Lunes, 17 de marzo de 2014

En nuestra antigua patria, se levantaba para abrir las puertas y dejar que nuestro padre condujera su... hum, he olvidado la palabra, ¿como un coche, pero con caballos?
—¿Carro?
—Su carro. Nuestro padre salía con él todos los días. Y Zorya Vechernyaya le abría las puertas al anochecer, cuando volvía con nosotras.
—¿Y tú?
La mujer hizo una pausa. Tenía unos labios carnosos, pero muy pálidos.
—Yo nunca veía a nuestro padre. Estaba durmiendo.
—¿Padeces alguna enfermedad?
No respondió. Si se encogió de hombros, el movimiento fue imperceptible.
—Bueno, querías saber qué miraba.
—La Osa Mayor.
La mujer alzó un brazo para señalarla, y el viento empujó el camisón contra su cuerpo. Sus pezones, y la carne de gallina alrededor de la areola, se transparentaron por un instante, oscuros bajo el blanco algodón. Sombra se estremeció.
—El Carro de Odín, lo llaman. Y la Osa Mayor. En el lugar de donde venimos creemos que es una, una cosa, una, no un dios, pero como un dios, algo malo, encadenado por esas estrellas. Si escapa, lo devorará todo. Y hay tres hermanas que deben vigilar el cielo, durante todo el día y toda la noche. Si escapa eso que las estrellas tienen encadenado, el mundo se acabará. ¡Puf! Así de fácil.
—¿Y la gente cree eso de verdad?
—Antes. Hace mucho tiempo.
—¿Y miras a si puedes ver el monstruo que hay en las estrellas?
—Algo así. Sí.
Sombra sonrió. De no ser por el frío, habría creído que estaba soñando. Todo parecía exactamente como un sueño.
—¿Puedo preguntarte cuántos años tienes? Tus hermanas parecen mucho mayores.
Ella asintió con la cabeza.
—Soy la más joven. Zorya Utrennyaya nació por la mañana, y Zorya Vechernyaya nació por la tarde y yo nací a medianoche. Soy la hermana de medianoche: Zorya Polunochnaya. ¿Estás casado?
—Mi mujer está muerta. Murió la semana pasada en un accidente de coche. Ayer se celebró su funeral.
Neil Gaiman
American Gods (traducción de Mónica Faerna. Roca bolsillo)


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