Viernes, 29 de junio de 2012

Una mujer  
que pasa en bicicleta  
a las dos de la mañana,  
hermosas piernas morenas  
bombeando los pedales  
mientras la brisa le alza el vestido
y revela
un perfecto milagro
de carne femenina en movimiento.

Nuestros ojos
se cruzan un momento
y ya se ha ido.

Son cosas como ésa
las que te hacen darte cuenta
de lo poco que realmente sabes
de nada.
Roger Wolfe
Sabiduría


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Jueves, 28 de junio de 2012

Busca Ý (turno de réplica) en la estantería. Señalo un libro de Maalouf y le digo que está al lado. Lo saca de la estantería, mira el ordenador y anula el pedido. Hojeo algunos poemas al azar, La frontera, Exilio, Estrellas fugaces, Volver. En ese instante me doy cuenta de que el poemario de Anay es una especie de mapa, los poemas como puntos que señalan ausencias, fríos, vacíos, regresos, extinciones. Me quedo en silencio, me sorprende la capacidad de Anay para cartografiar sentimientos.

Le pregunto por Miyazawa. Se encoge de hombros, me confiesa que es un librero que no tiene tiempo para leer, los hijos, dice. En algunos libros hay pequeñas notas escritas por otros lectores. Alguien escribió en Diario de invierno de Auster “extraordinario, espectacular”. Encontramos un libro de Miyazawa, El tren nocturno de la Vía láctea. El título es un inicio, me habla de viajes y sueños, del otro lado del espejo y el espacio-tiempo desdoblado.

Entro en la cafetería de la estación. Me acomodo junto a un ventanal, me gusta ese lugar de la cafetería porque miro a mi alrededor y siento que todo es transitorio, el café insípido, las maletas en el suelo, el tren a Madrid. Paso del viaje onírico de Miyazawa a los puntos en el mapa de Anay, leo “escribo para olvidar qué escribo”. Pienso, eso. Escribo una cuenta que inicié de manera regresiva y ahora avanza hacia un final indefinido, hablo de posos de café y aceras, de horizontes de sucesos, mochilas y huecos (me dijo, cuenta hasta treinta, me dijo avísame, le respondí, no sabes qué te puede caer). Escribo y desaparezco.

Hace uno días saqué el pasaporte del cajón donde estaba guardado. Lo he dejado a la vista, junto a la arena rojiza del Monument Valley y las monedas de otros países. A veces lo abro y me encuentro con las fechas desordenadas de mis viajes a Argentina y Serbia. Miro los sellos y los años, me fijo en las cuatro páginas selladas y me detengo en las que están en blanco. Me sorprendo al pensar qué dejaría atrás, no qué me encontraría, sino qué dejaría detrás de mí.

 

(Escrito en una cafetería tras comprar y releer el poemario de Anay Sala Suberviola. Sus poemas sacaron estas palabras)


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Martes, 26 de junio de 2012

Vuelvo a la voz de Karmelo C. Iribarren. Observo la lluvia en la portada de Otra ciudad, otra vida, crea curiosas formas en el cristal. Abro el poemario y algo cambia dentro de mí. La mirada de Iribarren se centra en trenes y metros, en mujeres con la mirada perdida en una cafetería, en la lluvia y los días que pasan de manera anodina, en la luz de las farolas y las autopistas. 

Hay algo en la voz de Iribarren que me golpea, el dolor por una vida que desilusiona, que no era lo esperado, la sensación de derrota y de estar fuera de tiempo, como aquellos personajes de las películas de Peckinpah. Es un combate de boxeo. Su voz es concisa, sin aspavientos.

Iribarren mira alrededor y ve ventanas de cafeterías, bocas de metro, las calles de la ciudad, también el frío, los deseos perdidos, seguir en pie mientras los días pasan.



Perplejidad

Desde el bar
-al otro lado de la calle-,
observo una boca de metro;

la gente
sube
y baja,
entra y sale,

y todos
parecen tener claro
a dónde van.

Es fascinante.



Una sombra detrás de una cortina

Ahí delante,
la A-8
hacia Bilbao.
A dos kilómetros
-una vez pasado
el túnel-,
hay un desvío
a la izquierda.
Lo coges
y -yendo tranquilo,
sin pisarle demasiado-
en cinco horas y media
puedes ponerte en Madrid.
Qué alivio a veces
-piensas-,
esa simple certeza,
desde aquí.



Cosas de poetas

Un joven poeta que quiere
conocerme. Quedamos
en un bar. Hablo yo,
él me mira y escucha:
No bebo, no fumo, no creo
en la salvación del mundo...
Y luego un poco de literatura.
Pasan las horas. La euforia
inicial languidece. Le acompaño
hasta su hotel. Me ha encantado
conocerte -dice-, aunque, no sé...
te imaginaba de otra forma.
No pasa nada -le digo-,
hace unos años yo también.



Madrid, metro, noche

Gente
exhausta,

con la vista
clavada
en el suelo,

preguntándose
por la vida,
la de verdad...

porque no puede ser
que sea
solo eso...



Romanticismo

Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo...
Qué otra cosa le vas a regalar.
Karmelo C. Iribarren
Otra ciudad, otra vida (Huacanamo)


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Publicado por elchicoanalogo @ 12:58  | Libros...
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Lunes, 25 de junio de 2012

Recuerdo su mirada antes de besarme, ella sentada sobre la cicatriz en mi vientre, los ojos entrecerrados, el gesto tranquilo, el pelo sobre su cara. Apartaba su pelo con suavidad, mi reflejo en ella y su sonrisa. A veces le decía que parecía japonesa. Se acercaba a mi cara, me besaba y el mundo giraba sin control. Durante un instante yo era el reflejo en su mirada.

El lunes de Anay me ha llevado a aquella época donde agosto era invierno. Soy una tortuga, por fuera parezco anodino (lo soy en muchas ocasiones), pero dentro tengo pequeñas locuras y paisajes inesperados.


Los lunes de Anay. Candela, candela...



