Jueves, 04 de julio de 2013

Mi caja del árbol tiene una pequeña tortuga con la cabeza fuera del caparazón, la mirada indagadora, la sonrisa triste y alegre al mismo tiempo y las patas paralizadas en mitad de un paso (la tortuga en mi mano parece detenerse un segundo antes de decidir el camino a seguir, la línea de la vida, del éxito o del amor).
Mi caja del árbol esconde un broche con dos niños besándose en una isla, el yin y el yang y un antifaz con estrellas blancas (me dijo, eres un superhéroe, tu nombre y apellidos tienen las mismas iniciales).
Mi caja del árbol guarda objetos que no tienen conexión entre sí, una rosa de papel, un par de piedras lunares, una chapa de los Boston Celtics, un pergamino con impulsos morales. Pero cuando dejo esos objetos sobre una mesa se convierten en líneas irregulares de un mapa, el límite de un vacío.
Mi caja del árbol late con un corazón blanco y un poemario hecho con recortes de periódicos (así somos / superhéroes desenfocados / actores que gritan lo imposible del papel / pistoleros de ciudad), las hojas del poemario como su piel al amanecer.
Mi caja del árbol sonríe con su foto, el hombro desnudo, la sonrisa franca, el flequillo que tapa su mirada azul, el cuello tan blanco como el corazón. Buscaba mi reflejo en sus ojos y me sentía ingrávido (ahora encuentro mi reflejo en ventanillas y escaparates, anclado a semáforos, carreteras y edificios de ladrillos rojos).
Mi caja del árbol podría pasar por mi corazón. Pero mi corazón está empequeñecido, perdido dentro de capas de miedos, inseguridades, dolor, vergüenza y silencios. Y no sé cómo volver a conectar con él.

 


Publicado por elchicoanalogo @ 4:58  | diapositivas
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios