Lunes, 27 de agosto de 2012

1.
Me dice que se ha acostumbrado a andar agarrada a mi brazo. Hablamos de los libros que llevamos dentro (ella tiende al erotismo y el deseo, yo a escribir diapositivas de aquello que veo), de sexo y masturbación (a veces de forma seria, a veces con bromas surrealistas), de cargas y decepciones, de los poemas de Anay Sala y los lugares donde nos gustaría vivir (ella en la costa, yo en una aldea). Me saca fotografías, hago burlas a la cámara, intento mirar al cielo, a cualquier esquina. Llegamos a una plaza en forma de teatro romano. Me siento en una escalera de piedra, ella se detiene en un punto señalado en el suelo a varios metros lejos de mí. Dice que desde ese punto se puede escuchar incluso la voz más baja. Habla en susurros y yo respondo sus preguntas. Se acerca y sonríe.

2.
Son las 6.30 de la mañana. Las calles están en silencio, sólo escucho mis pisadas en la acera. Observo a Marte en el cielo que amanece. Me sorprende su cercanía. Recuerdo a aquel fantasma marciano de las crónicas de Bradbury.

3.
Busco un lunes de Anay en Sopa de poetes. Me encuentro con uno de septiembre de 2011 que habla de tiempos.


Los lunes de Anay. Acta est fabula...

LOS TIEMPOS SON TRES.

"Lo que ahora se me aparece claro y evidente es que ni el futuro ni el pasado son. Impropiamente, pues, decimos: los tiempos son tres: pretérito, presente y futuro. Con mayor propiedad se diría acaso: los tiempos son tres: presente del pasado, presente del presente, presente del futuro. Estas tres modalidades están en el alma; en otra parte no las veo: memoria presente de lo pasado, intuición presente de lo presente, expectación presente de lo futuro. Si se me permiten estas expresiones, entonces yo veo tres tiempos y reconozco su existencia. Sí, los tiempos son tres.
 
Continúese, pues, diciendo: los tiempos son tres: pretérito, presente y futuro, como la rutina nos lo hace decir abusivamente; continúese diciendo. Me importa poco; no me opongo ni lo desapruebo mientras se comprenda lo que se dice y no se imagine que lo futuro ya es y que el pasado aún sea. Pocas son las cosas que decimos con propiedad; las más de las cosas las expresamos impropiamente, pero con facilidad se comprende lo que queremos decir."
 
CONFESIONES, San Agustín.
 
 
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No hace falta creer en el futuro
para temerle a su bordón.
Suenan las campanadas y sabe que es momento
de hacerle sitio a nuevas dicciones de su nombre.
La memoria se llena de recuerdos
que a su vez van quemando la memoria,
deshaciéndola, diluyéndola,
volviéndola a su origen de memoria en penumbra.
No es cierto que ya sólo reconozca.
Pero hay otra verdad tras el siguiente trago:
la certidumbre de que hoy
sentir sólo es tocar.
Vivir: ahora o nunca.
Basta de recordar lo no vivido.
 
                                             ALBERTO CHESSA
 


 
 
...Feliz lunes.
 
Un beso,
 
Anay



Tags: Anay Sala Suberviola, San Agustín, Alberto Chessa, Lucía Popp

Publicado por elchicoanalogo @ 19:13  | Los lunes de Anay
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