"Así te necesito, víbora."
                                    FÉLIX GRANDE


BÉBETELA

Dile cosas bonitas a tu novia:
"tienes un cuerpo de reloj de arena
y un alma de película de Hawks."
Díselo muy bajito con tus labios
pegados a su oreja, sin que nadie
pueda escuchar lo que le estás diciendo
(a saber, que sus piernas son cohetes
dirigidos al centro de la Tierra,
o que sus senos son la madriguera
de un cangrejo de mar, o que su espalda
es plata viva). Y cuando se lo crea
y comience a licuarse entre tus brazos,
no dudes ni un segundo:
bébetela.

                          LUIS ALBERTO DE CUENCA





...Feliz lunes.

Un beso,

Anay


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Publicado por elchicoanalogo @ 15:07  | Los lunes de Anay
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S?bado, 23 de junio de 2012

Termino Kapitoil. Cierro el libro, observo la portada roja, la torre de prospección, las letras blancas y pienso en Karim, el protagonista, y su lenguaje pulcro y robotizado, en las calles de Nueva York, en un amor inesperado, en algoritmos y programas informáticos, en cómo la realidad es más compleja y extraña que esos programas.

Hay momentos donde Kapitoil me recuerda a las historias de Frank Capra, un muchacho humilde, una gran empresa, un programa informático que puede ayudar a predecir pandemias además de los movimientos bursátiles del petróleo, la encrucijada del muchacho por hacer lo correcto, por no dejarse comer por una gran empresa. 

Karim llega a Nueva York para trabajar en una multinacional. Es un programador autodidacta, vive de forma modesta en Qatar, perdió a su madre en la infancia, discute con su padre por su diferentes formas de entender la vida, ayuda a su hermana pequeña en sus estudios, entiende las fórmulas matemáticas, crea un programa para predecir las fluctuaciones del mercado del petróleo. Es la primera vez que viaja en avión. Kapitoil también es una historia iniciática, un muchacho que abre los ojos, descubre otro mundo y acaba por aprender cómo vivir en él sin perder su esencia.

Nueva York es un personaje más en esta historia. Los paneles electrónicos de los edificios que dan las noticias, las entradas de metro, las calles y Central Park, los apartamentos solitarios con cuatro sillas vacías. Karim deja atrás su tierra e intenta entender la nueva ciudad, verla no con los ojos del lector de noticias sino con la mirada de quien vive en ella. Karim se desprenderá de algunas ideas preconcebidas y descubrirá que otras son ciertas.

Karim trabaja en un cubículo con tres compañeros, lleva una grabadora que le ayuda a perfeccionar su inglés, habla de una manera extraña, mecánica, tiene un sentido del humor sutil, se siente extraño ante algunas expresiones que anota en la parte trasera de un diccionario, llama por teléfono a su familia desde un apartamento vacío, descubre la música de Leonard Cohen y Bob Dylan, se siente perdido en el amor y el sexo, sube en el escalafón de la empresa gracias a un programa para predecir el comportamiento del mercado a través de las noticias que aparecen en Internet. Karim es un ser extraño, parece que está fuera de la realidad que vive, le resulta más sencillo el mundo que aparece en una pantalla de ordenador.

En Kapitoil Teddy Wayne escribe una historia iniciática y una historia de amor, una crítica a las grandes empresas que ven el mundo como recursos y números y la valentía de quien no se deja doblegar, hay una ciudad de ventanas iluminadas en la noche y un personaje que aprende que la vida es más complicada que cualquier fórmula matemática.



Ahora no podía recuperar la grabadora y tampoco podía dormir, así que me puse a mirar por la ventana de mi cuarto. Miraba la luz de la luna, que se veía solo a medias, y las estrellas, que en Nueva York son invisibles y que tanto echo de menos cuando voy a ver a mis primos en Al Khor. No soy de esas personas que creen que su madre las estará observando desde las estrellas, pero resulta provechoso recordar que a veces nuestros problemas son pequeños y el universo, infinitamente enorme, y que, en última instancia, al universo le da igual lo que pase en la tierra, sobre todo a una sola persona. Aunque, además de resultar provechoso, puede hacer que te sientas solo.
Teddy Wayne
Kapitoil (traducción de Marta Alcaraz. Blackie Books)


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Viernes, 22 de junio de 2012

Escucho a Iribarren bajo la lluvia. Miro a un lado y me fijo en sus poemas. Me emocionan la voz de Iribarren, la lluvia en los árboles, los poemas. Encuentro un par de poemarios en la librería Cámara. Entro en el tren y uno versos al azar, anticipo la lectura, recuerdo la voz de Iribarren.

Atravesando la noche me deja sin aliento. Iribarren habla de ciudades, viento y bares, de derrotas cotidianas y días anodinos, de áreas de servicio y centro comerciales, del tiempo que pasa, desilusiones y extinciones. Leo sus poemas y siento que son fotografías, pequeños incidentes (como el título de uno de los poemas), Hay tristeza y dolor, hay momentos donde el viento nos ayuda a recordar la infancia, hay una mirada que se entrega a lo que ve, que registra aquello que sucede a su alrededor.

Karmelo C. Iribarren es uno de los descubrimientos más emocionantes de este año.



Los días normales

Llegan
y se van sin hacer ruido
-como buenos
clientes-,
luego el tiempo
los confunde en la memoria,
y ya no sabes
si aquel lunes era jueves
o al revés.

Que no te engañen,
no son tan poca cosa
como parecen:
                        suelen poder
con el amor.



En el tren

Entre Burgos
y Valladolid
al final de un pueblo
junto a una casa semiderruida
una mujer
de negro
nos mira
como si fuésemos
un pequeño acontecimiento.



Los bares

Las ciudades se han puesto difíciles
últimamente,
son frías
y solitarias,
han perdido calidez;
pero aún nos quedan los bares,
esos sitios
oscuros
que se encienden
cuando se apaga todo lo demás
esos rincones con alma,
con auténtico calor;
quién sabe
si ya el último refugio
desde el que abrir fuego otra vez.



La soledad es eso

La calle
tras la última sesión;
veinte llamadas
perdidas
sin respuesta;
otras tantas cervezas;
en el frío gélido del amanecer,
un tipo
atravesando un parking
hacia su coche...

La soledad es eso,
ahora lo sé:
                     lo que hay
antes y después de tu nombre.



Luces en la madrugada

Se acaba de encender
una ventana
en el edificio de enfrente.

Ha sido como un breve fogonazo,
como un pequeño flash.

