S?bado, 10 de diciembre de 2011

Empecé los relatos de Askildsen en una estación de tren. Fuera del libro amanecía, la luz anaranjada sobre los montes y las sombras alargadas, las caras somnolientas y las maletas entre las piernas de los pasajeros; dentro del libro, unos relatos secos, austeros y desérticos que me recordaron por momentos a las escenas más sombrías y oscuras del cine de Bergman. Me atrajo ese ir de un extremo a otro, el día y la vida que parecía reanudarse por un lado y los personajes hoscos y distantes de Askildsen por el otro. Seguí la lectura en el tren, había algo en esos relatos que me atraía y sorprendía.

Todo como antes recoge tres libros de cuentos de Kjell Askildsen. Hace un par de semanas no conocía al autor noruego. Me llamó la atención la portada en blanco y negro, la referencia a los cuentos de Carver, los párrafos leídos al azar. Descubrí un mundo sombrío, solitario, una tensión contenida a punto de estallar, unas relaciones que limitaban con la crueldad. No había un asidero, una luz en estos cuentos, se mostraban vidas fracasadas y turbulentas, una vejez sucia, amores tediosos, una sexualidad reprimida y turbia.

El libro de cuentos Últimas notas de Thomas F. para la humanidad abre Todo como antes. Askildsen se detiene un hombre viejo, huraño y solitario, en su distanciamiento con la vida, la familia y la ciudad. La vejez en Askildsen es opuesta a la que plantea Kawabata en historias como El rumor de la montaña o La casa de las bellas durmientes. No hay una reflexión poética sobre el paso del tiempo o las relaciones con los hijos, sino tensión, tedio y decrepitud, imágenes de seres invisibles para los otros en los cafés, de viejos que miran la vida a través de una ventana, de tiempo que parece detenido. Se repiten las imágenes a lo largo de las notas de Thomas, los lentos domingos de agosto, una barandilla rota (el apoyo del protagonista para salir de su encierro), las conversaciones cortas, las desechas relaciones familiares, la escritura, la cercanía de la muerte, los finales abruptos de los cuentos. El libro termina con un kafkiano relato donde un hombre corriente es acusado de una violación. Desde ese instante se crea una relación extraña entre el sospechoso y el comisario que investiga la violación, no se llega a saber qué es real y qué sospecha, se difumina la frontera entre inocencia y culpabilidad.

Hay un párrafo que define la fría emoción que transmiten los cuentos de Un vasto y desierto paisaje y Los perros de Tesalónica: “Pronto cayó el silencio sobre la casa. Se me cerraron los ojos y vi aquel vasto y desierto paisaje, ese que tanto duele mirar, es demasiado vasto y demasiado desierto, de alguna manera está dentro y fuera de mí. Abrí los ojos para que desapareciera, pero tenía tanto sueño que volvieron a cerrarse solos. Supongo que se debía a las pastillas. No tengo miedo, dije en voz alta, solo por decir algo. Lo repetí varias veces. Y ya no recuerdo más”. Los cuentos y los personajes son así, puro desierto e inacción, una mirada lánguida y cansada, una tensión soterrada que emerge en estallidos verbales de violencia, matrimonios que viven hastiados, que intentan sobrevivir a los domingos, que pasan veladas silenciosas en los jardines de sus casas.
Kjell Askildsen
Todo como antes (traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo. Lengua de trapo, Debolsillo)


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Publicado por elchicoanalogo @ 23:00  | Libros...
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