S?bado, 28 de julio de 2012

Me dice que escriba algo para la presentación de Medidas cautelares. Le respondo que uniré momentos, no le digo que me atasco cuando alguien me pide escribir. Como dice Ib, escribo al dictado. Estos momentos unidos fue mi manera de estar en la presentación del poemario de Anay.

Busco Ý (turno de réplica) en las estanterías. Hojeo algunos poemas al azar, La frontera, Exilio, Estrellas fugaces, Volver. Entonces, me doy cuenta de que el poemario de Anay Sala es un mapa, los poemas cartografían ausencias, fríos, vacíos, regresos, extinciones. Me quedo en silencio, el libro en mi mano, sorprendido por la voz de Anay que me habla de forma queda, certera y desnuda de las emociones que nos desorientan y nos noquean. Anay no necesita aspavientos ni experimentos formales, su voz me llega de forma cristalina, sus poemas son fotografías que se centran en la médula de las cosas, como decía Raymond Carver. Cierro Ý (turno de réplica), me quedo en silencio, siento que algo ha cambiado.

Hace unas semanas Anay me envió un archivo con Medidas cautelares. Me fui a la cocina con el portátil, miré los huecos alrededor y durante dos horas desaparecí en sus poemas (sólo los escritores que me emocionan me hacen desaparecer y amplían mi mirada). Pasaba las páginas del archivo y volví a sentirme descolocado por unos poemas concisos que reflexionan sobre el amor, la pérdida, las despedidas, el frío, el silencio, el equilibrio siempre precario ante las emociones que nos habitan. Apagué el ordenador. Estaba desbordado, se cruzaba la sorpresa con el silencio, mis recuerdos con las palabras de Anay. Sus poemas calaron de a poco en mí, se quedaron dentro.

Anay Sala ha sido uno de los descubrimientos de este año, sus poemarios me acuchillan y me emocionan, me dejan en silencio y me mencionan, me hablan de deseo y desgarro, del vértigo del vacío y recuerdos sin tiempo, del amor huidizo y del amor que nos deja sin aire, de cicatrices y el dolor de la lucidez, de silencios, faros, vacíos, lluvia y desafíos inesperados. Anay es escritora, yo, lector, nos encontramos a mitad de camino. La voz y los poemas de Anay ya forman parte de mí.



Sobre las vías

De vuelta a la ciudad,
sobre las vías
los trenes de todas las edades.

La misma antesala de frontera,
el tiempo que dobla sus verdades.

De vuelta a la ciudad.
Sobre las vías,
los trenes.

Las mismas veleidades.

Un hombre que reclama
en la estación:
Los viejos no eran tan felices.
Anay Sala Suberviola
Sobre las vías (en Medidas cautelares. Rúbrica editorial)


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Publicado por elchicoanalogo @ 9:33  | Poes?a
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