Viernes, 27 de abril de 2012

1.
Abro un mapa de España. Dibujo una línea recta entre mi ciudad y la tuya. Esa línea es la distancia entre nosotros. Pienso en el espacio que nos separa, no sé cuántas paredes, no sé cuántos sueños, dos pasados y miles de decisiones hasta que nos cruzamos con el otro. Da vértigo. Sigo la línea por pueblos y montes desconocidos, por ciudades entrevistas a través de ventanas de tren, reconozco algún nombre donde dejé parte de quien fui, un viaje imaginario entre dimensiones y realidades invisibles. Pienso en las vidas bajo esa línea recta, las derrotas y los momentos de paz, la angustia y la epifanía, la necesidad de redención y amor, los recuerdos y las decisiones a tomar. Por un segundo sonrío y me digo que ojalá alguien esté haciendo el amor bajo esa línea. Hay todo un mundo en la distancia entre nosotros.

2.
Me dice que miro de un modo absolutamente entregado y que lo que veo se me entrega por completo, me dice que sabré que eso me hará sufrir, me dice que afortunada la mujer que me vea y me ame. Me quedo en silencio, las palabras calan de a poco dentro de mí, me acaban de describir en la distancia. Respondo que mi forma de ser ya me hace sufrir, me gustaría ser como Wayne y Bogart, un tipo duro, algo parecido a una roca, y no este laberinto de fragilidades y sueños que soy, respondo que soy invisible y que pocas mujeres aman a un hombre que es feliz tumbado en la hierba, mirando el cielo pasar mientras el mar golpea las rocas del acantilado, que entra en una librería y se pierde en el tiempo o que escribe sobre líneas en un mapa. Soy una tortuga, por fuera tranquilo y lento, por dentro emociones que nunca se detienen.

3. 35+Pi=F3 
En autorretrato con radiador Christian Bobin nos anima a hacer nuestro propio autorretrato, decir quiénes somos y dónde estamos para aquellos que pasan por nuestra vida y amamos. Estoy sentado en el suelo de madera, la espalda apoyada contra una estantería llena de libros. Escucho el sonido de los pájaros, las gotas de lluvia contra la ventana, el ruido de la carretera. Miro alrededor y veo libros amontonados. Me gusta apilarlos de cualquier forma para luego pasarme una mañana ordenando el caos. Hace años mi padre me preguntaba si necesitaba alguna estantería más, semanas después se presentaba con una nueva y la colocábamos en la habitación. Ya no pregunta, no hay sitio. Mi lectura actual es Hubo una guerra de Steinbeck. Tengo dos mapas en la pared, uno de Argentina, que me hace recordar, y otro de Estados Unidos, que me ayuda a soñar, un centenar de discos, algunas chapas, fotos de mi sobrino, de mi infancia y de Galicia que tapan por completo un espejo (es un espejo ciego, no refleja nada más que el reverso de las fotografías). Miro dentro. En este instante me siento perdido, no consigo ubicarme, me dejo llevar por los sueños y las palabras, soy emociones amontonadas (como mis libros) que no sé cómo ordenar. A veces hago listas de las cosas que me hacen sonreír y cuando la termino me digo que debería ocupar más tiempo en lo que me hace sonreír. Soy feliz al observar la línea del amanecer, cuando invento cuentos a mi sobrino, escribo algo que primero fue un chispazo, luego una imagen y al final un espacio en blanco o encuentro otras huellas en libros de segunda mano. Idealizo el amor y a las personas, soy tímido y siento que pierdo algo de mí cuando me muestro. No sé qué hacer conmigo, creo que el espacio y el tiempo andan desparejados, sé que puedo parar la lluvia y llevo un trozo de luna en el bolsillo. Éste es mi autorretrato el veintisiete de abril de 2012, a las once y cuarenta minutos en mi habitación. 


Tags: espacios en blanco

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Comentarios

Qué grande esta entrada, Fer. Has conseguido que me emocione. "No sé qué hacer conmigo, creo que el espacio y el tiempo andan desparejados, sé que puedo parar la lluvia y llevo un trozo de luna en el bolsillo". Me ha encantado esta frase. Felicidades, vasco de mis entrañas. No dejes NUNCA de escribir. Abrazos.

Publicado por Jesus.
Viernes, 27 de abril de 2012 | 14:29

Gaditano de mis entretelas, ya sabes, demasiados sentimientos, demasiadas cosas en la cabeza, demasiados libros (no, nunca hay demasiados libros). Muchos mimos y cariños, ¡arriba Cádiz!

Publicado por elchicoanalogo
Viernes, 27 de abril de 2012 | 18:30