Viernes, 23 de marzo de 2012

A veces dedico un par de horas a buscar autores desconocidos entre las estanterías de una librería, una manera de encontrar una lectura sin prejuicios ni expectativas y de adentrarme en una nueva voz. El chico del periódico me atrajo por el inicio y los párrafos leídos al azar, había una voz que parecía íntima y directa, que me hablaba de recuerdos y aprendizajes. Sin saberlo, había elegido la lectura de este año (por ahora).

El chico del periódico es Jack, un hombre que echa la vista atrás para hablar de la época en la que su hermano mayor fue un famoso periodista, una época donde aprendió el dolor de madurar, los claroscuros que hay en la vida, que nada es lo que parece a primera vista. Jack habla de forma pausada de sus recuerdos, de su padre y hermano, toma la distancia justa para desnudar y comprender su pasado y las acciones de las personas que le rodeaban. Eso fue lo primero que me gustó de la escritura de Dexter, las frases precisas, las palabras justas y certeras, sin imágenes rebuscadas o extrañas, para narrar una historia iniciática, el paso a la madurez de un chaval que aún no sabía de las dobleces de la vida y las personas y lo duro que es intentar ser alguien honesto.

El inicio de la novela es extraordinario, un par de párrafos donde Jack habla del silencio de su padre con respecto a su hermano mayor, cómo en ese silencio, en esa omisión de los momentos dolorosos busca la perfección de sus recuerdos, borrar la tormenta del pasado para adecuarla a la tranquilidad del presente y dejar de lado las heridas.

La voz de Jack es tranquila, triste, íntima, se acerca al pasado desde un presente donde lo comprende todo y siente que todo encaja, desenrolla la madeja de aquellos días donde trabajó junto a su hermano Ward en un reportaje donde les cambió la vida, Ward se convertiría, a su pesar, en un periodista famoso, Jack descubriría a personas y gestos que le harán crecer, madurar. Dexter consigue transmitir esa sensación de estar ante algo nuevo, de sentirse perdido, de no acabar de comprender las acciones y los sentimientos que habitan en las personas. Jack ha dejado atrás la adolescencia y ayuda a su hermano Ward y su compañero Acheman en un reportaje para esclarecer el asesinato de un sheriff e intentar salvar a un hombre que creen inocente. En El chico del periódico está la historia iniciática, está el pasado y sus sombras, está la diferente manera de ver el periodismo, la integridad de Ward, el todo vale de Acheman (que la verdad no te estropee un buen titular), está una pequeña comunidad sacudida por la investigación, está una mujer que se enamora de presos que esperan su ejecución, están los primeros pasos en el amor, está ese amor que nunca acaba por cerrarse, que provoca miedos y dolor (físico, espiritual), está un padre y sus dos hijos que no saben cómo formar una familia.

Me sorprendió desde un inicio la fuerza de la escritura de Pete Dexter. El chico del periódico será una de las grandes lecturas de este año.



Mi hermano Ward fue famoso una vez.
Nadie menciona eso ahora, y supongo que a ninguno le interesa sacarlo a relucir..., y menos que a ninguno a mi padre, a pesar de que en otros asuntos lo que más le encanta son las cosas que ya no puede tocar ni ver: cosas limpias de ambigüedad e imperfecciones por los años que las ha conservado en su memoria, rehaciéndolas una y otra vez en cada ocasión que las evoca al contar sus historias, hasta que finalmente estas historias, y los hechos que las componen, son tan perfectas y precisas como el filo de la navaja que guarda en el bolsillo.
En sus historias las percas son todas más grandes que las que uno haya visto jamás, y cuando saltan al agua, siempre centellean con el sol que se refleja en sus escamas.
Y siempre las deja escapar.
Con todo y con eso, no tiene historias que contar acerca de mi hermano. Cuando alguien menciona su nombre, se produce un cambio en él -un cambio perceptible, que pasa inadvertido a quien no lo conozca- y mi padre, sin mover un músculo de su rostro, se ausenta; y yo diría que va a refugiarse en el coto donde conserva sus historias.
Tal vez tengamos todos nuestros propios cotos.
Luego, pasada una hora, te das cuenta de que no había dicho ni una palabra
Pete Dexter
El chico del periódico (traducción de Javier Calzada. Anagrama)


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Publicado por elchicoanalogo @ 8:50  | Libros...
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