Viernes, 04 de enero de 2013

Observo el paisaje tras la ventana de la habitación, la curva del río, la casa abandonada, el puente, las piedras de la ribera. Crece a cada nueva mirada, descubro una guardería y un árbol en la curva del río, una carretera de un carril, un camino de tierra bajo el puente, las tejas viejas de los tejados y los destellos del sol sobre el río. Me quedo en silencio mientras completo el nuevo paisaje.

Entro en una cafetería. Frente a la ventana, un árbol con flores rojas, casas de piedra y una plaza solitaria a primera hora. Una pareja desayuna a mi lado, tienen más de setenta años, se apoyan en la mesa y acercan sus caras para hablar. Dicen onte, eu, aínda. Escucho su voz y recuerdo subir al tejado de una ermita para ver atardecer, jugar al escondite alrededor de un hórreo, el tañido de las campanas a media tarde, tumbarme en un prado y mi ropa y mi piel que se empapaban del olor a hierba verde. Siento que mi voz adquiere otro tono, es menos dura y brusca.

Paseo sin rumbo, reconozco un café, el conservatorio de música, las ruinas del siglo XIV, la grúa amarilla que actúa como faro. Una guía conduce a un grupo de turistas por la parte antigua, se detiene en las iglesias, lleva un banderín levantado para que no la pierdan de vista. Paso junto a unos niños que cantan una canción, buscan un león y gritan que no tienen miedo, cuando termina la canción corren en desbandada.

Sigo el puente tras la ventana de la habitación. Me apoyo en una barandilla y veo mi sombra en la superficie del río (mi sombra inmóvil sobre el lento curso del río)


(coda)
Me detengo bajo un árbol, señalo una estela de avión o le enseño la piedra bumerán que guardo en el bolsillo. Ella me mira sorprendida. Le digo que he aprendido a disfrutar de estos momentos, que las mujeres no me ven por cosas así, que intento sonreír a pesar de todo, que aún hay días donde el simple hecho de levantarme de la cama es una pequeña victoria. La miro, escucho el sonido de la ciudad y me siento en tres tiempos.


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Comentarios

donde el simple hecho de levantarme de la cama es una pequeña victoria

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(http://www.youtube.com/watch?v=LfJ7paluWRs)

Publicado por Isabel Tejada
Viernes, 04 de enero de 2013 | 16:36

hay días así, siempre hay días así, pero también está la pequeña victoria de hacerles frente

 

(qué canción...)

Publicado por elchicoanalogo
S?bado, 05 de enero de 2013 | 23:52

Porque gracias a vos he descubierto, 
(dirás que ya era hora y con razón), 
que el amor es una bahía linda y generosa, 
que se ilumina y se oscurece, 
según venga la vida, 
una bahía donde los barcos llegan y se van, 
llegan con pájaros y augurios, 
y se van con sirenas y nubarrones. 
Una bahía linda y generosa, 
Donde los barcos llegan y se van. 
Pero vos, 
Por favor, 
NO TE VAYAS

Publicado por Gabriela
Domingo, 13 de enero de 2013 | 2:16
Publicado por elchicoanalogo
Domingo, 13 de enero de 2013 | 20:48