Martes, 19 de junio de 2012

Termino Viaje al pasado de Zweig. Miro en las estanterías para escoger una nueva lectura, saco un libro de Pynchon, los cuentos de Vonnegut, algo de Bradbury. No me decido. En la cabecera de la cama, el libro de Virginia Aguilar Bautista. Abro su poemario y releo alguno de sus poemas. Me hace sonreír, piedras, farolas, planetas, haikus de tres miligramos, y me remueve por dentro.



Lance

Con los bolsillos llenos
de enormes piedras,
en silencio contemplo
una farola.



Atlantis

Mentira. No hay un silencio absoluto
porque además del ritmo acompasado
de nuestra respiración se puede oír,
en el fondo, cómo flota una pausa.

Uno contra doscientos veintinueve
y dejar que el azar decida cómo:
«por una corazonada a destiempo
o por los caprichos de ceros y unos».

Las posibilidades que no fueron,
inmutables,
                 resignadas
                                 y sordas
paralelas siguieron su camino.
Virginia Aguilar Bautista
(en Seguir un buzón. Renacimiento)


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Publicado por elchicoanalogo @ 18:21  | Poes?a
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