Mi?rcoles, 03 de abril de 2013

Tú, mío es un juego de espejos, es un adolescente que imita, sin saberlo, los gestos y las palabras de un muerto y encuentra en una isla una libertad diferente a la de la ciudad, es un verano donde confluyen los días de pesca, las historias de la guerra y la supervivencia de la posguerra, la memoria, el olvido y un primer amor, es aprender a vivir en el tiempo que nos corresponde y que nada que hagamos en el presente podrá corregir el pasado, es la mirada agrandada de un pescador que vive del mar, en el mar, y no lo entiende, no consigue descifrar sus códigos, es un grupo de jóvenes que se enamoran por una noche y que, como el marinero con el mar, no entienden el amor, es gobernar una barca y encontrar el equilibrio sobre las olas, es un fuego inútil que no purifica ni borra huellas.

Erri De Luca escribe una historia iniciática, un muchacho que vive un primer amor desvirtuado por los gestos del pasado, que aprende a guardar el equilibrio en una barca y busca corregir el pasado sin saber lo inútil de su gesto. El adolescente protagonista habla con voz pausada de su verano en una isla de la costa napolitana, de sus jornadas de pesca y su piel cubierta de sal y tierra, de sus pies descalzos, de cómo sus gestos y su voz se convierten en el reflejo del padre muerto de una extraña muchacha. A lo largo de un verano, el muchacho descubrirá el amor, la pesca, los ecos de la última guerra y las decisiones tomadas que no se pueden cambiar y con las que hay que convivir.

De Tú, mío, me quedo con los momentos donde parece que no pasa nada, un muchacho en una barca que aprende a pescar y a saber manejarse en el mar, los pies descalzos, la piel morena por el sol y salada por el mar, las noches de ferias y cine al aire libre, los movimientos de los pescadores, las tormentas de verano y el siroco que todo lo enloquece. También con esa toma de conciencia de un muchacho por la guerra reciente y dar una respuesta aunque se sepa a destiempo. Imagino esas escenas en blanco y negro. Cuando De Luca se centra en la relación entre los dos adolescentes la historia se desequilibra, se pierde el tono del resto del relato: el muchacho que conoce a una chica rumana, que imagina un secreto en sus gestos, que la mira en la distancia y aprende a pronunciar su nombre, la chica que descubre en el muchacho su pasado, las conversaciones que empiezan inocentes y acaban con una trascendencia extraña.




El pescado es pescado cuando está en la barca. Es un error gritar que lo has cogido cuando sólo ha picado y sientes que su peso baila en la mano que sostiene el sedal. El pescado sólo es pescado cuando está a bordo. Debes sacarlo del fondo agarrándolo de forma suave y regular, rápido y sin tirones. De otro modo lo pierdes. No te inquietes cuando lo sientas debatirse allá abajo y te parezca tan grande por la fuerza con que intenta arrancar el anzuelo y el cebo de su cuerpo.

( … )

Desde hace un año sólo veo errores, me entero de las deudas contraídas. El año pasado mamá y tú habéis debido formar un acta de renuncia a la herencia del abuelo a causa de las deudas. Este año he descubierto que no puedo hacer como vosotros. Veo nuestra ciudad en manos de gentes que la han vendido al ejército americano. Veo a los soldados extranjeros que hacen pis por las calles, borrachos, veo a las mujeres ceñidas en sus pantalones. Estas cosas ya existían, pero yo lo estoy descubriendo ahora. Veo que a nadie le importan, nadie se siente afectado ni se avergüenza de ello. Veo que la guerra nos ha anestesiado. En otros sitios ha acabado hace mucho, entre nosotros continúa. No sé responder a tu pregunta, no sé responder a nada, pero en el cuerpo se me va imponiendo una necesidad de responder.
Erri De Luca
Tú, mío (traducción de Juan Carlos Gentile Vitale. Seix Barral)


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Publicado por elchicoanalogo @ 20:46  | Libros...
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