Jueves, 03 de enero de 2013

a)
Dejo la mochila roja sobre el sofá, saco la ropa y los libros (Levrero, Hesse, Hrabal), observo la habitación y me sorprende su calidez, las paredes color crema, los cuadros con los pétalos de una flor (parecen un laberinto o una línea que se repite hasta desaparecer en un pequeño agujero). Me acerco a la ventana, descubro la curva de un pequeño río, las piedras en la ribera, un puente, el sonido de las gaviotas y una casa antigua abandonada.

b)
Miro alrededor y todo es nuevo, las ramas desnudas de los árboles (juego a transformarlas en manos, pulmones, mapas o alas de pájaro), la tierra bajo mis pies, el silencio de las primeras horas del día. Entro en la parte antigua de la ciudad, me dejo llevar por los árboles, las plazas, las ruinas y los nombres desconocidos. Paso por una calle estrecha, apenas se ve el cielo entre los tejados (de uno de ellos cuelgan unos helechos que parecen querer alcanzar el otro lado de la calle). Leo en un cartel santuario de las apariciones y sigo las flechas que me indican el camino.

c)
En una esquina descubro a un hombre con una iguana en su hombro, ambos inmóviles (la cola de la iguana cubre el pecho del hombre). Me detengo bajo las flores blancas de un árbol, entre las ramas, una estela blanca en el cielo y una grúa amarilla. Sonrío, tomo la grúa como referencia, un faro que me ubica cuando me siento perdido. Me preguntan por una administración de lotería. Les digo que no soy de la ciudad. Me doy la vuelta y pienso en lo que significa no ser de un lugar.

d)
Entro en una cafetería. Tomo unas rápidas notas sobre mi paseo (las marcas en mi mapa son piedras, ramas, estelas, silencio, faro)


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Comentarios

lo que significa no ser de un lugar

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Publicado por Isabel Tejada
Jueves, 03 de enero de 2013 | 13:44

y sigo pensando en ello...

Publicado por elchicoanalogo
Jueves, 03 de enero de 2013 | 23:34