Jueves, 23 de febrero de 2012

Hace un año me regalaron El mapa del tiempo, me decían que era una historia difícil de ubicar en un genero, que era original y diferente y que las páginas pasaban a un ritmo trepidante. No sabía nada de lo que me iba a encontrar dentro de El mapa del tiempo o cuál era el estilo de Palma. Y es hermoso cuando te acercas en blanco a un libro, sin prejuicios ni ideas preconcebidas. Recuerdo aquella lectura como una continua sorpresa, en cierta forma recuperé aquellas sesiones de cine de mi infancia repletas de piratas, espadachines y vaqueros solitarios.

A veces me da vértigo y miedo volver a un autor que me ha sorprendido y emocionado porque está la posible decepción o la quiebra con la anterior lectura. En cierta forma, no hay sorpresa en El mapa del cielo, están los mismos elementos que hacían de El mapa del tiempo una lectura entrañable y aventurera. Pero su lectura es igual de trepidante, te atrapa desde el primer instante, te reencuentras con viejos amigos y descubres nuevos personajes a los que seguir, te pierdes con una sonrisa por los decorados y los parajes que elige Palma para esta nueva aventura, un viaje continuo donde se combina el folletín, la novela clásica y primigenia de ciencia-ficción, las historias de amor tiernas y con un punto irónico, la barrera difusa entre ficción y realidad. La sensación de recuperar esas viejas películas de mi infancia seguía ahí.

Si en El mapa del tiempo Palma se detiene en La máquina del tiempo, en esta nueva aventura de H. G. Wells elige La guerra de los mundos, aquella historia de invasiones marcianas donde se criticaba el colonialismo de hace un par de siglos. Uno de los atractivos de estas historias es el personaje de Wells, cómo le coges cariño a lo largo de las páginas y sientes que, poco a poco, te va cautivando, un hombre serio y recto metido en las mayores locuras. Palma consigue algo hermoso, y es querer volver al mundo de H. G. Wells, releer sus historias como cuando era niño y me asustaba e inquietaba con los morlocks o soñaba con una máquina capaz de traspasar la cuarta dimensión. 

El mapa del cielo es un como una caja china, una historia que guarda otra que a su vez te conduce a una diferente hasta que todas confluyen en un punto. Palma te lleva lejos, muy lejos, de Londres a Nueva York, pasando por los parajes helados de la Antártida, combina la novela de terror con la aventura marina (los ecos de Poe y aquella añeja película de El enigma del otro mundo), los platillos volantes con un mapa donde se cartografía el universo de forma casi mágica. No hay respiro en esta novela y, como en El mapa del tiempo, hay momentos realmente hermosos, un intercambio de cartas hilarante, un mapa del cielo, un buque atrapado en el hielo, un museo con una habitación cerrada donde se guarda lo más extraño, un policía con una mano de metal que sabe que todo es posible, mundos escondidos, un puñado de historias de amor de una ternura inesperada, un escritor que ve el universo de una manera única.

La primera parte es un reencuentro con Wells y sus peleas con aquellos que quieren aprovecharse de sus éxitos, un museo extraño y un barco en la soledad de la Antártida. La segunda es para describir el intento de conquista amorosa más extravagante, loco y entrañable que recuerde, un hombre debe recrear nada más y nada menos que La guerra de los mundos para conseguir el corazón de una dama indomable. Y la tercera parte sientes que hay tantos mundos como posibilidades y que todos esos mundos posibles conviven entre sí. Me quedo con la entrañable y divertida segunda parte y el final de la novela donde se habla de esos mundos posibles.

Si algo define la lectura de El mapa del cielo es la aventura por la aventura, la capacidad de hacer soñar, la magia, las frases largas y pomposas de folletín y un ritmo endiablado. Tengo ganas de saber por dónde irá el tercer libro, si elegirá El hombre invisible de H. G. Wells como parece dejar caer en la novela o nos sorprende con otra historia, La isla del doctor Moreau, por ejemplo. Y, sobre todo, me gustará volver a sentirme como aquel niño que, a pesar del miedo, leía a Wells para sentir que había otros mundos fuera de éste.



