Mi?rcoles, 04 de julio de 2012

Leo la pequeña biografía de Levé antes de empezar Suicidio. Descubro que se suicidó tres días después de entregar el libro a sus editores. Termino de leer el libro y releo las escenas y los fragmentos donde Levé anticipa su decisión. Es extraño, pero no siento una tristeza extrema en sus palabras. “No temías a la muerte. Te adelantaste a ella, sin desearla realmente: ¿cómo desear algo que no conocemos? No negaste la vida sino que afirmaste tu gusto por lo desconocido al apostar a que si en el otro lado había algo, sería mejor que esto.

Suicidio se inicia con la muerte del protagonista. Baja al sótano de su casa, se coloca una escopeta en la boca y dispara sin un atisbo de duda o de marcha atrás. No hay morbo ni contundencia, es una muerte seca, directa, dura. A partir de ese instante el narrador intenta reconstruir la vida de su amigo, pasa de recuerdos de adolescencia a reflexiones sobre el suicidio, quienes se quedan y envejecen, quienes eligen morir y permanecen anclados a un tiempo, repite las preguntas de qué le llevó a ese último acto, qué hubiera sido de su vida de no haber colocado aquella escopeta en la boca. “Tu suicidio hace más intensa la vida de los que te han sobrevivido. Si los acecha el tedio, o si lo absurdo de sus vidas surge en el reflejo de un espejo cruel, se acuerdan de ti y el dolor de existir se les antoja preferible a la inquietud de dejar de ser. Lo que tú ya no ves, ellos lo miran. Lo que tú ya no oyes, ellos lo escuchan. Y lo que ya no cantas, ellos lo entonan. La alegría de las cosas simples se les aparece a la luz de tu triste recuerdo. Eres esa luz negra pero intensa que, desde tu noche, aclara de nuevo el día que habían dejado de ver.

La escritura de Suicidio es fragmentada, son como fotografías, bosquejos de una vida, un tipo solitario que disfruta de vivir entre cuatro paredes, del silencio, de las ciudades desconocidas. No acaba de ser visible, no le gusta la rutina en la que acaba la vida, se decanta por el rock y la escritura de tercetos. Es un hombre alejado de lo que le rodea, intenta pasar desapercibido, de pasar de puntillas por la vida. Su suicidio hace que se convierta en un actor que ha planificado una puesta en escena, el momento adecuado para no ser descubierto días después, un tebeo abierto en una página determinada como último mensaje.

Levé intercala fragmentos donde habla de su amigo muerto, de sus sentimientos alejados de las convenciones sociales, con las reflexiones sobre el suicidio y la muerte, el tiempo que se ha detenido para su amigo, siempre tendrá la misma cara, su historia siempre empezará por su final; el tiempo que transcurre para los que se quedan y parece que pierden algo de sí mismos y coleccionan decepciones y cuerpos decrépitos.

Lo que me gusta de este libro es su escritura, el tono pausado y alejado del morbo, el suicidio tomado como elección, las preguntas que quedan sin respuesta pero que ayudan a reflexionar sobre la muerte, esas páginas donde se cruzan la vida y la muerte del protagonista, un paseo solitario por una ciudad desconocida y los últimos días, ya tomada la decisión de morir, donde sonríe y disfruta de momentos de intimidad queda y luz. Suicidio es una buena lectura, es una conversación con Édouard Levé antes del fin.



Un sábado del mes de agosto sales de tu casa vestido para jugar al tenis y acompañado por tu mujer. En medio del jardín le haces saber que se te ha olvidado la raqueta en casa. Vuelves a por ella pero, en vez de encaminarte hacia el armario de la entrada donde sueles guardarla, bajas al sótano. Tu mujer no lo ve, se ha quedado fuera, hace buen tiempo, disfruta del sol. Unos instantes después oye la descarga de un arma de fuego. Corre hacia el interior de la casa, grita tu nombre, se da cuenta de que la puerta de la escalera que da al sótano está abierta, la baja y te encuentra allí. Te has pegado un tiro en la cabeza con la escopeta que habías preparado cuidadosamente. Sobre la mesa has dejado un tebeo abierto por una página doble. Con la emoción tu mujer se apoya contra la mesa, el libro bascula y se cierra antes de que comprenda que se trataba de tu último mensaje.
Édouard Levé
Suicidio (traducción de Julia Osuna Aguilar. 451 editores)


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Publicado por elchicoanalogo @ 19:56  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Lo apunto....

Publicado por dulcesangrar
Jueves, 05 de julio de 2012 | 18:05

Es un libro corto, apenas cien páginas, tiene momentos muy buenos y alguno tedioso, pero merece la pena (más allá de que Levé se suicidase tras escribirlo)

Publicado por elchicoanalogo
Jueves, 05 de julio de 2012 | 18:51