Mi?rcoles, 04 de abril de 2012

Era un libro pequeño, tardé tres o cuatro pasadas en darme cuenta de que estaba en la estantería. Leí el inicio, alguna de las primeras páginas al azar, la dedicatoria, “a los perdidos”, pensé en el tono y las imágenes de una película independiente. Cuando llegué a casa descubrí la voz de Micah P. Hinson, una voz triste, unas palabras ajustadas, un par de personajes que intentan ubicarse en un mundo que sienten extraño, un viaje y una máquina de escribir.

En No voy a salir de aquí Hinson se detiene en las habitaciones de moteles y las carreteras secundarias, en los trabajos mal remunerados y repetitivos y las botellas de vino vacías, en dos jóvenes que se encuentran, dos seres que intenta sobrevivir y lo hacen en el lugar inadecuado, como si les empujase un destino sombrío, como si supiesen que no hay una victoria posible. Buscan un amor, escribir, salir de las habitaciones de motel y encontrar un lugar. Recordé a Bukowski y a aquella primera película de Terrence Malick, Malas tierras.

Hay un puñado de páginas intensas, hay un montón de páginas aburridas, es como una montaña rusa, un camino lleno de baches, no es lineal sino una historia que te da pequeños calambres en el lugar inesperado. Él trabaja en lo que salga, ella parece perdida, algo loca, con una máquina de escribir y unas hojas donde escribe algo que se acerca al mundo de los sueños, algo extraño, laberíntico, ambos se cruzan en un bar y terminan en una habitación de motel. Hay soledad, alcohol, un viaje a las raíces de ella, están perdidos y parece que no quieren escapar de esa sombra que les rodea.

Me quedo con esas páginas intensas, relámpagos en medio del tedio, que se acercan al cine independiente, con la imagen de una máquina de escribir, con la tristeza de sentirse pérdido, con dos jóvenes fuera del mundo.



- La biblia esconde una única enseñanza. ¿Sabes cuál es? - No me dio tiempo a responder-. Voy a decírtelo: la única enseñanza de este libro sagrado es el libre albedrío. Dios es eso... libre albedrío.
- ¿Libre albedrío? Lo siento en el alma, pero...
- María contaba con la opción de tener o no a Jesús. ¡Y Jesús tenía la opción de morir o no por todos!- gritó, casi al borde del llanto, trasegando mi cerveza.
- Vaya, nunca había pensado en ello. Pensaba que Dios trataba simplemente de aportar nuevas razones para no parar de pelear y sudar.
Micah P. Hinson
No voy a salir de aquí (traducción de Miquel Izquierdo. Alpha Decay)


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Publicado por elchicoanalogo @ 10:09  | Libros...
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