Viernes, 24 de enero de 2014

Queda un par de horas para el amanecer. Mi padre descansa, la radio de fondo, el silencio en el pasillo del hospital, la habitación a oscuras. Sigo las sombras de las cortinas y del olivo del jardín en la pared blanca hasta que pierden su significado. Las nubes de lluvia y nieve pasan rápido bajo el cielo. Cierro los ojos y escucho gaviotas a través de la rendija de la ventana, también el tráfico y las persianas al abrirse.

Observo una foto en blanco y negro, mi padre me sujeta del codo para que no me caiga en mis primeros pasos. Lleva traje, el pelo negro (las patillas también negras y grandes), el reloj gris que baila en mi muñeca cada vez que me lo pongo, el cuerpo delgado y fibroso. De niño me decía que pusiera mi mano en su brazo, entonces hacía fuerza, “sacaba bola” y yo le miraba sorprendido. O acercaba su mejilla sin afeitar a la mía para que notara cómo raspaba su barba. En esa foto de mi padre, agachado, mirándome entre preocupado y curioso, su mano en mi brazo, yo sonriente, a punto de echar a correr, está mi infancia.

Hay otra foto tomada unos segundos después, corro solo por la acera, me río, los brazos agitados, el gesto travieso, la mirada alta, al frente.

Amanece poco a poco, se abren claros entre las nubes, el viento mueve las ramas del olivo, cambia la luz, se hace más gris, las enfermeras hablan con voz baja y suave en el pasillo, el frío entra por la rendija de la ventana, me despeja. Mi padre duerme, yo miro fotos y escribo, la radio siempre de fondo.


Publicado por elchicoanalogo @ 6:13  | diapositivas
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Comentarios

Hola Fernando,

Estas palabras me llevan al Libro de la memoria de Paul Auster... qué bueno poder espresar, escribir y perpetuar aquellos momentos simples pero no por ello menos trascendentes con las personas que amamos, perdí a mi padre hace 7 años, un hombre inteligente, serio, creo que sensible (aunque esa es solo una percepción mía, era demasiado osco como para expresar sus sentimientos, quizás por sus raíces ucranianas), se fue y nunca le dije que lo amaba... gracias por compartir, hermoso relato,

un abrazo,

S.

Publicado por Invitado
S?bado, 19 de abril de 2014 | 8:33

Hola, Susana

Siento lo de tu padre.

Escribí esto en una habitación de hospital, mientras hacía tiempo. A veces es bueno tirar de los recuerdos de aquellos que queremos, sólo hay que seguir el rastro de migas de pan.

Otro abrazo

Fernandi

Publicado por elchicoanalogo
S?bado, 19 de abril de 2014 | 20:38