Mi?rcoles, 12 de junio de 2013

a)
Se empapa las manos y la nuca con colonia. Intenta quitarse el olor a sudor frío y serrín. Observo la pausa en sus gestos, los bultos de sus manos, la mirada baja, el cordón de las gafas alrededor del cuello y la respiración entrecortada. Se ha ralentizado y encorvado con los años. Recuerdo sus fotos de juventud (fotos más pequeñas que la palma de mi mano). Baila, bebe cerveza, sonríe desenfadado a cámara, sostiene un cigarrillo o saluda desde la cabina de un tractor. Los gestos desenvueltos, la mirada risueña y tranquila, el cuerpo prematuramente adulto.

b)
Encuentro un reloj de bolsillo clavado en un panel del taller. Lo cojo entre mis manos, los números en negro, la esfera blanca, la hora detenida a las cinco menos veinte del día veinticuatro (sin mes). Heredó el reloj de su padre. Cada mañana le daba cuerda en la cocina, me gustaba ver cómo se lo llevaba al oído antes de devolverlo a su lugar en la pared. Le pregunto por qué no lo arregla y se encoge de hombros. 

c)
Mide y marca la madera con lápiz. Atornilla las puertas de un pequeño armario. A veces le tiembla la mano o jura cuando se le cae un tornillo al suelo. Sigo el movimiento de sus manos, la lentitud con la que trabaja, los parones para observar la simetría de las baldas y puertas. De niño me sorprendían las chispas que salían de su mesa de carpintero, el serrín que caía en cascadas al suelo, el olor a sudor, hierro, hierba y madera. Dejamos el armario sobre una mesa, aparta el polvo con la mano y comprueba que las puertas cierren bien. Me mira en silencio.

c)
Da un último vistazo al taller y cierra la puerta (el reloj parado, las fotos en blanco y negro, el tiempo que se nos ha echado encima, su mirada lenta y tranquila y cómo llegar hasta ella)


Publicado por elchicoanalogo @ 2:02  | diapositivas
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