S?bado, 05 de mayo de 2012

Leía en el tren de vuelta a casa, fue un gesto repetido en abril, el tren, el horizonte en movimiento, un libro en mis manos, la sensación de un doble viaje, el que yo vivía, el que me proponía la lectura en mis manos. En ese regreso a casa leía 35 maneras de sentirse solo. Recordé el título de la colección de cuentos de Richard Yates, las palabras de emoción de Juan Pardo Vidal cuando me habló de su descubrimiento, su voz al leer alguno de los pasajes de este libro de cuentos. Por una vez se confundía su voz con la mía, me sentía extraño ante esas dos voces en las mismas palabras.

35 maneras de sentirse solo se inicia con Para acordarme de ti, un diario de un solitario al que interrumpen en su intento de suicidio para pedirle que cuide de una extraña. Y es en esa interrupción donde el protagonista encontrará un motivo para seguir adelante, enfrentarse a su pasado y dejar su dolor en un último plano. Sentía cómo ese encuentro entre dos náufragos crecía a lo largo de los días con pequeños gestos y miradas. El final de este cuento me dejó del revés, un cruce entre dos seres perdidos que no saben qué será de ellos, que tiene dentro de sí grandes cargas y dolores y, aún así, se dejan llevar por un atisbo de esperanza. 

Hay algo que me atrajo desde el inicio de esta colección de cuentos, su forma sin fronteras donde no se sabe qué es cuento y qué poesía, la mirada sobre el amor a veces triste, a veces cómica, la soledad dolorosa de algunos personajes y cómo intentan acabar con todo, los diferentes estilos, de la ciencia-ficción al diario, de la poesía al humor, la tristeza que aparece y desaparece por los cuentos como una estela de vapor.

Dentro de mí se quedaron docenas de imágenes, besos en ascensores, encuentros con el pasado en un tren, abrazos que contienen un mundo impensable y un nuevo inicio, pianistas que pierden sus manos dentro de la ropa interior de una mujer y ejecutan una melodía en su piel, la soledad en el mar, parejas que intentan animar su vida sexual, el suicidio como la última frontera, un último viaje en busca de la tormenta que acabe con todo, una cucaracha que se salva de un naufragio o un puesto de piedras.

35 maneras de sentirse solo es un viaje, cada cuento una parada y la sensación de que en cada cuento, en cada parada, te espera una historia diferente.



Los recuerdos se guardan en cajones. Cajones diminutos conectados por axones y por enlaces químicos y eléctricos que dibujan haces de luz, como las estrellas pero con forma de cajón. Son como el carro de la Osa Mayor que ahora veo desde mi ventana, pero un poco más cuadrado. Dentro de ese espacio eléctrico guardamos los recuerdos a nuestro antojo. Inconscientemente algunas personas eligen ordenarlos siguiendo un criterio cronológico, pero yo decidí hace tiempo utilizar un criterio de dolor. Tengo un cajón para los recuerdos amables, uno para los que me hacen sonreír, hay cajones que apenas frecuento por pereza, cajones de sastre con recuerdos que no consigo catalogar, y hay también un cajón para el dolor. En él guardo todas y cada una de las imágenes que me han hecho daño, las palabras que me hirieron, las veces que alguien me hizo sentir mezquino, las veces que me equivoqué.

( … )

9. Soledad
si te divides por tres salgo yo en el resto,
soy un número impar, o primo tal vez:
parte de ti.

( … )

12. El secreto de las acelgas
El secreto de las acelgas cocidas es parar el fuego antes de que estén hechas. Sé que este plato siempre te ha impresionado más que yo, pero no tengo ningún truco especial. Siento decepcionarte. Se trata tan solo de apartarlas mucho antes de lo que parecería lógico. No es fácil dejar de hacer las cosas. Detener el fuego es más difícil que encenderlo.
Eso fue todo lo que le dije mientras cenábamos. Sólo eso. Y no volví a verla más. No sé qué demonios entendió, pero nuestro amor le quedó en su punto.
Juan Pardo Vidal
35 maneras de sentise solo (afortiori editorial)


Tags: 35 maneras sentirse solo, Juan Pardo Vidal, afortiori editorial

Publicado por elchicoanalogo @ 7:16  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Fantástica reseña. Millones de gracias en nombre del autor y de A Fortiori Editorial. Muy interesante tu blog, por cierto.

Publicado por [email protected]
Domingo, 06 de mayo de 2012 | 21:23

Fue una lectura muy linda, la empecé en el tren, regresaba de ver a Isabel Bono y Juan Pardo Vidal, dos personas maravillosas, y la voz de Juan se colaba en las páginas del libro. Tiene cuentos fantásticos y me gusta esa forma de combinar la tristeza con el humor. Un abrazo

Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 06 de mayo de 2012 | 21:44