Jueves, 17 de mayo de 2012

No recuerdo cómo llegó Follas novas a mis manos, si lo robé, me lo prestaron o lo encontré. Lleva más de veinte años conmigo, las hojas crujen y tienen un ligero olor a vejez al abrirlas. Me gustaba leer ese libro porque estaba en gallego, sus palabras me devolvían a los campos junto al río, los corazones tallados en las puertas de madera, los caminos de tierra, las tardes tumbado en la hierba mientras pastaban las vacas, la maquinaría del cielo sobre mi cabeza y las pequeñas luces de luciérnagas. Follas novas era un aroma, una aventura, una puerta.

A veces me encontraba con una palabra imposible dentro de un poema, preguntaba a mis padres, a mis tíos, y me la traducían. Hubo un momento donde dejé de preguntar, leía una y otra vez la palabra desconocida y le daba un significado según su musicalidad. La interpretaba, no la traducía. Me gustaba ese juego, era un truco de magia, una palabra que podría cambiarla por cualquiera de las que existían.

Hoy he vuelto a abrir Follas novas, el crujido y el olor de las hojas. Encontré un aroma, una aventura y una puerta.



Sempre un ¡ai! prañideiro, unha duda,
un deseio, unha angustia, un delor...
É unhas veces a estrela que brila,
é outras tantas un raio do sol;
é que as follas dos árbores caen,
é que abrochan nos campos as frors,
               i é o vento que zoa;
               i é o frío, é a calor...
E no é o vento, no é o sol, nin é o frío;
               non é..., que é tan só
a alma enferma, poeta e sensibre,
               que todo a lastima,
               que todo lle doi.
Rosalia de Castro
¿Qué ten? (en Follas novas. Librería y editorial Galí )


Tags: ¿Qué ten?, Follas novas, Rosalía de Castro, Galí

Publicado por elchicoanalogo @ 8:29  | Poes?a
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios