Mi?rcoles, 02 de mayo de 2012

Cuando necesito algo insólito e inesperado que me haga sentir otras realidades, otros mundos imposibles, una historia donde las dimensiones se cruzan y se alteran, se busca a dios en los confines del espacio o se plantea una realidad subvertida, me acerco a mi biblioteca y busco entre mis libros pendientes a Philip K. Dick. Sé que encontraré todo eso, también locura, el espacio y tiempo desplazados de su eje, el amor como algo incontrolable, una voz irónica y triste, un puñado de protagonistas que se sienten perdidos y golpeados en un mundo que no acaban de comprender y, aún así, plantan cara e intentan encontrar una respuesta que ordene el caos.

Nuestros amigos de Frolik 8 tiene una fuerte carga política, la humanidad se ha dividido entre los antiguos, humanos que no han evolucionado en los últimos siglos, y la clase gobernante, telépatas y seres de una inteligencia fuera de lo común que se suceden en el poder, semi dioses que todo lo ven, que deciden destinos y vidas a su antojo. Dentro de esa sociedad dictatorial hay quien lucha y resiste, pequeños grupos de antiguos que conservan añejas tradiciones, distribuyen panfletos con un tono religioso y político y esperan el regreso de Provoni, un hombre que viajó a los confines de la galaxia en busca de ayuda entre los planetas desconocidos. Resistencia, espera y salvación, el tono, política y religión, uno de los puntos fuertes de Dick.

En este futuro, Nick Appleton, un antiguo, despierta de su letargo tras ver cómo rechazan a su hijo para entrar en el servicio civil, conoce a algunos de los miembros de la resistencia, se enamora de una joven impulsiva y descubre un mundo subterráneo que desconocía. Hay un amor extraño, pura aventura, una toma de conciencia paulatina, el cansancio de sentirse esclavo, una esperanza, la necesidad de desmarcarse del rumbo marcado. Los protagonistas de Dick son imperfectos, pocas veces saben qué ocurre a su alrededor, son golpeados y pierden muchas peleas, pero llega un punto donde se cuestionan la realidad y es en esa duda donde descubren otras realidades invisibles.

Al conflicto político, la toma de conciencia, el amor aventurero e irreal y la lucha, se le une la llegada de Provoni con ayuda del espacio exterior, un habitante del planeta Frolik 8. El clima se enrarece, la clase dirigente ve amenazada su hegemonía, los antiguos sienten la esperanza de un nuevo mundo. Dick se detiene en cada escenario, en cada protagonista de la historia, el tono es de tensión y espera. Me gusta la escritura imperfecta y a trazos de Dick, que abra varios caminos y los deje inconclusos, esa ironía salvaje que me hace sonreír, que nunca adivine cuál será el siguiente paso en la historia, que me haga sentir que dentro de la realidad hay cientos de posibilidades que no consigo ver.

¡Gaditano lindo, muchísimas gracias por este regalo!



Charley, sin responder, cogió uno de los folletos, lo abrió y leyó en voz alta:
«La medida de un hombre no es su inteligencia. No es la altura a la que se eleva en este terrible Estado. La medida de un hombre es ésta: ¿con qué rapidez sabe reaccionar ante las necesidades ajenas? ¿Y cuánto es capaz de dar de sí mismo? Darse a sí mismo es una verdadera donación, sin recibir nada a cambio, o al menos...»
-Seguro – razonó Nick-, dar siempre te da algo a cambio. Tú le das algo a alguien y, más tarde, ese alguien te devuelve el favor dándote algo a cambio. Eso está claro.
-Eso no es dar, sino traficar. Escuche esto: « Dios nos dice...»
-Dios ha muerto -la interrumpió Nick-. Encontraron su cadáver en 2019, flotando en el espacio cerca de Alfa.
-Encontraron los restos de un organismo varios miles de veces más avanzado que nosotros -explicó Charley-. Evidentemente, podía crear mundos habitables y poblarlos con organismos vivos, derivados de él mismo. Pero esto no demuestra que fuese Dios.

( ... )

—Esto es verdad —asintió el Frolikan—. Me trastorna cuando se duerme... como tú lo llamas.
—Morgo Rahn Wilc —dijo Provoni, en la oscuridad—. Siempre estás preocupado. Nosotros dormimos cada veinticuatro horas; dormimos de ocho a...
—Lo sé —dijo Morgo— Pero considera esto: gradualmente pierdes la personalidad, tu corazón late más despacio, lo mismo hace el pulso... Pareces un muerto. —Pero uno sabe que no lo está —objetó Provoni.
—Es el funcionamiento mental lo que más cambia, y eso nos pone nerviosos. Tú no te das cuenta, pero mientras duermes tiene lugar una actividad mental violenta, inusitada. Primero, penetras en un mundo que, hasta cierto punto, te resulta familiar y, en tu mente, hay amigos personales, enemigos y seres a los que has conocido socialmente...
—En otras palabras —le atajó Provoni—, sueños.
—Esta clase de sueño forma una especie de recapitulación de la jornada, de lo que has hecho, de las personas en las que pensaste, con las que hablaste. Y eso no nos alarma. Es la siguiente fase. Entonces, caes en un nivel mucho más inferior; encuentras seres a los que no conoces, situaciones en las que jamás has estado. Y se inicia una desintegración de tu propio yo; te fundes con entidades primordiales de un tipo semejante a Dios, poseyendo una fuerza enorme; y mientras tanto corres el peligro...
—El inconsciente colectivo —le interrumpió Provoni—. Esto es lo que descubrió el más grande de los pensadores humanos, Carl Jung. Retroceder hasta antes del momento de nacer, retroceder a vidas anteriores, a otros lugares poblados por arquetipos, como Jung.
—¿Subrayó Jung el hecho de que uno de esos arquetipos podía, en un momento dado, absorberse? ¿Y que jamás tendría lugar una reforma de tu yo? ¿Que podrías llegar a ser sólo una extensión móvil y parlante del arquetipo?
—Por supuesto que lo subrayó. Pero el arquetipo no surge durante el sueño nocturno, sino durante el día. Cuando aparece de día es precisamente cuando uno queda destruido.
—O sea, cuando sueñas despierto.
Philip K. Dick
Nuestros amigos de Frolik 8 (traducción de Antonio Ribera. Minotauro)


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Publicado por elchicoanalogo @ 8:48  | Libros...
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Comentarios

¡Gracias siempre a ti por tus palabras! Una reseña muy completa de Frolik. Me alegra leer que has vuelto a disfrutar con una novela de Dick. Como bien sabes, estoy sumergido por primera vez en su narrativa, así que espero que mi valoración final sea tan positiva como suelen ser las tuyas. ¡Un abrazo, a ratos con nubes, a ratos con luna!

Publicado por Jesus
S?bado, 05 de mayo de 2012 | 22:29

Has podido ver un poco de la Luna... ¡mola! Esta noche es perfecta para Meliés, Bradbury o Dick, prestidigitación, magia y viajes imposibles. ¡Más cariños, gaditano lindo! 

Publicado por elchicoanalogo
S?bado, 05 de mayo de 2012 | 23:18