Viernes, 01 de febrero de 2013

Busco los libros de enero en las estanterías, los coloco en una pequeña columna, cada libro en mi mano me hace leer fragmentos al azar, arrastro personajes y escenas de un libro a otro (recuerdo aldeas costeras, sirenas en Titán, una prensa, la sombra de trilobites) y les hago una foto. 

Este mes volví a la novela negra. En Jugada de presión, Auster recrea una historia de detectives a la manera de Chandler y Hammett. Hay un hombre muerto en circunstancias extrañas, un detective contratado para resolver el caso, un mundo de apariencias y engaños, la sensación de andar por un laberinto y una explicación final. Jugada de presión es un libro entretenido, por momentos sorprendente, otra manera de acercarse a Auster.

Jim Thompson me había sorprendido en 1280 almas o El asesino dentro de mí, descubrí un escritor intenso, seco, violento, unos personajes en tensión, a punto de verse desbordados y que acaban por explotar. Un cuchillo en la mirada me defraudó por su falta de intensidad, leí por inercia la historia de un antiguo boxeador que huye de un hospital psiquiátrico y forma parte del secuestro de un niño.

En Las sirenas de Titán Vonnegut habla de un hombre que se pierde en una singularidad espacio-temporal y aparece en la Tierra cada cincuenta y nueve días, ha roto las barreras del espacio y tiempo, es capaz de aparecer en cualquier rincón de la vía láctea y crea una religión basada en un dios absolutamente indiferente. Como en Galápagos, Vonnegut retrata la estupidez humana de forma irónica e inteligente.

Hay tres novelas que me han dejado del revés en este mes de enero. Una soledad demasiado ruidosa es la voz de un hombre solitario, su prensa, una montaña de libros y una casa sin espacios vacíos. Hant´a lleva treinta y cinco años prensando papel viejo, libros y reproducciones. A su alrededor, el ruido de la prensa y los ratones en el sótano. Adquiere una cultura a pesar de sí mismo en los libros de la montaña que debe prensar. En esa soledad construye su mundo a partir de las lecturas de Kant o Lao Tse. 

En Naufragios Yoshimura escribe una historia dolorosa, una aldea costera aislada del resto, un niño de nueve años que debe hacerse cargo de su familia (su padre se ha vendido como esclavo por tres años), su entrada en el mundo adulto, descubrir el dolor y la misera de la supervivencia, los ritos ancestrales, la escasez. Yoshimura escribe de manera sencilla una historia que te deja un nudo en la garganta.

Pancake me sorprendió con los cuentos desnudos y austeros de Trilobites, mineros, granjeros, mecánicos que viven en una tierra dura, que buscan amor, una oportunidad, salir de aquella tierra y encuentran peleas, miedos y la sensación de que nada es como pensaban. Trilobites es un puñetazo en el estómago.

Entre lecturas, los poemas de Isabel Tejada y Roberto Bolaño y los cuentos de O. Henry, Mújica Láinez y Raymond Carver. Mi lectura actual La herencia del gusto de Natsume Soseki.



Jugada de presión - Paul Benjamin (Paul Auster)
Trilobites - Breece D´J Pancake
Las sirenas de Titán - Kurt Vonnegut
Un cuchillo en la mirada - Jim Thompson
Una soledad demasiado ruidosa - Bohumil Hrabal
Naufragios - Akira Yoshimura

 


Tags: Paul Benjamin, Breece D´J Pancake, Kurt Vonnegut, Jim Thompson, Bohumil Hrabal, Akira Yoshimura

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