Mi?rcoles, 25 de diciembre de 2013

–Navidad Blanca –le dije–. Me gusta Navidad Blanca, cantada por Bing Crosby.
–No entiendo.
–Es mi pieza favorita. Me gusta tanto que tengo veintiséis copias del disco.
Me miró sin comprender.
–Ah, ¿si?
–Es... Es un chiste personal –dije débilmente.
–Oh.
–Personal... He vivido tanto tiempo solo que todo lo que me rodea es personal. Me sorprende que alguien pueda entender una palabra de lo que digo.
–Yo te entenderé –me dijo tiernamente–. Dame un poco de tiempo. No mucho: sólo un poco... y te prometo que entenderé todo lo que digas. Lo entenderé de nuevo.
Hizo un movimiento de cabeza.
–Yo también tengo mis chistes personales...
–En adelante –dije– construiremos otra vez un mundo personal para dos.
–Será hermoso.
–Una nación de dos, de nuevo.
–Sí, Howard. Quiero preguntarte algo.
–Lo que quieras.
–Sé cómo murió mi padre; pero no he podido averiguar nada sobre mamá y Resi. ¿Has tenido noticias?
–No.
–¿Cuándo las viste por última vez?
Recordé. Era capaz de recordar la fecha exacta en que había visto por última vez al padre de Helga, a la madre y a su preciosa, imaginativa hermanita Resi Noth.
–El 12 de febrero de 1945 –le dije.
Y le conté lo que había pasado ese 12 de febrero.
Aquel día hizo tanto frío que sentí hasta dolor en los huesos. Robé una moto y fui a visitar a mi familia política. La familia de Werner Noth, el jefe de policía de Berlín.
Werner Noth vivía en las afueras de la ciudad, lejos del área considerada objetivo de los bombardeos.
Kurt Vonnegut
Madre noche (traducción de J. C. Guiral. Círculo de lectores. Anagrama)



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