Un niño de meses
-piensas-,
o la próstata de un viejo,
o algún insomne como tú,
o alguien que llega demasiado alegre...
Por último
se abre paso
la llamada de teléfono, esa
que parte para siempre la madrugada
en dos,
y a veces la vida también.
Karmelo C. Iribarren
Atravesando la noche (Huacanamo)


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Publicado por elchicoanalogo @ 21:45  | Libros...
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Jueves, 21 de junio de 2012

Hojeo Hacia la tormenta en un tren de cercanías. Descubro que son fragmentos de la vida cotidiana, leo algunos de ellos y siento que estoy ante una de esas lecturas que sé me dejarán del revés. Hay lecturas así, un par de frases te mencionan y te muestran una mirada que sientes revolucionará la tuya.

Sanmartín escribe un dietario en Hacia la tormenta, habla de ciudades, amigos y libros, de encuentros literarios y conversaciones por teléfono, de la paternidad, viajes y el tiempo, es una mirada a lo que le rodea, captura detalles y escribe pequeñas notas sin dejarse llevar por el sentimentalismo o el adorno innecesario. Las palabras fluyen, llega un momento donde creo meterme en la mirada de Sanmartín y acabo por ver aquello que él escribe. “Yo quiero escribir como un místico encerrado en una celda, sin rosario, sin ruido, sin barullos, mirando la escarcha, la luna o la luz en un acantilado. Escribir con prisa cansa mucho. Y puede poner cara de búfalo o de larva, que es peor. Escribir sin agobio, esa es la clave para que no salgan engrudos en el folio, para que no salga prosa de trapero ni con sabor a jarabe antigripal. Pero escribir. Y luego, con los folios escritos, frente a un espejo, leer lo que hay en ellos. Para que el espejo muestre el verdadero rostro de lo escrito”.

Hay fragmentos sobre la lluvia y la niebla, sobre perder y mirar, hay fragmentos donde se cruzan otros escritores, Matute, Semprún, Cela, y distintos paisajes, Zaragoza con Lekeitio o París, hay fragmentos que se detienen en un parque, una noticia o una fotografía. Es hermoso este dietario de Sanmartín, fotogramas de una película. “Mirar los intervalos. Mirar a una mujer cuando duerme o cuando abotona su abrigo. Mirar la niebla con sus mapas borrosos. Mirar el billete de metro con el que llegamos a una cita. Mirar una fotografía que escuece como jabón en los ojos. Mirar a un niño y sus caballos de inocencia. Mirar. Como una búsqueda”.

Hacia la tormenta termina con “otro viaje, otro argumento”, la relación de Sanmartín con un cuadro de Ignacio Fortún, los colores, la composición, lo que transmite el cuadro. Se lo lleva a su despecho, convive con él, lo enseña a amigos y desconocidos, cada uno ve un matiz diferente, el cuadro crece y cambia ante cada mirada. “Termino de jugar al balompié con los tres hermanos. Resultan incansables. Cuando concluimos, les enseño la foto del cuadro. No les interesa, aunque me dicen que uno d ellos coches del cuadro está roto. Y que la casa no tiene chimenea. Y que hay plantas tristes. Esto último llama mi atención. Son niños que se han transformado, sin saberlo, en críticos de arte. Porque la tristeza se encuentra en los cuadros de I. F.”

Hacia la tormenta es un libro hermoso, una voz queda, una mirada que descubre lo que pasa desapercibido a primera vista y cómo esa mirada alrededor nos lleva a búsquedas dentro y fuera de nosotros.



En Lekeitio, de madrugada: el chillido nocturno de la gaviota. La evidencia de que existe, allá lejos, en un acantilado bajo, lo que no se ve.

( … )

Nos pasamos la vida esperando cosas. Pero la vida es un bandolero que se fuga al monte. O un bandolero que equivoca el botín. O un bandolero que no encuentra refugio. Saber esperar es una cualidad. Pero quizá otra cualidad mayor sea no esperar nada, aceptar lo que llega, mirar el paisaje, la rutina, desentenderse. Y aceptar que, fuera del agua, resulta más sencillo caminar desnudo que con escafandra.

( … )

Perder el tren. O el autobús. O un avión. Perder unas gafas de sol. O unas llaves. O un bolígrafo. Perder la cabeza o el alma. Perder un número de teléfono. O un partido de tenis. Perder la conciencia. O el dominio sobre uno mismo. Perder el rastro de una fiera. O el equilibrio. Hay tantas pérdidas que uno, al final, sólo debe conseguir un objetivo: encontrarse.
Fernando Sanmartín
Hacia la tormenta (Xordica)


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Publicado por elchicoanalogo @ 22:36  | Libros...
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Ese momento donde mi sobrino hojea Guía de Mongolia y se sorprende porque no haya mapas; ese momento donde me pide que le busque un "libro de mapas" y sonrío porque también siente que son un misterio y un inicio; ese momento donde miro a las estanterías y elijo El fin del mundo de Murakami y le enseño el mapa de las primeras páginas; ese momento donde se cruzan nuestros dedos al seguir un río, un camino o un bosque y me pregunta por qué hay una muralla alrededor del fin del mundo; ese momento donde vemos las viñetas de Quino y me dice que no entiende su humor y que le gusta un dibujo donde un empleado de correos crea una flor en el suelo con sellos; ese momento donde abrimos un poemario de Iribarren, le extraña que el poema Sms tenga tan pocas palabras y le digo que lo lea en alto (Tú / recargas / mi corazón); ese momento donde me dice “no lo pillo, osaba” y yo que tengo ganas de darle el mayor de los abrazos y le explico qué es un sms y las recargas en un móvil, que el chico le dice a una chica que le gusta mucho, mucho, mucho. Esos momentos.

 

 


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Mi?rcoles, 20 de junio de 2012

Entro en la librería Cámara. Encuentro un poemario de Iribarren. Abro el libro al azar, recuerdo su voz en el parque, sus poemas bajo la lluvia. Llego a Miradas, el poema que me hizo mirar a un lado para captar mejor su voz y sus palabras (miro a un lado porque pierdo el contorno de un objeto cuando lo observo fijamente). Salgo con el poemario en la mano.


