S?bado, 29 de diciembre de 2012

Primero fue la voz de Iribarren recitando sus poemas en un parque bajo la lluvia, luego sus dos últimos poemarios encontrados en una librería bilbaína y ahora, su poesía completa. Cada paso me acercó a un escritor que miraba alrededor y se detenía en el mundo tras la barra de un bar y las ventanas de una cafetería, en luces encendidas en la madrugada, en miradas de pérdida y decepción, en postales de otro tiempo y otras ciudades, en autovías, bocas de metro y la vida que no acaba de cuadrar.

Seguro que esta historia te suena recopila la poesía completa de Iribarren. Lo que me atrapa de su poesía es esa voz que reflexiona sobre el paso del tiempo, las personas que nos rodean y a veces no vemos, las ciudades por las que callejeamos, lo que esperábamos de la vida y lo que al final encontramos (entonces, en su voz hay amargor, desilusión, desnudez y, a veces, ternura). En los poemas de Iribarren se mezclan la lucha, la decepción, la soledad de la madrugada con los tiempos que han cambiado y sentirse perdido. Abrir una página de este poemario es estar en la ventana de una cafetería, ver el mundo pasar y asentir.



La chica de la marquesina

Sale de la marquesina y mira
hacia la izquierda;
vuelve y reinicia su pequeño
claqueteo nervioso.
No aguanta más, se muere, necesita
que llegue el autobús, la vida, todo
lo que ésta le tenga reservado.
Y lo necesita ya, ahora, esta noche de sábado.
Mañana es una entelequia, una ficción,
un planeta a años luz.
Y vuelve a salir y mira y se consume de deseo.
Es terriblemente desgraciada un segundo
y al siguiente -llega al autobús al fin- se ríe
y parece que amanece en el mundo.
Y yo la miro y pienso
que, aunque sólo fuera por eso,
por esa fuerza, por sentir
lo que ahora mismo está sintiendo ella,
merece la pena vivir.



Cosas de la edad

Cosas de la edad,
supongo:

te da
por mirar
atrás,
hacia tu vida,
y ves
que no ha sido
en el fondo
más que un puñetero
fraude.

Y después
-para joderlo
del todo-,
no se te ocurre
otra cosa
que mirar
hacia delante.



Vidas

Esta tarde, en el bar,
me has preguntado
que en qué estaba pensando;
yo te he dicho que en nada,
pero no era verdad.

                            Pensaba
en alguien que acababa de salir,
un tipo solitario, triste, gris,
como hay cientos en cualquier ciudad;
lo veía cenando unas horas después
en el típico bar desangelado de barrio,
bajo una luz enfermiza, hojeando
quién sabe qué periódicos de ayer.

                                     Sí,
estaba pensando en su vida,
porque podía haber sido la mía.

Y estaba pensando en ti.
Karmelo C. Iribarren
Seguro que esta historia te suena (Renacimiento)


Tags: esta historia te suena, Karmelo C. Iribarren, renacimiento

Publicado por elchicoanalogo @ 16:47  | Libros...
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

estas historias me suenan

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(el segundo, el segundo)

Publicado por Isabel Tejada
S?bado, 29 de diciembre de 2012 | 20:05

(el segundo es un derechazo a la mandíbula)

Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 30 de diciembre de 2012 | 0:45