Jueves, 07 de julio de 2011

Reviso los últimos libros leídos y compruebo que en su mayoría son cuentos y relatos cortos, Kawabata, Yoshimoto, Vila-Matas, Nieves Vázquez, Rulfo y ahora Wells Tower. Cada vez me gustan más los libros de cuentos, son como fotografías de un momento, se centran en un gesto, una despedida, una mirada o un acto rutinario, destellos fugaces y una forma más arriesgada de escribir, sin tener que atarse a la estructura, a finales cerrados.

Compré Todo arrasado, todo quemado por esa comparación con Carver que anuncia la contraportada, y porque sus personajes van a la deriva. Tenía curiosidad por ver si Tower se acercaba al mundo de Carver, también sentía que compararlo con el escritor de Catedral era peligroso, se generaban unas expectativas que podrían caerse en las primeras páginas. Tras leer el último cuento sentí que Tower no era Carver, pero tampoco hacía falta que lo fuese, tenía una voz propia impregnada de humor negro y cierta tristeza.

Tower habla de gente común, de problemas reales, de instantes donde todo parece a punto de romperse, de momentos de deriva e instantes descubrimiento, de niños en la frontera de la adolescencia y adultos que no esperaban llevar una vida tan extraña y, en cierta forma, vacía y decepcionante, hay parejas que se toman un tiempo de separación, conversaciones telefónicas donde se descubre el final de una pareja, hombres con problemas de memoria que sólo son felices jugando al ajedrez, adolescentes que buscan otro cuerpo, otros afectos, una manera de encontrarse en el mundo, niños que retrasan su vuelta a casa, familias distantes, rotas. Pero no hay grandes escenas dramáticas o excesivas, se nota cierta renuncia y austeridad, la aceptación de lo que supone una vida a la deriva.

Me quedo con tres cuentos de Wells Tower. En La costa marrón, un hombre se traslada a una casa en la playa para intentar ubicarse de nuevo. Su mujer quiere el divorcio y parece que su vida se resquebraja por momentos. Intenta estabilizarse a través del trabajo manual, de cierta distancia, conoce a una excéntrica pareja vecina, llena el acuario de la casa con los peces que se encuentra en la costa... Es un cuento realista, con buenos toques de humor. En la feria es un pequeño puzzle de voces, los feriantes que llevan años de vida errante y noches de sueño en trenes, un joven que busca algo de dinero tras dejar la casa de su madre, un niño que se pierde, una cita en las alturas de una noria. Tower maneja bien las elipsis y los cruces de voces. El cuento que da título al libro es un relato extraño, una incursión vikinga en territorio enemigo pero narrado con una voz y unas expresiones actuales. Los vikingos más viejos, cansado de esas incursiones, sólo aspiran a regresar al hogar, en cambio los jóvenes se dejan llevar por la violencia.

Tower se acerca al mundo de Carver, pero con un sentido del humor a veces negro, a veces brutal. Todo arrasado, todo quemado es un interesante libro de relatos, un cruce de voces, caminos y seres extraños y perdidos.



Había pasado por una mala racha y, además de varios pequeños errores de cálculo, había perpetrado tres cagadas importantes que iban a tardar mucho tiempo en solucionarse. Había llegado al trabajo con una borrachera de órdago, había cometido un descuido desastroso en una casa en cuya construcción participaba, y al poco tiempo había perdido el empleo. Al cabo de unas semanas su coche había chocado por detrás con un abogado que, a consecuencia del impacto, había empezado a sufrir chasquidos en la mandíbula y que había convencido a un jurado de que esa lesión valía treinta y ocho mil dólares, cifraba que superaba en dos mil dólares la cantidad que Bob había heredado de su padre. Lo peor de todo era que él había intentado consolarse de tan desagradable asunto manteniendo un romance con una mujer solitaria a la que había conocido en el curso de tráfico. Aquello no le había procurado ningún placer, todo se había limitado a una serie de patéticas refriegas en un apartamento de una sola planta impregnado de un fuerte olor a almizcle de gato.
Poco después de que esa relación hubiera tocado a su fin, cuando Bob y su mujer se dirigían en coche al centro, Vicky alzó la vista y vio la huella espectral de un pie de mujer en el parabrisas, por encima de la guantera. Se quitó la sandalia, vio que la huella no se correspondía con la suya y le dijo a Bob que ya no podía entrar en casa
Wells Tower
Todo arrasado, todo quemado (Ismael Attrache. Seix Barral)


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Publicado por elchicoanalogo @ 18:10  | Libros...
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