Martes, 25 de junio de 2013

Hace tiempo me dijo hay que ser económico con la verdad. Hablábamos de lo que compartíamos y lo que nos guardábamos, de conservar un espacio sólo para nosotros, de saber diferenciar entre un secreto y una mentira. Leo Paisaje aproximado y vuelvo a aquella tarde a su lado, lo que mostramos, lo que guardamos, las mentiras y los secretos, la huida como toma de distancia, el ruido que nos rodea dentro y fuera de nosotros, la oscuridad que creemos nos envuelve y los pequeños momentos de luz.

Kathrine nunca ha viajado al sur del círculo polar, vive en un pequeño pueblo con su hijo y su segundo marido, inspecciona los barcos que llegan a puerto, tiene una vida monótona, al igual que las noches alargadas del círculo polar, y sólo consigue descansar cuando se queda en el Hogar del pescador o habla con los capitanes de los barcos que inspecciona. Siente que vive una farsa, un marido que la miente y no la ve y la usa para aparentar una vida de placidez y hogar que no existe, un trabajo que le habla de otros lugares y otras vidas al sur del círculo polar. “Kathrine estaba sumida en la confusión, y la confusión le daba miedo. Tenía la impresión de haber perdido los estribos, de haber salido de su vida como quien sale de una casa y la mira desde fuera, desde abajo, como si estuviera a cincuenta centímetros del suelo, desde la perspectiva de un perro o de una niña, de la niña que había sido cuando sus padres llegaron al pueblo. Vagaba por sus recuerdos. Ya no había un antes ni un después. Toda su vida parecía yacer frente a ella como el propio pueblo.

Kathrine subirá a un barco, cruzará el círculo polar y recorrerá media Europa para dejar atrás su vida anodina. En ese viaje, la posibilidad de ser cualquier persona, sin nada ni nadie que la ate a su vida anterior, el regreso a casa tras su viaje que le ayudará a saber qué quiere, cómo enfrentarse y cambiar su vida, cómo esperar la llegada de la oscuridad y de la luz.

Peter Stamm escribe una historia de huida, mentiras y búsqueda. Usa el paisaje para cercar a los personajes, la noche alargada en invierno, la nieve que todo lo unifica, la turbulencia del mar, los paisajes nuevos y desconocidos de Francia (el paisaje como motor reflexivo, como escondite y, también, como umbral a algo distinto). “El viento empujaba las últimas nubes hacia el oeste. Kathrine aspiraba ávidamente el aire frío. Le hacía el efecto de que sólo podía respirar con luz. Pensó en la noche polar, en los meses oscuros en el pueblo. En esas épocas tenía la sensación de absorber el aire a través de la piel, de que todo se fundía en una masa oscura. Todas las personas, todos los objetos, las casas, la nieve y las rocas se superponían como sombras para convertirse en una gran oscuridad amorfa”. Meses después de leer Paisaje aproximado, aún recuerdo la voz pausada de Stamm, el viaje de Kathrine fuera del círculo polar, ese instante donde puede inventarse un pasado y descubre que se siente miserable al hacerlo.



–Al otro de la frontera no hay nada que sea diferente –dijo el capitán, y Kathrine dijo que ya lo sabía. Luego el capitán la invitó a tomar café. Fueron al comedor, casi vacío a estas horas. Había un camarero que ponía las mesas para la comida.
El capitán dijo que había que celebrarlo. Celebrar que Kathrine cruzaba por primera vez el círculo polar.
–Bienvenida al mundo –dijo, y ella se rió.
Cuando le preguntó adónde iba y si viajaba para hacer vacaciones, Kathrine dijo que no lo sabía; pero que más bien no, que simplemente se marchaba.
Peter Stamm
Paisaje aproximado (traducción de Richard Gross y Mª Esperanza Romero. Acantilado)


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Publicado por elchicoanalogo @ 21:36  | Libros...
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