Miradas

En la cafetería
del centro comercial
-esta mañana-
una mujer en el espejo, mirándome

como si fuese yo
el responsable
de todo lo que le pasa,
de todo lo que nunca
le ha pasado.

No le doy más importancia.

Sólo necesita un culpable,
y hoy me ha tocado a mí.
Karmelo C. Iribarren
Miradas (en Otra ciudad, otra vida. Huacanamo)


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Publicado por elchicoanalogo @ 20:31  | Poes?a
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Escribo algo que no es un libro. Lo he divido en tres partes, es la única estructura que tiene. No hay una historia, personajes o un clímax final. Hablo de mapas y piedras, de una mochila roja, estelas de avión y el espacio-tiempo, hablo de un hueco en la tierra y un gorrión en la mano, de un corazón tallado en madera y un taller de carpintero bajo un hórreo, hablo de los colectivos tucumanos, los reflejos en las ventanas y las calles de Belgrado, hablo de brújulas, estaciones de trenes y librerías. Son fotografías.

Lo inicié en una habitación de hospital, lo continúo en la cocina o en el suelo, apoyado contra una estantería de libros. Salen las palabras y al terminar un fragmento me siento vulnerable, a punto de romperme. Miro por la ventana, se mezclan los paisajes, un jardín japonés con un edificio de ladrillos rojos, y sigo escribiendo.

Escribo qué veo y qué siento, escribo para cruzar espacios (y tiempos), para vaciarme y mantenerme en pie. Es un viaje.


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Martes, 19 de junio de 2012

Termino Viaje al pasado de Zweig. Miro en las estanterías para escoger una nueva lectura, saco un libro de Pynchon, los cuentos de Vonnegut, algo de Bradbury. No me decido. En la cabecera de la cama, el libro de Virginia Aguilar Bautista. Abro su poemario y releo alguno de sus poemas. Me hace sonreír, piedras, farolas, planetas, haikus de tres miligramos, y me remueve por dentro.



Lance

Con los bolsillos llenos
de enormes piedras,
en silencio contemplo
una farola.



Atlantis

Mentira. No hay un silencio absoluto
porque además del ritmo acompasado
de nuestra respiración se puede oír,
en el fondo, cómo flota una pausa.

Uno contra doscientos veintinueve
y dejar que el azar decida cómo:
«por una corazonada a destiempo
o por los caprichos de ceros y unos».

Las posibilidades que no fueron,
inmutables,
                 resignadas
                                 y sordas
paralelas siguieron su camino.
Virginia Aguilar Bautista
(en Seguir un buzón. Renacimiento)


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Publicado por elchicoanalogo @ 18:21  | Poes?a
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Hay un momento extraordinario en Viaje al pasado. Los protagonistas se reencuentran tras nueve años de separación, intentan retomar su relación donde la dejaron, reencontrar el pasado en el presente, llegan a una ciudad alemana para pasar una última y única noche juntos y se cruzan con un desfile de banderas y cruces gamadas. Ese encuentro con el desfile y la locura de una nueva guerra cambia la emoción de los amantes, llegan a un hotel, la habitación sin hacer, salen a dar un paseo por la ciudad como años atrás, las sombras juegan en el suelo y se entrelazan en un abrazo sobre la acera, intentan capturar la vieja emoción pero saben que su amor tuvo un tiempo y un espacio y que en el presente sólo queda una emoción distorsionada.

Viaje al pasado es una triste historia de amor de Zweig, no llega a la emoción de Carta de una desconocida pero tiene su voz elegante y delicada, dos seres que encuentran un amor inesperado, que se separan y pierden la oportunidad de darle una forma a ese amor. Él, un joven que ha crecido en un ambiente pobre, asqueado por trabajar en casas ricas donde le tratan como un don nadie, ella la mujer de un empresario, dulce, tranquila. Se encuentran en una habitación y algo cambia en ellos. Él ya no es un joven amargado, encuentra un hogar y un trabajo, ella siente una calidez inesperada.

Zweig describe un amor imposible, los amantes se separan cuando él es destinado a México por dos años, se prometen esperarse pero estalla la primera guerra mundial, el amor se ha aplacado por la distancia, ambos amantes han cambiado su vida, las han adecuado a la nueva situación. Tardan nueve años en volver a verse, los sentimientos regresan como un eco, se confunden el pasado y el presente, los viejos recuerdos y la realidad.

El viaje en tren para pasar una noche juntos es un extraño cruce de tiempos, intentan volver a ser los amantes que fueron, a captar aquellas emociones, pero dudan si siguen siendo los mismos amantes, si deben dar el paso que no dieron en el pasado nuevo años más tarde. Demasiadas dudas, demasiados sentimientos.

Viaje al pasado me enganchó en la llegada al hotel donde los amantes quieren retomar su relación, las sombras y los desfiles de cruces gamadas, los deseos a destiempo y las dudas, la tristeza que siente por la oportunidad perdida, por las dudas por no saber quiénes son y qué sienten, si el pasado es una sombra en el presente.



Dos años, dos meses, dos semanas simplemente, sin aquella suave luz sobre su camino, sin contar con sus amenas conversaciones todas las tardes... No, no, no lo podría soportar. Y lo que hacía sólo diez minutos le había llenado de orgullo, su misión en México, el ascenso, el poder creador, se había contraído, había estallado como una radiante pompa de jabón, y ya sólo quedaba la distancia, la ausencia, el cautiverio, el destierro, el exilio, la aniquilación, una separación a la que no se podía sobrevivir.

( … )

Siempre trataban de aprovechar unos segundos, segundos trémulos, furtivos, con el riesgo de ser descubiertos; sólo podían acercarse el uno al otro fugazmente, con las manos, con los labios, con miradas, con un beso ganado afanosamente, embriagados por la vaporosa, sensual y abrasadora presencia del otro. Pero nunca era suficiente, ambos sentían que nunca les bastaba. Se escribían tórridas notas, deslizaban en la mano del otro cartas ardientes, desesperadas, como si fueran escolares; ella se las encontraba por la noche, arrugadas bajo los insomnes almohadones; él, en el bolsillo de su abrigo, y todas acababan en un grito de angustia, en una desdichada pregunta: ¿cómo soportar un mar, un mundo, innumerables semanas, dos años separando sangre y sangre, mirada y mirada?
Stefan Zweig
Viaje al pasado (traducción de Roberto Bravo de la Varga. Acantilado)


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Publicado por elchicoanalogo @ 16:40  | Libros...
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Lunes, 18 de junio de 2012

Cada lunes abro el correo y sé que me encontraré una cita, un poema y una canción escogidos por Anay. Es un gesto repetido pero nunca rutinario, los lunes de Anay me provocan una sonrisa bumerán, recuerdos, un chispazo, sus lunes acuchillan y abrazan. Es un extraordinario truco de magia, una muestra de generosidad y bondad.

