Domingo, 16 de diciembre de 2012

Abro Cuando Alice se subió a la mesa sin saber nada sobre la voz de Jonathan Lethem, la forma que tiene de mirar el mundo alrededor o el tipo de personajes que pueblan sus historias. Me siento a ciegas en las primeras páginas, intento ubicarme ante un nuevo mundo, me encuentro con un narrador antropólogo enamorado de una física atraída por un experimento científico al que llaman Ausencia, una especie de agujero de gusano, un paso fronterizo a otros mundos posibles. El antropólogo ve cómo pierde a su amor por una proyección de la idea del amor. Las primeras páginas me ubican en un cruce de comedia romántica y ciencia ficción (¿amor-ficción?) y sonrío.

Cuando Alice se subió a la mesa habla del amor, de las diferentes ideas y cuerpos del amor, de la forma en cómo nos situamos ante el mundo y las emociones que nos habitan, del intento de explicar todo aquello que nos rodea y cómo cada uno de nosotros intenta buscar un mundo que comprender, en el que refugiarse. Philip Engstrand vive con la físico Alice Coombs, habla de una manera extraña, integra la poesía en la ciencia (intenta unir su mirada enamorada a la mirada estudiosa de Alice), usa expresiones como “el cielo era un dramático paisaje nebuloso inclinado”, siente una punzada cuando ve a Alice con la mirada fija en un experimento fallido que da a lugar a una falsa burbuja de vacío, descubre el inicio de un sentimiento amoroso en esa mirada sobre Ausencia y anticipa la pérdida.

Mientras Alice se engancha a Ausencia, Philip vive el proceso de alejamiento de Alice, ve cómo muestra los síntomas de estar enamorada del agujero de gusano, intenta recuperarla, que comprenda su locura, que lo que siente es la idea del amor más que la realidad del amor. Ausencia traga algunos objetos y desecha otros, parece tener personalidad propia, es un misterio y un accidente, Alice siente la fascinación Ausencia, necesita ser aceptada por ella, ser tragada y llevada a su interior. Alice trata una y otra vez de cruzar el umbral de Ausencia, pero Ausencia la rechaza, la devuelve a la misma habitación. Ese rechazo del experimento hará más fuerte el amor que siente Alice por él, le hará abandonar la realidad por la idea de la realidad.

Si Dick se pregunta qué es real en sus novelas, Philip intenta comprender qué es el amor, luchar contra algo tan extraño e inesperado como un experimento científico, recuperar la Alice que amaba. En ese proceso de lucha observa los cambios en Alice, la palidez de la piel, el rostro demacrado, la mirada ausente, la falta de sueño o el silencio por el rechazo de Ausencia. Cada cambio en Alice repercute en Philip, ambos luchan por aquello que aman, a pesar del rechazo en cada intento de acercamiento.

Cuando Alice se subió a la mesa es una historia de ciencia y amor diferente, entrañable y divertida, la sensación de estar ante unas páginas mágicas e inesperadas, un antropólogo que entrelaza ciencia y poesía, una física enamorada de un agujero de gusano, una pareja de ciegos que sincronizan sus relojes y cuentan los buzones y las farolas para ubicarse en el mundo, unos científicos perdidos ante un experimento fallido, Ausencia y la nada (y los mundos que guarda dentro de ella), qué es amor real y qué la idea del amor.



Alice y yo éramos del mismo tamaño. Desplazábamos la misma cantidad de aire. Pero cuando nos abrazábamos se volvía escurridiza y fugaz, como una rémora. Cuando la estrechaba me imaginaba que si estiraba el cuello podía besarle la nuca o rodearla del todo, hasta tocarme los hombros con las manos.

( … )

- Amas a Ausencia. Como antes me querías a mí y ahora no.
Suspiró.
- No paras de repetirlo, Philip.
- Entonces es verdad.
- Sí. Quiero a Ausencia. -No titubeó ni se estremeció. Ahora no tenía problema en admitirlo.
- Yo era demasiado real para ti. Querías alguien imaginario.
- Ausencia es real, Philip. Es una visitante. Una extraterrestre.
- Ausencia es una idea, Alice. Es una proyección tuya.
Me lanzó una mirada desafiante.
- Bueno, pues se me ocurren ideas mucho peores que Ausencia. Es la idea de perfección, la idea del amor, del amor perfecto.
Jonathan Lethem
Cuando Alice se subió a la mesa (traducción de Cruz Rodríguez Juiz. Debolsillo)


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Publicado por elchicoanalogo @ 17:53  | Libros...
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