Martes, 26 de junio de 2012

Vuelvo a la voz de Karmelo C. Iribarren. Observo la lluvia en la portada de Otra ciudad, otra vida, crea curiosas formas en el cristal. Abro el poemario y algo cambia dentro de mí. La mirada de Iribarren se centra en trenes y metros, en mujeres con la mirada perdida en una cafetería, en la lluvia y los días que pasan de manera anodina, en la luz de las farolas y las autopistas. 

Hay algo en la voz de Iribarren que me golpea, el dolor por una vida que desilusiona, que no era lo esperado, la sensación de derrota y de estar fuera de tiempo, como aquellos personajes de las películas de Peckinpah. Es un combate de boxeo. Su voz es concisa, sin aspavientos.

Iribarren mira alrededor y ve ventanas de cafeterías, bocas de metro, las calles de la ciudad, también el frío, los deseos perdidos, seguir en pie mientras los días pasan.



Perplejidad

Desde el bar
-al otro lado de la calle-,
observo una boca de metro;

la gente
sube
y baja,
entra y sale,

y todos
parecen tener claro
a dónde van.

Es fascinante.



Una sombra detrás de una cortina

Ahí delante,
la A-8
hacia Bilbao.
A dos kilómetros
-una vez pasado
el túnel-,
hay un desvío
a la izquierda.
Lo coges
y -yendo tranquilo,
sin pisarle demasiado-
en cinco horas y media
puedes ponerte en Madrid.
Qué alivio a veces
-piensas-,
esa simple certeza,
desde aquí.



Cosas de poetas

Un joven poeta que quiere
conocerme. Quedamos
en un bar. Hablo yo,
él me mira y escucha:
No bebo, no fumo, no creo
en la salvación del mundo...
Y luego un poco de literatura.
Pasan las horas. La euforia
inicial languidece. Le acompaño
hasta su hotel. Me ha encantado
conocerte -dice-, aunque, no sé...
te imaginaba de otra forma.
No pasa nada -le digo-,
hace unos años yo también.



Madrid, metro, noche

Gente
exhausta,

con la vista
clavada
en el suelo,

preguntándose
por la vida,
la de verdad...

porque no puede ser
que sea
solo eso...



Romanticismo

Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo...
Qué otra cosa le vas a regalar.
Karmelo C. Iribarren
Otra ciudad, otra vida (Huacanamo)


Tags: Otra ciudad otra vida, Karmelo C. Iribarren, Huacanamo

Publicado por elchicoanalogo @ 12:58  | Libros...
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