Hace unas semanas Anay me envió un archivo con su nuevo poemario. Me fui a la cocina, encendí el portátil, sentí los huecos alrededor. Aquella primera lectura de Medidas cautelares me descolocó, miraba de la pantalla a la noche y luz de las farolas, en silencio, dejaba que los poemas de Anay calaran de a poco, tomaran forma dentro de mí.
Esperé a tener el libro en las manos para una segunda lectura de Medidas cautelares (su letra en la primera página, el tacto suave del papel, la portada donde un peón negro parece tener la partida perdida). Abrí el poemario de Anay, volví a aquella noche de mayo, huecos y luces de farolas.
Me desarma la voz de Anay, si Turno de réplica me recuerda a un mapa, Medidas cautelares me lleva a un faro, a ese instante donde desaparece la luz y queda la ilusión de las sombras pasadas. Su voz me habla de fríos y ausencias, de pérdidas y soledad, de algo que se aleja y una mirada interior que intenta entender el caos de nuestras emociones. Los poemas de Anay me cambian el paso, llego a la última página en silencio, aturdido por los vacíos y (des)amores cartografiados, siento una tristeza extraña e inesperada.
Medidas cautelares es una de las lecturas de este año, un libro al que regresaré (como regreso a Turno de réplica) cuando necesite una voz que me hable de forma queda e íntima.
http://www.laie.es/libro/medidas-cautelares/802042/978-84-96986-35-0
Lance
Prestidigitación de la sospecha.
Observa.
El aire
sin la llama
es sólo humo.
Aquello
Esto
es sólo una ventisca.
Un zarpazo del agua,
una requisa.
Una página en blanco,
una hoja sisa.
Pero aquello
Aquello fue perder.
Despedida
Palabras y mentiras
como clavos
que el tiempo no consiga
desbrozar.
Es otra,
la dificultad.
Hallar un silencio
digno de tus ojos.
La insignia
De la insignia
de tu mirada clara.
De todas las promesas
y pronombres.
De cada equidistancia que cedí
queda este acontecer
con alma de faro.
Anay Sala Suberviola
Medidas cautelares (Rúbrica editorial)