Respondo al lunes de Anay con un fragmento de Zweig y una canción de October Project, le digo que Será es uno de mis poemas favoritos de Turno de réplica, le hablo no de un abandono sino de una espera y le mando cariños y mimos.


Los lunes de Anay. Lacre...

"Los dioses los dioses miradlos han vuelto
sin una sola cicatriz en la frente."
                                                GERARDO DIEGO


SERÁ

Será en otro lugar, en otra vida.
En otra circunstancia, en otra parte.

¿Quizá en otra ciudad?
No, quizá, no.

(En prenda me dejaste tu abandono.)

                                                      ANAY SALA





...Feliz lunes.

Un beso,

Anay            


Tags: Anay Sala Suberviola, Gerardo Diego, Ý (turno de réplica), Gloria Stefan

Publicado por elchicoanalogo @ 14:43  | Los lunes de Anay
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S?bado, 16 de junio de 2012

En The Analog Kid un muchacho tumbado en la hierba miraba al cielo, soñaba con una chica, imaginaba los edificios de una ciudad y se preguntaba qué encontraría y qué dejaría atrás cuando se marchara. Me tumbo en la cama, abro el libreto de Clockwork Angels, observo las ilustraciones (relojes, mapas, brújulas, extrañas maquinarias aéreas, faros), leo las letras de las canciones, hablan de un chico que sale de su pequeño mundo y descubre otros caminos, no siempre los mejores, espero a que se inicie la música y siento que el nuevo disco de Rush es la respuesta a las preguntas que se hacía el muchacho de The Analog Kid.

Clockwork Angels me emociona. Los últimos discos de Rush me habían dejado con una sensación agridulce, buenos momentos y otros tediosos. En cambio, Clokwork Angels fluye, me cuenta un viaje, me hace mover las manos en el aire al ritmo de la batería de Neil Peart, me atrapa y me lleva a otros lugares. Hay contundencia, momentos de calma pop, sonidos setenteros, buenas melodías y pasajes instrumentales que recuerdan a su época de “el más difícil todavía”.

Headlong Flight es un buena presentación de Clockwork Angels, el vídeo recorre las diferentes épocas de Rush y la canción recuerda a la época de 2112. Rush ha conseguido que me detenga y le dedique tiempo y paciencia a su nuevo disco para que crezca a cada escucha. Es emocionante.

I can´t stop thinking big...



Headlong Flight (Rush)



All the journeys
Of this great adventure
It didn't always feel that way
I wouldn't trade them
Because I made them
The best I could
And that's enough to say

Some days were dark
I wish that I could live it all again
Some nights were bright
I wish that I could live it all again

All the highlights of that headlong flight
Holding on with all my might
To what I felt back then
I wish that I could live it all again

I have stoked the fire on the big steel wheels
Steered the airship right across the stars
I learned to fight, I learned to love, I learned to feel
Oh I wish that I could live it all again

All the treasures
The gold and glory
It didn't always feel that way
I don't regret it
I'll never forget it
I wouldn't trade tomorrow for today

I learned to fight, I learned to love, I learned to steal
Oh I wish that I could live it all again


Tags: Clockwork Angels, Headlong Flight, Rush

Publicado por elchicoanalogo @ 20:12  | Canciones
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Viernes, 15 de junio de 2012

Abro Apuntes para un futuro manifiesto, leo la dedicatoria y las palabras de Vladimir Holan que encabezan el poemario: El pensamiento perdido en los ojos del unicornio / reaparece de nuevo en la risa del perro. Pienso en cambio y adaptación. Empiezo a leer los poemas, haikus y epigramas de Fernando Luis Chivite. Ando y desando por las páginas, me encuentro con un retrato de mujer sola, con aquello que queda al otro lado, con el paso del tiempo y la adecuación a ese nuevo tiempo, con los recuerdos de la infancia y los amigos, con la necesidad de hallar un nuevo punto de apoyo, una nueva mirada. El tiempo pasa, hay una pérdida en ello, también otra forma de afrontar la vida. Cierro Apuntes para un futuro manifiesto. Me quedo en silencio.


(Especie de haiku de la visión inicial)

Aquella precariedad del principio.
Aquella austeridad.
Cuando todo era claro, cuando aún había tiempo.



Inventario de omisiones

Furtivo calienta el rescoldo de lo olvidado
Canetti

 

La nieve que iluminaba la escalera.
Las farolas del cementerio encendidas
durante toda la noche. La chica delgada
que se juntaba con la chica más delgada.
El muchacho descontento que se unió
al muchacho aún más descontento. Algo
parecido a niebla amarilla dentro de un cuarto.
La voluntad de derrumbarse del puente.
La austeridad de los armarios. Un reloj
que bostezaba. Un olor de años en las mantas.
Los negros cercados. La absoluta
oscuridad que de ninguna manera
nos atrevimos a tocar. Y naturalmente
la elegancia que nacía del dolor.
Y por supuesto la dignidad de los que fueron
humillados y olvidados
después.



Apuntes para un futuro manifiesto 2

Lo que conseguimos carece por completo
de importancia.

Nada de lo que conseguimos tiene importancia alguna
porque sólo conseguimos la fácil.

Lo dificil no lo conseguimos nunca.
Lo abandonamos

Y eso nos destroza.



Poema apenas entrevisto y probablemente inacabado

Yo registraba el mundo entero
cada paso.

Pequeñas ramas rotas cosas ínfimas:
una grieta en el plato un ruido
soterrado polvo de huesos
tuercas.

Luego algunos recónditos olores enfermedades
y fotografías viajes siderales
en un sótano en realidad apenas
nada más.