¿Qué crees que es esa cosa, Peters? -preguntó entonces otro de los marineros, el tal Carlson, como si en aquella situación el indio fuera una autoridad mayor que el propio capitán.
El mestizo guardó unos segundos de silencio antes de responder, como si estuviese considerando si sus compañeros estaban preparados para la revelación de la que iba a hacerles partícipes.
- Un demonio -dijo en tono sombrío-. Y ha venido de las estrellas.

( … )

¿Sabe, señor Wells, que cuando una estrella muere, su luz sigue surcando el espacio durante miles y miles de años? El universo recuerda sus pérdidas durante mucho tiempo... pero no las llora. Las pérdidas también son necesarias.
Félix J. Palma
El mapa del cielo (Plaza & Janés)


Tags: El mapa del cielo, Félix J. Palma, Plaza Janés

Publicado por elchicoanalogo @ 21:18  | Libros...
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Comentarios

Fer, qué manera tan exquisita de contar "El mapa del cielo" en esta entrada. Como sabes, he acabado la novela esta mañana; horas más tarde, he vuelto a revivirla con tus palabras. Sobre la historia de Palma, estoy encantado, incluso más que con la primera entrega de esta trilogía victoriana. De todo ello he sacado una clara conclusión: tengo que acercarme a la obra de Wells (sí, es triste, pero aunque sé de sus relatos, nada he leído). Espero publicar en próximos días mis impresiones. Y ahora, atento lector, me despido en este punto, aunque quizás en otro sitio, en otro tiempo, esté de nuevo hablando contigo.

Publicado por Jesus
Jueves, 23 de febrero de 2012 | 22:10

¡Es trepidante! La aventura por la aventura y las sorpresas que aparecen de a poco a lo largo de la novela , ¡y esa historia de amor! Le tengo mucho cariño a Wells, leí varios de sus libros de niño, recuerdo que me asustaba con aquella edición de anaya de La máquina del tiempo, los dibujos de los morlocs me daban miedo, pero necesitaba seguir con el viajero en el tiempo. ¡Dale a Wells, ya verás cómo te atrapa!

Querida gaditano, ¡nos vemos en otra línea temporal! (somos un pelín frikis, ¿no?) 

Publicado por elchicoanalogo
Viernes, 24 de febrero de 2012 | 21:34

¿Nos vemos en otra línea temporal? Quizás ahora nos estemos viendo, o ya nos hayamos despedido (me encanta este frikismo nuestro).

Publicado por Jesus
Viernes, 24 de febrero de 2012 | 23:03

Puede que ahora mismo estemos en la plaza de san Francisco, disfrutando de la noche estrellada, mientras esperamos a grabar un corto de zombis... ¡Apunta la película Primer!

http://www.filmaffinity.com/es/film338192.html

 

Publicado por elchicoanalogo
Viernes, 24 de febrero de 2012 | 23:10

¡Tomo nota de la película! Mientras, me imagino en otra realidad, recomendándotela a ti. Por cierto, me alegré mucho de ver tu reseña posteada en Facebook directamente por Félix J. Palma. ¿Sabes por casualidad cómo ha llegado hasta él? ¡Abrazos!

Publicado por Jesus
S?bado, 25 de febrero de 2012 | 22:54

La película mola, es una historia matemática de viajes en el tiempo, por ahí demasiado matemática, pero tiene su encanto. 

Imagino que la reseña le llegaría a Palma a través de la editorial. Cuando me enviaron los correos con la información y El mapa del cielo me pidieron que les pasase el enlace  si escribía una reseña. Y eso hice.

¡cariños apretaos! 

Publicado por elchicoanalogo
S?bado, 25 de febrero de 2012 | 23:59