Martes, 25 de diciembre de 2012

Descorro la cortina de la cocina. Llueve (el suelo mojado, pequeños charcos en la acera, los árboles desnudos). No hay niños en la calle, no hay gritos de emoción ni el ruido de coches de juguete, bicicletas o consolas, no se mueven los columpios, todo está quieto en esta mañana de navidad. Escojo un cuento navideño de Auster, toma el lugar de Capra o Dickens.

Auster recibe el encargo de escribir un cuento de navidad para el New York Times. Se plantea cómo escribir algo diferente a O.Henry o Dickens, cómo no caer en el sentimentalismo de este tipo de historias. Será su amigo Auggie Wren, con una historia sobre el azar y una cena navideña, quien le ayudará a completar el encargo.

En este cuento de Navidad Auster mantiene sus señas de identidad, el azar y un personaje que se deja llevar por él, las historias dentro de historias, la escritura envolvente, las calles de Nueva York, detenerse para mirar alrededor. Cada día de los últimos años Auggie Wren fotografía la misma esquina, fotografía el tiempo. Le enseña a Auster sus doce álbumes, en un principio Auster sólo ve repetición, luego se da cuenta del paso del tiempo en ese pequeño espacio fotografiados, de la diferencia entre los días de semana y los fines de semana, el cambio de las estaciones y de las personas que aparecen cada día camino del trabajo, las diferentes luces.

Auggie intenta ayudar a Auster con su cuento navideño. En un restaurante le habla de una persecución a un ladrón, de la cartera que pierde ese ladrón torpe con sus señas y fotografías familiares, de cómo la guardó durante meses en su casa y decide devolverla el día de navidad. Y en ese cruce con el azar, el encuentro con una anciana ciega y una cena navideña inesperada.

En pocas páginas Auster escribe una historia en la que no pierde sus señas de identidad, que parece un pequeño capítulo de cualquiera de sus novelas, y nos acerca una navidad diferente, la delicadeza de un personaje que fotografía el tiempo y el azar que une a dos solitarios.

La edición de booket cuenta con ilustraciones de Isol, no solo completan las palabras de Auster, también las ilumina.

(Los columpios siguen quietos, ha parado de llover, extraño las risas en el parque)



Si no miras con detenimiento, nunca conseguirás ver nada. Cogí otro álbum y me obligué a ir más lentamente. Presté atención a los detalles, me fijé en los cambios climáticos, observé las variaciones en el ángulo de la luz a medida que avanzaban las estaciones. Al cabo de un rato pude detectar sutiles diferencias en el flujo del tráfico, prever el ritmo de los diferentes días (la actividad de las mañanas laborables, la relativa calma de los fines de semana, el contraste entre los sábados y los domingos). Y luego, poco a poco, empecé a reconocer algunos rostros de la gente en segundo plano, los transeúntes camino de su trabajo, las mismas personas en el mismo lugar todas las mañanas viviendo un instante de sus vidas en el objetivo de la cámara de Auggie.
Cuando llegué a conocerles, empecé a estudiar sus posturas, la manera como se conducían de una mañana a la siguiente, tratando de descubrir sus estados de ánimo por estos indicios superficiales, como si pudiera imaginar historias para ellos, como si pudiera penetrar en los invisibles dramas encerrados en sus cuerpos. Cogí otro álbum. Ya no estaba aburrido ni perplejo, como al principio. Comprendí que Auggie estaba fotografiando el tiempo, el tiempo natural y el tiempo humano, y lo hacía instalándose en una minúscula esquina del mundo y deseando que fuera suya, montando guardia en el espacio que había elegido para sí.
Paul Auster
El cuento de navidad de Auggie Wren (traducción de Ana Nuño. Booket, Seix Barral)

 

 


Tags: Paul Auster, cuento de navidad, Ana Nuño, Booket, Isol, Seix Barral

Publicado por elchicoanalogo @ 11:38  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

http://www.youtube.com/watch?v=ypZK3WEp0Q0

Publicado por Isabel Tejada
Martes, 25 de diciembre de 2012 | 21:17

esta mañana estaba perezoso para buscar el fragmento de smoke. qué buena película

Publicado por elchicoanalogo
Martes, 25 de diciembre de 2012 | 21:29