Domingo, 23 de septiembre de 2012

Dos mesitas de noche con objetos curiosos (una armónica, un libro de Murakami en un cajón, un vibrador o una mariposa que cambian de mesita según su utilidad), estrellas adhesivas en el techo de la habitación, un japonés de Murcia, un gato llamado Carver por el poeta Raymond Carver, líneas circulares de autobuses en Detroit, matemáticas, un hombre que es un número primo, una mujer que es Pi, las noches, el amor, el sexo y la soledad. La luz de la mesita noche se mueve entre la poesía y el relato corto, la esencia y la emoción de los sentimientos y objetos que nos conforman.

El narrador de La luz de la mesita de noche nos acerca a Pi, profesora de Geometría, su cama, su mesita de noche, su relación con Trece, sus recuerdos y emociones sobre sus parejas, las matemáticas, el azar o el determinismo. Pi vive sola, hace tiempo que numera a los hombres que han pasado por su vida, está desorientada con Trece, no acaba de fiarse de él, parece más un espejismo que realidad, intenta hacerse una composición de lugar en esta nueva relación. Pi en su habitación, en pijama, sola en la cama, mira el brillo de las estrellas adhesivas, los objetos de las mesitas de noche (también, pañuelos para llorar), piensa en las matemáticas aplicadas a la vida cotidiana, en cómo los hombres que han dejado huella en ella eran números primos, conversa con su vecino el señor Misaki (la familia más allá de la sangre), intenta ordenar su vida y sus emociones, reflexiona sobre el amor, la pareja, la soledad.

La luz de la mesita de noche atrapa por los detalles inesperados, por la relación de Pi con los hombres, por ese amor en la distancia con Trece, Pi en una habitación de Madrid, Trece en una casa de Detroit como inquilino de un gato, te habla con una voz humorística, matemática y cercana, te saca una sonrisa, te hace sentir partícipe de la historia y, como en las novelas y películas de aventuras, hablas y empujas a los personajes. Es una de esos libros que se leen sin interrupción, que calan de a poco y sientes que has participado de otra vida. Juan Pardo Vidal ha escrito un libro hermoso y sutil.

(Sólo hay dos tipos de hombres, los que han leído La luz de la mesita de noche y los que no). 



Tan sólo dos semanas después de aquel primer encuentro, al apagar la luz de la mesita de noche para irse a dormir, cuando ya ambos vivían en ciudades distintas, pensó que si la Gran Muralla China era lo único construido por el hombre que podía verse desde el espacio, ella podía viajar hasta allí y poner los brazos en cruz, mirando hacia arriba, y entonces sería la única mujer del mundo en la que Trece se fijaría si estuviese en la Luna. Y siempre lo estaba.

( … )

Nos gusta coincidir con el otro, nos encanta la zona sombreada de intersección, el lugar donde coincidimos en gustos, ya sean musicales, estéticos o sexuales. Lo que nos interesa del otro somos nosotros. Es decir, nos enamoramos de lo que de nosotros tiene el otro, lo cual no deja de ser una paradoja, porque el amor se supone que es algo ciego y desinteresado. Todo esto es muy irracional, y ella, aunque se llame Pi, no es irracional.

( … )

Si la tercera vez que te acuestas con un chico que te gusta mucho te dice «te quiero», eso es bueno. Pero si tú le dices a ese mismo chico «te quiero» y él te responde «yo te quiero mucho», eso es malo. La clave está en el «mucho», así pues, por increíble que parezca, «te quiero» es más grande y más profundo que «te quiero mucho». Es una curiosa paradoja del idioma.

( … )

Sólo tenemos conciencia de haber vivido una pequeñísima parte de nuestras vidas, la mayoría de los días no han dejado rastro, por lo que entendidos así, hemos vivido sólo lo que recordamos. Al fin y al cabo, los días no tienen otro sentido que ofrecernos un marco referencial en el que encuadrar recuerdos que, conscientemente, hemos de archivar diariamente antes de irnos a dormir.
Juan Pardo Vidal
La luz de la mesita de noche (Sloper)


Tags: luz de la mesita de noche, Juan Pardo Vidal, Sloper

Publicado por elchicoanalogo @ 18:37  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Hola

Por mi profesión (bibliotecario) he tenido la suerte de conocer a Juan y estuve en la presentación de su libro.

A mi me ha parecido un libro muy actual, entretenido y superrecomendable para los lectores que buscan algo más allá de los bestseller de más de 600 páginas.

Saludos.

Publicado por Invitado
Jueves, 11 de octubre de 2012 | 14:45

Yo conocí a Juan en una lectura en Zaragoza, buen tipo, buen escritor. Este libro me emocionó, la historia, los personajes, la forma de contarla, los decorados, está en estado de gracia. Un abrazo

Publicado por elchicoanalogo
Jueves, 11 de octubre de 2012 | 16:05