Mi?rcoles, 25 de abril de 2012

Nieve es un juego y un poema, es una pequeña sucesión de haikus, de imágenes que se quedaron dentro de mí como el sonido de una nevada, Nieve tiene la voz y la melodía de las leyendas y la magia, Nieve es entrañable, es dolorosa, es funambulista, es entrar en el mundo de los sueños, hay amor y pérdida, hay vida bajo el hielo y un amor intemporal, una sucesión de fragmentos que intentan dibujar y describir la emoción de aquello que vemos ante nosotros, de aquello que vemos dentro de nosotros. Nieve es detenerse y mirar, es dejarse llevar por la magia y los mundos posibles que no acabamos de fijar y descubrir.

Fermine crea un libro poético y cálido, Yuko, un joven que no quiere ser ni sacerdote ni guerrero sino poeta. “No adornar nada. No hablar. Mirar y escribir. En pocas palabras. Diecisiete sílabas. Un haiku.” Cada invierno escribe 77 haikus de nieve, mira alrededor y describe y materializa la blancura en sus poemas, pero le falta algo, sus haikus están incompletos y viaja al sur del Japón para aprender de un pintor ciego la pintura y la música que no hay en sus poemas. 

En Nieve caben los samuráis y los sacerdotes, el amor y el dolor, la belleza queda de un paisaje blanco y las imágenes inesperadas, una mujer funambulista que hace los equilibrios más arriesgados entre cumbres de montaña y un pintor que se queda ciego al pintar una y otra vez el rostro que ama, un cuerpo enterrado bajo el hielo que conserva su juventud a través de los años y la levedad de los copos de nieve, el inicio en el amor y el sexo, el cruce de la vida y la muerte, del tiempo y el espacio. Nieve es misterio, un truco de magia cuya armazón debe quedar invisible. En ese viaje al sur el joven Yuko no sólo descubrirá la pintura y la música para completar sus poemas, también plegará el tiempo, sabré ver dentro de sí, descubrirá el amor y la muerte.

Me gusta la escritura fragmentada de Fermine, que escriba a trazos y sea capaz de describir un par de historias de amor inusuales y llene Nieve de imágenes leves y hermosas como pequeños copos, que se deje llevar por la magia. Es lo que sentí al terminar Nieve en el tren, silencio, emoción, magia, cumbres nevadas y amores (im)posibles. 



La nieve posee cinco características principales.
Es blanca.
Hiela la naturaleza y la protege.
Se transforma continuamente.
Es una superficie resbaladiza.
Se convierte en agua.

Cuando se lo comentó a su padre, éste no vio en ellos más que aspectos negativos, como si la extraña pasión de su hijo por la nieve hiciese a sus ojos más aterradora aún la estación invernal.
- Es blanca. Por lo tanto es invisible y no merece existir.
Hiela la naturaleza y la protege. ¿Quién es esa orgullosa para pretender convertir el mundo en estatua?
Se transforma continuamente. Luego no es de fiar.
Es una superficie resbaladiza. Así que ¿quién puede disfrutar resbalando en la nieve?
Se convierte en agua. Lo hace para inundarnos más en la época de deshielo.

Yuko, en cambio, veía en su compañera cinco cualidades distintas, que eran un puro deleite para su talento artístico.
- Es blanca. Luego es una poesía. Una poesía de gran pureza.
»Hiela la naturaleza y la protege. Luego es una pintura. La pintura más delicada del invierno.
»Se transforma continuamente. Luego es una caligrafía. Existen diez mil modos de escribir la palabra nieve.
»Es una superficie resbaladiza. Luego es una danza. En la nieve, todo hombre puede creerse funámbulo,
»Se convierte en agua. Luego es una música. En primavera, troca los ríos y torrentes en sinfonías de notas blancas.

- ¿Todo esto es para ti la nieve? -preguntó el sacerdote.
- Representa muchísimo más aún.
Aquella noche el padre de Yuko Akita comprendió que el haiku no bastaría para colmar los ojos de su hijo con la belleza de la nieve.
Maxence Fermine
Nieve (traducción de Javier Albiñana. Anagrama)


Tags: Nieve, Maxence Fermine, Javier Albiñana, Anagrama

Publicado por elchicoanalogo @ 12:46  | Libros...
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios