Martes, 07 de junio de 2011

Me preguntaste qu? pensar?a de m? el adolescente que fui con catorce a?os. Est?bamos hablando de decepciones y dolor, de c?mo la vida se enquista sin darnos cuenta y acabamos en un lugar lejano al que imaginamos a?os atr?s. Nos desviamos de la ruta trazada.

De repente, t?, fr?gil, desprotegida, me dijiste que querr?as volver a los catorce a?os, exactamente a los catorce a?os, justo la frontera en nuestra generaci?n entre la infancia y la adolescencia, porque en aquella ?poca no hab?a responsabilidades, dolores o miedos y ten?as una vida que proyectar y llenarla con amores, sue?os y caminos. Hace veinte a?os ve?amos el futuro con inocencia y expectaci?n, como un horizonte di?fano y luminoso. No sab?amos que delante de nosotros nos esperar?a el desgaste y la decepci?n.

Durante unos segundos no supe qu? responder. Acababa de llegar de la feria del libro. Estaba mojado por la tromba de agua que me sorprendi? al salir del tren. Hace a?os hubiera corrido a resguardarme de la lluvia pero en los ?ltimos a?os bajo levemente la cabeza y dejo que mi cuerpo se empape con sus gotas y me convierta en un cuerpo de lluvia, como el tuyo en aquella tarde junto al mar. Entonces, te dije que echaba de menos que alguien me desnudase con suavidad y me secase con una toalla mientras sonre?a y aseguraba que estaba loco por caminar bajo la lluvia

Pens? en el chaval de catorce a?os que fui, t?mido, extra?o, lejano, curioso y supe que estar?a decepcionado conmigo, que no esperar?a verse convertido en un adulto hastiado y desilusionado que camina en la cuerda floja, despojado de aquellos sue?os de amores y aventuras, de los caminos iluminados por las luci?rnagas y el cielo nocturno que parec?a crepitar y moverse sobre nuestras cabezas.

Pero no quer?a que mi respuesta se quedase en esa profunda decepci?n con mi presente, con la persona que soy hoy. Porque la vida deja marcas y heridas y a veces el dolor enmascara esos momentos donde fuimos felices. Tambi?n hay que recordar las cumbres vividas en los ?ltimos a?os, amores impensables, aeropuertos y estaciones de tren, pura temporalidad, nuevas personas y emociones. Si pudi?semos usar las elipsis cinematogr?ficas para eliminar los tiempos muertos, nos dar?amos cuenta de c?mo hemos sentido el dolor y el amor m?s all? de lo so?ado.

En el libro usado que compr? en la feria hab?a una postal con un peque?o mensaje escrito a mano: ?Abrazo tras abrazo, mirada en la mirada, ya no hacen falta las palabras?. Tal vez sea eso, tal vez lo ?nico que nos quede sea un gesto, un abrazo que sea cobijo y embarcadero y que nos ayude a seguir adelante, a pesar del dolor y la decepci?n.


Tags: espacios en blanco

Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Será eso de que la verdad está en los libros...

Publicado por Invitado
Jueves, 09 de junio de 2011 | 1:19

O al menos hay tantas verdades como libros...

Publicado por elchicoanalogo
Jueves, 09 de junio de 2011 | 8:42