Viernes, 02 de diciembre de 2011

Escribir reseñas me ayuda a fijar mejor en la memoria los libros que leo, una forma de no llegar a olvidar del todo un puñado de historias y personajes que compartieron mi vida por una pequeña eternidad. Llego a la última página y me quedo en las emociones sentidas. Luego, escribo. A veces me puede la pereza, como en los últimos meses, o siento que siempre uso las mismas palabras y expresiones y me atasco en la primera frase. He aquí un resumen de algunos de los libros leídos para que no caigan en el olvido o se difuminen demasiado pronto en mi recuerdo.



Tess Gallagher es conocida por sus poemas y por haber salvado a Raymond Carver del alcoholismo y haberle dado “diez años de propina”. En El amante de los caballos se adentra en los cuentos cortos, y lo hace con un estilo sutil y austero, cercano al de su poesía, donde todo parece esbozado en una sucesión de metáforas de la vida nómada o personajes extraviados. Hay un cuento realmente hermoso, Las gafas, donde una niña anhela poseer unas gafas que le hagan parecer diferente y le presenten el mundo de una forma inesperada y nunca antes sentida. Este cuento es el que permanecerá en mi memoria, la emoción cálida y sorprendida tras su lectura, la sensación de haber sentido un pedazo de otra vida como propia.

En Viajes por el Scriptorium, Auster riza el rizo y desanda el camino de su universo para presentar un ajuste de cuentas entre los personajes y su autor/dios. El libro es extraño, una habitación cerrada, unos manuscritos sobre una mesa, un hombre sin memoria que no sabe qué hace allí, las personas que irrumpen en el pequeño espacio para intentar ayudarlo o acusarlo de su destino. Reaparecen personajes como Anna Blume y, a medida que avanzaba por el libro, sentía que estaba ante un ensayo disfrazado de novela sobre el hecho de escribir y crear, la relación que nace entre el autor y sus personajes, el encierro que supone escribir, un encierro extraño, estar entre cuatro paredes para inventar mundos imposibles. Viajes por el Scriptorium es un libro que nos gustará a los aficionados a Auster y que hay que leer tras haber pasado por la Trilogía de Nueva York o El país de las últimas cosas.

Los cuentos de Tsutsui tienen una fuerte dosis de sexo (un erotismo a veces atractivo, a veces burdo y soez) locura y revolución. Hombres salmonela en el planeta porno se inicia con El Bonsái Dabadaba un extraordinario cuento donde se borra la barrera entre sueño y realidad, un cuento que me recordó a esos mundos de diferentes realidades que pueblan los libros de Philip K. Dick. Los personajes del cuento consiguen un bonsái capaz de crear los sueños eróticos más excitantes y salvajes posibles y se dejan arrastrar por esos sueños creyendo que los seres con los que se cruzan también son soñados. Pero Tsutsui da una vuelta de tuerca, sueño y realidad coinciden en una misma dimensión y nadie está seguro de ser el soñador o el soñado, de ser real o producto de la imaginación de otra persona. Rumores sobre mí es un irónico cuento sobre el poder de los medios de comunicación y su forma de entrometerse en la intimidad de las personas hasta límites inesperados. El límite de la felicidad es otra forma del humor negro de Tsutsui, muestra al ser humano como un rebaño de borregos sin identidad propia capaces de seguir a la manada hasta una muerte absurda. Los últimos cuentos, una ciencia ficción mezclada con sexo e ironía que a veces no llegaba a casar del todo. Aún así, el universo de Tsutsui es diferente.

Como diferente es Philip K. Dick y sus historias donde se combinan diferentes realidades, la locura, la búsqueda de un creador o el amor como algo extraño y, aún así, romántico. En Los clanes de la luna Alfana la locura está más presente que nunca en un libro de Dick. Y es que todo aquel que padeciese algún trastorno mental la Tierra es conducido a una lejana luna. Allí convivirán los psicóticos, con los depresivos o esquizofrénicos, cada uno formará su comunidad, afrontará la vida según su enfermedad. El libro de Dick es inclasificable, recuerdo imágenes de un humor brutal. Dick escribía sin ambages, como un puñetazo directo a las entrañas, era capaz de unir en una misma historia romanticismo y locura, religión y una realidad que se desdoblaba en docenas de ellas sin que el armazón resultara extraño. Y nos regalaba mundos donde todo era apariencia y dudas, hasta la realidad misma.


Tags: Tess Gallagher, El amante de los caballos, Paul Auster, Viajes por el Scriptorium, Yasutaka Tsutsui, Hombres salmonela, Philip K Dick

Publicado por elchicoanalogo @ 3:40  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Ya sabes que, a pesar de tener en casa un libro de Dick, voy a descubrirlo gracias a "Ubik". Pretendo que sea una de mis lecturas de enero. ¡Te contaré! Por cierto, se te echa de menos. ¡Un abrazo!

Publicado por Jesus
Viernes, 02 de diciembre de 2011 | 23:50

Gaditano lindo, vas a alucinar cuando te pongas a "Ubikear", ¡una locura! También os extraño. ¡Qué grande es Cádiz!

Publicado por elchicoanalogo
Lunes, 05 de diciembre de 2011 | 0:54