S?bado, 06 de julio de 2013

Hay una pequeña ciudad y un niño que mira alrededor y ve un muelle y los tatuajes de los marineros, una fábrica de cerveza que es el centro de la actividad social y laboral, un bar con barra americana y un puñado de personajes estrafalarios, uniformes militares y los tiempos que cambian hasta que parecen detenerse por completo.

Hrabal inicia La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo con ternura y humor, un niño ama los tatuajes que ve en la piel de los marinos y acaba con una sirena desnuda en el pecho, su padre se dedica a desmontar motores para volver a montarlos, su abuelo sufre de homéricos ataques de ira, el cura levanta a mujeres en vilo y, sobre todo, su tío Pepin, divertido, alegre, refunfuñador, que se pasa las noches hablando de higiene sexual con las chicas de los bares de barra americana. Hrabal se detiene en la mirada abarcadora de un niño que se sorprende por las costumbres de los adultos, que se regocija con los bailes y canciones de su tío, los gritos apocalípticos de un carnicero y los masajes eléctricos de su padre, que ve pasar una guerra y una ocupación y siente que, al final, quedan los recuerdos y los bailes.

El tío Pepin se adueña de la novela de Hrabal, sus pequeñas mentiras, su alegría, su manera de coquetear con las mujeres, su afición al baile incluso en la noche de la muerte de Reinhard Heydrich con los nazis en la ciudad, sus enfados que le hacen desaparecer durante días para volver sumiso a la casa de su hermano. El narrador mira fascinado a su tío, a través de su figura habla de los tiempos que cambian en la ciudad, de la llegada y final de una guerra y los nuevos tiempos políticos que agrisan los recuerdos de un tiempo mejor. Al igual que la ciudad, el tío Pepin se ralentizará hasta detenerse y quedarse anclado y mudo a una cama. Hrabal pasa del humor inicial a la tristeza final por todo lo que se pierde, todo lo que se queda atrás y ya no recuperamos.

Los gestos cotidianos y el humor, los recuerdos como anclaje a un tiempo perdido y las travesuras de los adultos, la fábrica de cerveza y los cambios políticos. La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo son recuerdos rescatados del olvido y la voz de Hrabal pasa del divertimiento a la congoja, de la burla a la derrota, de los momentos impetuosos a la quiebra con el pasado.




( … ) el tiempo se había detenido definitivamente en el campanario de la iglesia de nuestra pequeña ciudad, en todas partes el tiempo se había detenido o se detenía, se había detenido el tiempo de las ferias y de las fiestas mayores y de los mercados de ganado, además de las ferias de Navidad, se había detenido y perdido el tiempo de los paseos del domingo por la mañana y de cada día al atardecer, los partidos políticos habían dejado de organizar las excursiones al bosque y las tómbolas, había huido el tiempo del carnaval y de los bailes de gala y de los desfiles a caballo, se había disipado el tiempo de las procesiones con máscaras alegóricas y las de Baco, los cinco teatros habían cerrado, de dos cines únicamente quedaba uno. Se había perdido el tiempo de toda clase de ejercicios, y el de la orquesta sinfónica, y el de la coral, incluso dejaron de existir los pensionistas que llenaban los jardines públicos, no quedaban que casinos con juegos de azar ni bares con barra americana, ni esas salchichas y morcillas tan ricas, los carpinteros dejaron de cantar mientras trabajaban, había desaparecido todo lo que podía recordar los tiempos antiguos, como si todo lo anterior se hubiera atragantado, como si se hubiera quedado sin conocimiento, como la Bella Durmiente que había comido una manzana envenenada y el príncipe no venía y ya no podía venir, y es que la antigua sociedad ya no tenía ni las fuerzas ni el coraje de resucitar, de manera que dejaba vía libre a la época de grandes carteles de agitación, política, al tiempo de grandes reuniones del partido, donde se levantaba el puño contra todo lo antiguo; y los que vivían de los tiempos anteriores se quedaban en sus casas con sus recuerdos, haciendo mutis…
Bohumil Hrabal
La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo (traducción de Monika Zgustova. Galaxia Gutenberg)


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Publicado por elchicoanalogo @ 0:46  | Libros...
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Viernes, 05 de julio de 2013

Sentado al borde de una silla desfondada,  
mareado, enfermo, casi vivo,  
escribo versos previamente llorados  
por la ciudad donde nací.  

Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.

Ni a irse ni a quedarse,
a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.
Juan Gelmán
Mi Buenos Aires querido (en Gotán)


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Publicado por elchicoanalogo @ 2:12  | Poes?a
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Jueves, 04 de julio de 2013

Mi caja del árbol tiene una pequeña tortuga con la cabeza fuera del caparazón, la mirada indagadora, la sonrisa triste y alegre al mismo tiempo y las patas paralizadas en mitad de un paso (la tortuga en mi mano parece detenerse un segundo antes de decidir el camino a seguir, la línea de la vida, del éxito o del amor).
Mi caja del árbol esconde un broche con dos niños besándose en una isla, el yin y el yang y un antifaz con estrellas blancas (me dijo, eres un superhéroe, tu nombre y apellidos tienen las mismas iniciales).
Mi caja del árbol guarda objetos que no tienen conexión entre sí, una rosa de papel, un par de piedras lunares, una chapa de los Boston Celtics, un pergamino con impulsos morales. Pero cuando dejo esos objetos sobre una mesa se convierten en líneas irregulares de un mapa, el límite de un vacío.
Mi caja del árbol late con un corazón blanco y un poemario hecho con recortes de periódicos (así somos / superhéroes desenfocados / actores que gritan lo imposible del papel / pistoleros de ciudad), las hojas del poemario como su piel al amanecer.
Mi caja del árbol sonríe con su foto, el hombro desnudo, la sonrisa franca, el flequillo que tapa su mirada azul, el cuello tan blanco como el corazón. Buscaba mi reflejo en sus ojos y me sentía ingrávido (ahora encuentro mi reflejo en ventanillas y escaparates, anclado a semáforos, carreteras y edificios de ladrillos rojos).
Mi caja del árbol podría pasar por mi corazón. Pero mi corazón está empequeñecido, perdido dentro de capas de miedos, inseguridades, dolor, vergüenza y silencios. Y no sé cómo volver a conectar con él.

 


Publicado por elchicoanalogo @ 4:58  | diapositivas
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