Siempre era demasiado pronto
hasta que ya fue tarde.

Siempre negros los cercados
camino de la estación.



Esbozo de mujer sola, 4

Por menos de la mitad
lo hubiera hecho igual.

Un gesto limpio sin necesidad
de sonrisas.

Podía tardar horas
en ponerse una blusa.

Saber hilar olvido
no es oficio banal.



Poema del peligro de la fascinación

Nos fascinamos con algo y abandonamos todo lo demás.
Nos fascinamos con una imagen y dejamos de ver el mundo.
Nos fascinamos con una palabra
y ya no tenemos palabras para nada más.
Nos fascinamos con una idea y destruimos
toda posibilidad de pensamiento.
Nos fascinamos con las piedras, por ejemplo, y todo son piedras.
Nos fascinamos con la literatura, por ejemplo,
y no hay nada más que literatura.
Nos fascinamos, por ejemplo, con el dolor
y el universo entero es ya un puro dolor
Fernando Luis Chivite
Apuntes para un futuro manifiesto (dvd ediciones)


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Publicado por elchicoanalogo @ 18:49  | Libros...
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Jueves, 14 de junio de 2012

Buscaba Hacia la tormenta de Sanmartín y me encontré con Guía de Mongolia, de Svetislav Basara. Me sedujo el título, pensé que sería un libro de viajes, que me hablaría de una tierra desconocida y nuevas costumbres, de otros tiempos y espacios, de fotografías y el misterio de estar en el otro lado de la frontera. No abrí el libro, lo compré sin leer un párrafo.

Cuando llegué a casa y abrí el libro, el asombro, la extrañeza y una sonrisa inesperada. Estaba ante una voz nueva, una forma de contar laberíntica, unos personajes delirantes, el sueño, la realidad y el delirio que se unen en un mismo punto y nadie sabe si es real o el sueño de otro, unos espejos que distorsionaba las imágenes y las reflejaban a su antojo. Basara rompe con el espacio y el tiempo, con la frontera entre sueño y realidad, todo es inesperado en esta Guía de Mongolia.

El libro se inicia con un suicidio, una carta de despedida, un encuentro con un pope serbio, una borrachera donde los personajes son seres translúcidos y hablan sobre los demonios del mundo y un viaje a Mongolia para redactar una guía del país. El inicio es demoledor, puro humor absurdo y delirante. Sonreí, Basara no escribía un libro de viajes, escribía sobre la realidad, lo que creemos que vemos, lo que está detrás de los reflejos, los apoyos en los que nos acomodamos para seguir con nuestra vida. Basara rompe con todo eso, la realidad es engañosa, nos acostumbramos a mirar de una manera rutinaria para seguir adelante y no alarmarnos ante la verdad, los sueños pueden ser más reales que la vida y la vida una mascarada sin gracia.

El narrador, el propio Basara, pasa de su tierra natal a Mongolia, de una tierra de mierda a otra, según sus palabras. El libro de viajes se rompe en pedazos, Basara no descubre nuevas ciudades ni costumbres, no hay una descripción pintoresca de la tierra ni se centra en los aspectos de la vida cotidiana. Basara habla de pescaderías que esconden prostíbulos, de los gobiernos comunistas, de la realidad falseada, los personajes son un obispo holandés que es un sueño, un cadáver filosófico, un oficial ruso reconvertido en lama, un periodista sin periódico, la actriz Charlotte Rampling. Cada página una sorpresa, la realidad subvertida.

La segunda parte del libro transcurre en una habitación, las ventanas ciegas, Basara que pasea de manera vertical por el techo, que habla de escribir, de la maldad circundante, de una mujer desnuda en una ventana, de duendes en el bosque, piedras con nombres de mujer y Dios. Todo es inesperado, todo es absurdo, tan libre como sueños encadenados.

Guía de Mongolia es una de las sorpresas de este año, el delirio, el sarcasmo, las reflexiones metafísicas de Basara que te hace dudar de la realidad circundante, te sacan una sonrisa y te reafirman en lo absurdo de la realidad.



—A la muerte —comentó—, no hay que temerla. Es terrible solo porque se encuentra, por decirlo de algún modo, al otro lado de la cortina. Hay que tener miedo mientras se vive. En la vida abundan los diablos negros, las brujas, los hechiceros, los espíritus malignos. Y todos se esfuerzan por demostrar que se trata de meras supersticiones. Y reciben gran ayuda de los diseñadores de moda, el programa educativo de la televisión, las industrias de maquillaje y perfumes, los fabricantes de preservativos y accesorios sexuales, los creadores de ropa íntima erótica... De todos aquellos que se ganan la vida empujando a la gente al infierno; una labor por lo demás inútil porque, sea como fuere, todos irán al infierno, aunque estos quizá al círculo más profundo. Desde 1796 nadie ha ido al paraíso. Ni irá. Está cerrado. Quedan unas pocas plazas libres en el infierno. La avaricia y los aparatos de vídeo han destrozado completamente el mundo. La gente no hace otra cosa que mirar la pantalla, de donde, a intervalos imperceptibles e invisibles para los sentidos humanos, llegan mensajes de la maquinaria propagandística del diablo.
En ese momento hizo un paréntesis. Apuró de un trago la copa de ron y echó un vistazo a mi reloj. Todo etéreo él, parecido al espejismo que la canícula hace flotar sobre el pavimento recalentado, era casi translúcido. A través de su cabeza se vislumbraba la puerta abierta de la cocina del bar y a unos muchachos que cocían cabezas de ternera en una olla.
—Estoy de acuerdo con lo de la televisión —le respondí—, es algo más o menos sabido, pero eso del paraíso... Me cuesta creerlo.
—Cuesta creer cualquier cosa. Así va el mundo. Por ejemplo, nadie sabe que Mitterrand es un robot, y que más del noventa por ciento de los políticos, banqueros y funcionarios de la ONU son solo personajes virtuales creados por ordenador, criaturas holográficas, quanta tridimensionales de la nada.
Svetislav Basara
Guía de Mongolia (traducción de Luisa Fernanda Garrido Ramos y Tihomir Pištelek. Minúscula)


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Publicado por elchicoanalogo @ 20:59  | Libros...
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Martes, 12 de junio de 2012

La voz de Karmelo Iribarren entre la lluvia. Un poemario entre las manos, la cabeza agachada, a veces la mirada alrededor. Iribarren hablaba de escenas cotidianas, centros comerciales, semáforos, caras reflejadas en un espejo, derrotas y culpabilidades. Durante veinte minutos no hubo lluvia, sólo sus palabras y una pequeña brecha dentro de mí.

