Benito Lacunza es un treintañero que parece perdido y sin más ambiciones que unos sueños lejanos, un trompetista que se conforma con tocar de vez en cuando en El Utopía mientras su vida se desgrana sin apenas cambios, como uno de esos perdedores que no encuentran su sitio y se dejan llevar por la desidia y la pasividad. Uno de los puntos que me enganchó fue la forma de hablar y expresarse de Lacunza, su manera de encandilar a las mujeres con historias inverosímiles o actuar ante situaciones cotidianas. Leí con una sonrisa cada frase de Lacunza, me ganó desde la primera página.

Benito Lacunza regresa a su pueblo para acompañar a su padre en sus últimos días. Lo hace empujado por su pareja y para vigilar la parte de la herencia que le corresponde. Lacunza no es un tipo ejemplar, es embaucador, perezoso pero nunca distante o frío. En ese regreso, las calles y las caras conocidas, el reencuentro con su hermano Lalo, un hombre serio, trabajador, que esculpe extrañas figuras y emparejado con Nines, otro de los personajes cercanos de El trompetista del Utopía, porque Nines es una de esas personas que llevan las marcas de una vida dura, la superviviente de un naufragio, de un puñado de desilusiones. Benito se acerca a Nines no sólo a través de su hermano Lalo, también de su hija Ainara. La relación que surge entre el malhablado Lacunza y la hija de Nines es uno de los pilares de la novela. Las escenas entre ambos están llenas de ternura, de cercanía, también de un humor a veces excesivo. Ainaraes uno de los ejes en el que se basará el cambio en Benito, un primer paso para enraizarse en un lugar y en unas personas.

Hay algo en El trompetista del Utopia que me recuerda a John Ford. Ford sabía combinar el drama y la comedia, la vida tenía una mezcla de ambas. Aramburu, en una historia divertida, entretenida, que se lee con una sonrisa, consigue introducir unas gotas de drama que no chirrían dentro del armazón de la novela, es el contrapunto a una historia de nuevas oportunidades.

El trompetista del Utopía fue una de las lecturas más sorprendentes del pasado año, desconocía el tono o el estilo de Aramburu, fui a ciegas por sus páginas y, tal vez eso, lo inesperado y no tener pista alguna sobre lo que me iba a encontrar, me hizo disfrutar aún más con las andanzas de Benito Lacunza. Una historia entrañable.



¿Decirme a mí cojo esos enanos? ¡Lástima no haber agarrado a uno para despellejarlo! Cojeo porque soy un tío libre, ¿vale? Eso para empezar. También porque, mecagüenlá, si piso de lleno puede que me dé un pinchazo en el pinrel. Cosa de poco momento, pero que, joé, duele la hostia. Y a mí el dolor no me camela ni en pintura. En cuanto a lo de borracho, para ahí el carro. Yo soy trompetista de jazz, ¿entendido? ¡Qué si habéis entendido! Ah, bueno. En realidad debería beber más, en serio, drogarme a tope, meterme en mogollón de trifulcas y apalancar cada dos por tres la osamenta en el trullo. No lo digo por mí. Es que lo pide el oficio. Un fulano que aspira a dejar huella en el mundo del jazz tiene que vivir al límite. No hay más remedio. O bajas al infierno como hizo Chet, como hicieron Charlie Parker, La Holiday y tantos otros que ahora son el orgullo de la nación americana, o no eres nada. El infierno es la salvación, tronquis, si lo sabré yo. ¿O alguien se imagina a Benny Lacun sirviendo de camarero toda la vida?
Fernando Aramburu
El trompetista del Utopía (Tusquets Editores)


Tags: El trompetista del Utopia, Fernando Aramburu, Tusquets

Publicado por elchicoanalogo @ 0:01  | Libros...
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Comentarios

No conocía este título, pero tiene buena pinta. ¡Y ahora, a por otra lectura, Fer! Abrazos desde Cadilandia.

Publicado por Junior
Viernes, 04 de marzo de 2011 | 14:50

Fue todo un descubrimiento, Junior, una historia picaresca, divertida y entrañable. Hay una versión en cine, Bajo las estrellas, y también tiene buena pinta. Un abrazo carnavalesco...

Publicado por elchicoanalogo
Viernes, 04 de marzo de 2011 | 19:21