S?bado, 14 de enero de 2012

Leía fragmentos de Pan comido al azar. Estaba en una cafetería y quedaban pocas horas para el final del año. Fuera anochecía y por un momento sentí que estaba ante una lectura que sería importante para mí y que aquellos fragmentos al azar eran piezas descolocadas de un rompecabezas aún no completado. Hace unas horas terminé el poemario de Isabel Bono. Y todavía siento las huellas de sus palabras e imágenes en mí.

Pan comido ha sido una lectura intensa, me ha aturdido y sorprendido, me ha dejado del revés y me ha descubierto otra mirada, me he quedado en silencio con docenas de imágenes que no son mías y me ha hablado de amor y tiempos, de los diferentes amores y las distintas percepciones del tiempo, y cómo hasta los propios recuerdos no son más que emociones cambiantes.

Hay sombras y el tiempo que voltea la percepción del amor, hay derrotas y naufragios, hay imágenes evocadoras, luchas internas y una suave tristeza, hay palabras diferentes y gatos, hay estupidez y la estela del mar, hay relaciones que mueren por inanición y, sobre todo, hay una voz que llega en oleadas, a veces salvaje, a veces triste, y que te envuelve.

Me ha emocionado asomarme a los poemas de Isabel Bono, aunque sólo alcanzase su superficie. Este año seguiré indagando en su poesía, en su voz.

Blogs de Isabel Bono:
http://bkbono.blogspot.com,
hojassecasmojadas.blogspot.com
laespumadelasnoches.blogspot.com



Fragmentos de Pan comido...


En Galileo se quedó sin saberlo: tu voz también es redonda.
Debo aclarar que no soy de nostalgias tremendas.
La mitad de mis recuerdos son inventados.
Ocurre que mis mejores pensamientos no los conoces.
Muchas veces pienso cosas que contarte
que se van estructurando en mi cabeza como un Tetris.
Momentos fugaces en los que mi cabeza funciona
y siento que piensa cosas buenas
lo que la gente llama intuición, creo.
Y se me transforman en aire, en humo.


En ¿Dónde te arañó el león?
Que llueva cuanto quiera
he salido y estoy dispuesta a mojarme.
Los días nublados ya no me entristecen
las tormentas no me asustan
la lluvia es mi única compañía.
- Cimabue -dijiste antes de bajar de la cama.
Y me besaste por última vez.
No teníamos miedo, pero temíamos despertar.
Lo mío (ahora) no es dolor.


En Si te llaman no es mi voz
¿Ves a esa mujer? Podría ser yo, pero yo nunca tuve deseos
de caminar descalza más allá de tus ojos. Miraras o no.
- Hay sueños que es mejor no descifrar.
Frases largas para preguntar, cortas para responder.
Mis respuestas eran dibujos en la alfombra
como si la alfombra fuese esta arena
donde (ahora) escribo tu nombre
antes de que el mar se lo llevara una y otra vez.
Me dolía el aire. Tal era la velocidad.
Aún así teníamos que haberlo intentado. Yo:
mezclar tus óleos con secativo de cobalto.
Tú: leer en voz alta mis poemas. Yo: acentuar tus esdrújulas.
Tú: chupar mis pinceles (tu saliva)
hasta que cada punta fuese una aguja.


En Dos escenas platerescas mínimamente conectadas.
Escribe sobre el verano, amor.
Moscas en mi cabeza, amor, no pájaros.
Moscas y abejas. Sin miedo, amor.
Dibújame, amor (repito), sin miedo (repito)
de un solo trazo. Tinta china mis labios (antes y después).
Escribe tus iniciales en mi espalda con un pincel
como en aquella película de Greenaway
que nunca llegué (ahora) a entender.
Quiero ser tu escena plateresca favorita
aunque tampoco entienda lo que significa.
Quiero ser china. Quiero ser tinta.
Ya lo dijo Ingres: El dibujo es la probidad del arte.
Isabel Bono
Pan comido (Bartleby)



Tags: Isabel Bono, Pan comido, Bartleby

Publicado por elchicoanalogo @ 10:19  | Libros...
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