Kepa Murua paseaba inquieto bajo los árboles. Era el organizador del festival internacional de poesía. Cuando terminó el festival me tomé un café con él e Isabel Bono, hablamos de palabras, de zen, de no morirse nunca, sus gestos de bailarín o boxeador. Estaba cansado y, espero, satisfecho por un fin de semana donde se reunieron más de setenta poetas y pidieron la palabra y la paz. Espero que haya una nueva edición, descubrir nuevas voces, escuchar poemas bajo la lluvia.


De copas con Ciorán

Con los días contados,
chaval, así vivimos
todos. Esperando
a que nos tachen
de la lista. Distrayendo
la espera con tragos
y canciones. No hay más.
Puedes llorar a morirte
de risa. Como prefieras.
(en La ciudad. Renacimiento)



Así es la puta vida

Yo también, como Baroja,
hubiese preferido
ser un hombre de acción:

no sé…
pilotar un mercante,
por ejemplo,
o atracar bancos,
o montar una guerrilla en algún sitio,
o, en fin, cualquier cosa,
salir en la tele
con el Wanted debajo.

Pero no:
ni guerrillas ni bancos
ni mercantes ni guantes ni hostias.

Padre de familia, camarero y poeta.

Así es la puta vida.
(en Seguro que esta historia te suena. Renacimiento)



Algunas noches, el miedo

Algunas noches me arrimo
a tu calor bajo las mantas
como un niño asustado.
Necesito tocarte
urgentemente. Necesito
saber que estás ahí,
que estarás siempre. Sentir
que tengo cerca a un ser humano,
y que no estoy tan solo.
(en La condición urbana. Renacimiento)


Tags: Kepa Murua, Isabel Bono, De copas con Ciorán, Así es la puta vida, Karmelo C. Iribarren, Renacimiento

Publicado por elchicoanalogo @ 19:07  | Poes?a
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Poemas en español, euskera, gallego, inglés, danés y tailandés, el sonido de la lluvia, los gestos de Wim Mertens, la timidez de Kirmen Uribe, My darling Clementine y un sombrero rojo, el viento entre los árboles y las fuentes, las sillas de madera, las miradas de Juan Echanove y Aitana Sánchez Gijón, hojas blancas que caen sobre un escenario, pasear despistado y cruzarme con Cristina Peri Rossi, Anna Crawe se despide con una canción en euskera, los reflejos de las nubes en una torre de cristal y nuevas voces.



nos hemos encontrado en el portal
y no sabemos cómo saludarnos

nuestros labios chocan
y se esquivan torpemente
al tratar de poner los dos besos
en el sitio que les corresponde

en lugar de subir a pie
como siempre
montamos juntos en el ascensor
por primera vez

vaya día
¿no?
estos cambios no son buenos

asentimos
tan de acuerdo estamos
al menos en eso

hablamos del tiempo

como dos desconocidos
quién lo diría
nosotros que nos sabemos
de memoria

por fin llegamos al descansillo
quinto b

abres la puerta
y entramos

hasta hace poco era nuestro hogar

ahora
sólo es una casa
Itziar Mínguez Arnaiz
Quinto b (en De cara o cruz. Huacanamo)


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Publicado por elchicoanalogo @ 10:56  | Poes?a
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Estaba sentado en un banco del parque, bajo los árboles, el sonido de la lluvia en las hojas. Miraba las ramas que tapaban el cielo y escuchaba poemas. Nal me enviaba fotografías de árboles invernales, ramas desnudas que parecían estelas, su mirada revolucionada, su intento por desmarcarse, cada imagen una pequeña historia, un poema.

Pude hablar un par de minutos con Isabel Pérez Montalbán, decirle cuánto me habían gustado sus poemas en el parque. Ella agradeció mis palabras y se despidió de mí con una voz fina y pausada. Sus poemas son duros y dolorosos, parecen un combate de boxeo.



El frío inconsolable de los pobres.
No basta la abundancia para arropar el frío
que se hereda en los genes y nace del escombro.
No hay leña que derrita tanta nieve embrionaria.
Se encienden chimeneas. Con la lana se teje un sol,
un armario de soles, un paño de artificio.
Se adquieren edredones como un nido de pájaros.
Y el frío, por debajo, permanece.
De la médula vuelve la trastienda del hielo
a cubrirme los ojos como sangre reseca.

Ya todo es negritud, glaciar y sangre.
Por mis venas se espesa la eutanasia de un río,
el brutal abandono de la mano paterna,
los hermanos perdidos en la prisa de un puente.
La enfermedad congénita me vigila larvada,
se burla de mi huida cuando cambio de nombre
y usurpo los derechos de otra vida.
Ya todo es cicatriz, hospital y alacranes.

Se conquistan los barrios, la blancura
de las liendres y el suero. Se aprende la costumbre.
Se accede a la oficina, al ropaje, a la fiebre,
al calor esponjoso de los cuerpos.
Y el frío, sin embargo, permanece.
Isabel Pérez Montalbán
La herencia (en Los muertos nómadas. Diputación de Soria)


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Publicado por elchicoanalogo @ 8:50  | Poes?a
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Lunes, 11 de junio de 2012

Ib me pasa los poemas que va a leer. Estamos sentados en un un banco del parque. Aún no llueve. Leo sus poemas del desierto, pequeñas fotografías que remueven algo dentro de mí. Cuando sube al escenario, Ib sopla sobre el atril (el agua cae por uno de sus lados), da las gracias a los que quedamos bajo la lluvia, al árbol que las resguardó durante el recital, y lee sus poemas. Me siento desbordado.

Es lunes. Anay me dio la bienvenida en mis últimos viajes y esta mañana siento que cierra el fin de semana poético en Bilbao con sus palabras y una mirada desconocida. Anay es sus poemas y saber que siempre hay un nuevo camino.


Los lunes de Anay. Desembarcos...

Oscuridad
matriz
de nuevos nacimientos.

