Viernes, 17 de febrero de 2012

Es el cielo de Muskiz en el atardecer del diecisiete de diciembre, la tierra en penumbra y el cielo que parece las dunas de un desierto, una imagen hipnótica, el mundo transformado en algo diferente. Mientras Juanjo captaba esa imagen, yo me encontraba bajo otro cielo, mi mochila roja al hombro y la mirada perdida en las calles de Madrid. Buscaba una boca de metro y una confluencia del espacio y el tiempo. Pienso en esos momentos donde todo está en su sitio antes de desordenarse y de que todo cambie, ese último segundo donde reconoces el lugar que pisas, luego todo se desajusta y sientes que has perdido el apoyo, te sientes aturdido, atascado. Dos meses después vuelvo a hacer mi mochila, la ropa de invierno, los regalos de cumpleaños de S., la música de Hammock y Hogarth/Barbieri, El frío de Marta Sanz como lectura de este viaje, el horizonte en movimiento y yo fuera del espacio y el tiempo.

En mi mochila confluyen etiquetas de Lufthansa, un parque serbio con madera apilada en una esquina, las tiras negras de los campos de azúcar que caían sobre mí en Tucumán, la soledad de Lisboa, las horas de espera en aeropuertos y estaciones de tren y autobús, las asépticas habitaciones de hotel, las calles de Valladolid, las miles de palabras nunca escritas, el sonido quebradizo y de mar  de otra piel, una ventana que da a la curva de una vía de tren y el mundo visto a miles de metros de altura. Abro la mochila y veo las partes rotas, la base desencajada, las cremalleras que se encasquillan por momentos. Dicen que es como mi corazón. Lleno ese espacio vacío, y es ahí donde se inicia mi viaje, la elección de ropa y libros, lo que está por llegar, los reencuentros y una soledad diferente, la sensación de estar desaparecido fuera del mundo ( “cuando me vaya no sé qué encontraré, cuando me vaya no sé qué dejaré atrás” ). Y yo cargo ese peso en mi hombro, siento un punto de apoyo, y siento que me desvanezco, que soy transparente, que todo es posible y que no sé qué me espera. Que no sé donde estoy o qué soy.



And all our worlds subside
With everything inside
And always wonder why (we carry on)
And always wonder why (we sing this song)
And always wonder why (we carry on)
And always wonder why (now you are gone)

We'll carry on
We'll sing this song
To carry on.





Tags: espacios en blanco

Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios