Jueves, 09 de junio de 2011

Crónica de una muerta anunciada es el personal acercamiento de Gabriel García Márquez a las historias policíacas. El inicio es demoledor, “El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo" . Ya esta primera frase de la novela consigue captar la atención de tal manera que sólo queda leer la historia del tirón.

García Márquez recurre a un narrador que, veinte años después, intenta reconstruir aquel lunes donde murió Santiago Nasar a través de los recuerdos de los testigos y sus propios recuerdos. Como en una de esas escenas de Peckinpah, conocemos la historia de forma entrecortada, con saltos entre los protagonistas y los escenarios, sabemos quién es el muerto y los asesinos desde las primas páginas, sólo queda completar la escenas, llegar a ese momento donde Nasar perdió la vida. El misterio, en este caso, no está en saber quién es el muerto o el asesino, sino en descubrir cómo fue y cómo se enfrentó Nasar a su muerte a manos de los gemelos Vicario.

Uno de los elementos atractivos de este novela es la forma de narrar y cambiar los puntos de vista. Crónica de una muerte anunciada parece un reportaje periodístico, semejante al libro de Capote A sangre fría. A lo largo de la narración se intercalan personajes secundarios, pequeños datos sobre sus vidas, sobre el pueblo en que viven, el obispo que siempre pasa de largo o la llegada de un hombre extraño con la intención de casarse con una muchacha del pueblo y cómo esa llegada trastoca y termina en el asesinato de Nasar.

Hay algo sorprendente en el libro de García Márquez, los vecinos de Nasar conocían lo que iba a ocurrir y, por un extraño designio, nadie puede evitar su muerte, todo transcurre como si el asesinato fuera inamovible. La espera de los hermanos Vicario con la esperanza de que alguien les detenga antes de cometer el crimen, los vecinos que ven sus cuchillos entre las hojas de los periódicos y escuchan sus febriles amenazas, Nasar que es el único que vive sus últimas horas desconociendo lo que se teje a su alrededor, todos esos elementos crean una tensión que crece a lo largo de las páginas aun conociendo el final y te sacude cuando llegas a las últimas páginas donde se describe ese cruce de fúnebres casualidades y que termina con la muerte de Nasar (unas últimas páginas con aliento cinematográfico).

Cada lectura de García Márquez es una aventura inolvidable y Crónica de una muerte anunciada una de esas historias que te atrapan desde las primeras palabras.


El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato. «La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros», me dijo. Tenía una reputación muy bien ganada de interprete certera de los sueños ajenos, siempre que se los contaran en ayunas, pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños de su hijo, ni en los otros sueños con árboles que él le había contado en las mañanas que precedieron a su muerte.
Tampoco Santiago Nasar reconoció el presagio. Había dormido poco y mal, sin quitarse la ropa, y despertó con dolor de cabeza y con un sedimento de estribo de cobre en el paladar, y los interpretó como estragos naturales de la parranda de bodas que se había prolongado hasta después de la media noche. Más aún: las muchas personas que encontró desde que salió de su casa a las 6.05 hasta que fue destazado como un cerdo una hora después, lo recordaban un poco soñoliento pero de buen humor, y a todos les comentó de un modo casual que era un día muy hermoso. Nadie estaba seguro de si se refería al estado del tiempo. Muchos coincidían en el recuerdo de que era una mañana radiante con una brisa de mar que llegaba a través de los platanales, como era de pensar que lo fuera en un buen febrero de aquella época. Pero la mayoría estaba de acuerdo en que era un tiempo fúnebre, con un cielo turbio y bajo y un denso olor de aguas dormidas, y que en el instante de la desgracia estaba cayendo una llovizna menuda como la que había visto Santiago Nasar en el bosque del sueño.
Gabriel García Márquez
Crónica de una muerte anunciada (Círculo de lectores por cortesía de Latimer S. A.)


Tags: Gabriel García Márquez, una muerte anunciada, Círculo de lectores, Latimer

Publicado por elchicoanalogo @ 22:18  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Fer, gracias a tu reseña he recordado esta magnífica lectura. ¡Cómo la disfruté! Hace ya unos cuantos años de esto, así que no descarto, después de leer tu opinión, una relectura. Además, se lee bastante rápido.

¡Espero que todo esté bien! ¡Cómo echo de menos nuestras charlas y risas a la sombra de Jessica!

Abrazos.

Publicado por Junior
Viernes, 10 de junio de 2011 | 18:43

Lo leí hace un mes y es ahora cuando me desperecé para hacerle la reseña... Nunca me ha defraudado García Márquez y esta novela corta es excelente...

Yo también extraño las charlas, los libros en la mano, el O´Connell´s y la sinpar Jessica, la invitada sorpresa de nuestras quedadas.

Muchos cariños, gaditano lindo

Publicado por elchicoanalogo
Viernes, 10 de junio de 2011 | 20:57