                                   LAIA LÓPEZ MANRIQUE


RENACIMIENTO

Qué inmensa herida cura la mañana.
El chaparrón de anoche se ha hecho trino
y el gris del cielo anuncia ya el verdor,
la aventura de luz donde se embarca el ánimo.
Todos los seres salen a sembrarse
y yo, desde mis ojos, como un dios emergente,
participo otra vez en los caminos
con el mismo entusiasmo de otros años,
como si no supiera
en qué explanada desembocan.

                                          ARTURO TENDERO






...Feliz lunes.

Un beso,

Anay


Tags: Anay Sala Suberviola, Laia López Manrique, Jimmy Fontana, Arturo Tendero

Publicado por elchicoanalogo @ 7:53  | Los lunes de Anay
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Viernes, 08 de junio de 2012

Durante una semana cambié la mesa de la cocina y un parque de juegos por una habitación de hospital y un jardín de estilo japonés. Fue una semana de pruebas y espera. Vigilaba el sueño de mi padre, paseaba por los pasillos para desentumecer las piernas, aprendí a reconocer la cara de las enfermeras y de otros pacientes, escribí (me vacié ) para fijar mi atención en un punto y mi padre y yo hablamos de huecos, eucaliptos y maderas. 

Ib me escribía cada día (aunque no tuviese tiempo), me preguntaba por mi padre, se interesaba por mi estado, me animaba a escribir un dietario y me envió un poema escrito tiempo atrás, “Mi padre”. El poema me emocionó (me dejó del revés ), es una lista preciosa, homérica e impetuosa, y le pedí permiso para colgar un fragmento. Cada persona guarda un mapa dentro.

Este domingo 10 de junio Isabel Bono recitará sus poemas en el parque de Doña Casilda de Bilbao, estaré allí para sentirme del revés, darle un abrazo y agradecerle que esté al otro lado. Este año han llegado a mi vida personas realmente hermosas.

http://kepamurua.wordpress.com/2012/05/13/festival-internacional-de-poesia-askoren-izenean-pido-la-paz-y-la-palabra-2/



Mi padre dice que si una muchacha es bonita, es más bonita con gafas.
Mi padre, cuando volvía del trabajo, se comía una zanahoria y si le preguntaba el porqué, respondía ¿Has visto alguna vez un conejo con gafas?
Mi padre usaba gafas iguales a las de Peter Sellers.
Mi padre se reía como un niño con Peter Sellers, Los hermanos Marx y La pantera rosa.
Mi padre jamás ha dicho un taco.
Mi padre suele usar como insulto las palabras auténtico animal.
Mi padre nunca usa los términos feo o malo, usa espantoso.
Mi padre, cuando no está de acuerdo con algo, dice qué disparate.
Mi padre nunca usa el término caro, usa cuesta un capital.
Mi padre atiende las llamadas de teléfono diciendo al aparato.
Mi padre nunca usa el término puta, usa aventurera.
Mi padre se enamoró de una chica que vio en el tranvía, como estaba haciendo la mili y esa noche estaba de guardia, dice que veló, como Don Quijote sus armas, la rosa que iba a regalarle a la mañana siguiente, pero que la chica resultó ser una aventurera.
Mi padre se enamoró, hasta el punto de escribirle poemas, de una estatua de escayola de la Escuela de Artes y Oficios.
Mi padre me dijo, un día que bebió dos copas de vino, que siempre ha sido un soñador y que, como dice Shakespeare, los soñadores acaban con el gorro de bufón.
Mi padre prefiere el Cianti a cualquier otro vino.
Mi padre presume de que nunca ha cometido excesos.
Mi padre siempre apoya sus comentarios con citas.
Mi padre suele citar a Hipócrates.
Mi padre dice que el verano es una enfermedad.
Isabel Bono
Mi padre


Tags: Mi padre, Isabel Bono

Publicado por elchicoanalogo @ 19:37  | Isabel Bono
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Lunes, 04 de junio de 2012

Estoy en la habitación de un hospital. Vigilo el sueño de mi padre. Hace 32 años era él quien me cuidaba en este mismo hospital. Espero a que le lleven a hacer una nueva prueba. Abro el correo y aparece Anay con uno de sus lunes. Me ayuda a desconectar, a detener por unos segundos todo lo que tengo en la cabeza.

Soy una tortuga, por fuera la calma absoluta, por dentro el caos de mis emociones.


Los lunes de Anay. Invocación...

"Y multiplicas
de súbito, categórica
dulcemente, lo secretos
atesorados."
                       JORGE GUILLÉN


COMO LA NIEVE QUEMA

Quema la soledad como la nieve
quema, como el transcurso de la noche
hiere. Con las aristas de tu hielo
he forjado una estatua en el insomnio.

Una vez más, sin ti, mi amor, la noche
ventisca es de este sueño que no llega.
Todo es sombra sin voz, sin la memoria
futura que aguardaba de tu carne.

Qué frío es el lugar donde la fruta
cedió su dimensión a los carámbanos.
Espero, y sé que nadie ya me espera.

La vida es esperar sin fundamentos;
desnudo bajo el cielo de tu ausencia
qué frío estoy pasando, amor, qué frío.


                                      JUAN JOSÉ VÉLEZ OTERO

 

 

...Feliz lunes.

Un beso,

Anay


Tags: Anay Sala Suberviola, Jorge Guillén, Juan José Vélez Otero

Publicado por elchicoanalogo @ 9:16  | Los lunes de Anay
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Viernes, 01 de junio de 2012

Tienes la misma edad que yo tenía  
cuando empezaba a soñar en encontrarte.  
No sabía aún, igual que tú  
no lo has aprendido aún, que algún día
el amor es esta arma cargada
de soledad y de melancolía
que ahora te está apuntando desde mis ojos.
Tú eres la muchacha que yo estuve buscando
durante tanto tiempo cuando aún no existías.
Y yo soy aquel hombre hacia el cual
querrás un día dirigir tus pasos.
Pero estaré entonces tan lejos de ti
como ahora tú de mí en este semáforo.
Joan Margarit
La muchacha del semáforo


Tags: Joan Margarit, La muchacha del semáforo

Publicado por elchicoanalogo @ 8:50  | Poes?a
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