S?bado, 22 de marzo de 2014

La tierra australiana, dura y seca, las raíces irlandesas, la justicia inglesa, la batalla entre colonos ricos y pobres y la ley, hombres disfrazados de mujeres que galopan por la llanura y un muchacho que crece en casas míseras y que acaba por ser el aprendiz de un bandolero, celdas húmedas, cuevas y montes como escondites y una vida fuera de la ley, los atracos y el regreso al hogar de noche, robar a los grandes terratenientes y la huida constante, el asedio, las traciones y la sensación de una vida a punto de apagarse, de llegar a su final.

En La verdadera historia de la banda de Kelly, Peter Carey da la voz al bandido Ned Kelly, una especie de Robin Hood australiano que combatió contra el gobierno y el poder de los granjeros ricos, y lo hace de manera cercana, Kelly que escribe sin comas un monólogo febril que mezcla recuerdos, reflexiones sobre la justicia, la posesión de la tierra, las raíces y la miseria. Kelly no usa comas, las pausas las pone el lector, hay momentos donde es necesario releer un párrafo para encontrar el ritmo adecuado, el corte preciso. Peter Carey crea por momentos confusión pero consigue hacer viva y real la voz de Ned Kelly, el ímpetu y la necesidad de escribir la propia vida para dejar constancia de ella y que las palabras permanezcan tras su muerte, su mirada sobre la ley, las leyendas y una tierra en construcción, el deseo de mostrarse no como un bandido de imagen distorsionada (para mal y para bien) sino como un muchacho que creció en una tierra desolada y que sólo buscaba ayudar a su familia a sobrevivir y un hombre que luchó contra una ley injusta y unos hombres traicioneros.

A lo largo de trece legajos Kelly habla de su vida, sus padres inmigrantes, la encarcelación de su padre, el dolor constante en la vida de su madre, la búsqueda de un hogar, sentirse extranjero allá donde fuera, sin derechos, sin dignidad, su intento por llevar una vida de granjero y cómo acaba siendo aprendiz de un bandolero. Cada legajo abarca los hechos significativos en la vida de Ned, su comprensión del mundo que le rodea, sentir que las reglas a las que está sometido son injustas, el dolor y la sangre sólo de un lado, la responsabilidad de sus actos.

Hay momentos de aventura al estilo de las leyendas del viejo oeste y momentos donde se detiene la narración para describir una tierra nueva, un nacimiento, una ausencia, un primer amor, están la relación extraña de Ned con su madre, un sentimiento constante de rabia, la lucha o la asunción de un final y las páginas dedicadas a relatar la vida de un bandolero, los escondites, los planes, los atracos, hay digresiones y pura acción, hay momentos de una intimidad sencilla y explosiones secas de violencia.

Lo mejor de La verdadera historia de la banda de Kelly es la escritura febril de Peter Carey, la voz imperiosa de Ned Kelly, la ausencia de comas que desbordan todo el texto, no desviarse de un final aunque se sepa marcado por la propia sangre.




Sólo tenía 14 años y ½ nunca una cuchilla había repasado mi labio superior pero cuando salí trotando detrás de Harry Power con los bolsillos llenos de canicas estaba viajando directamente al encuentro del hombre que llegaría a ser. Harry montaba al viejo estilo se inclinaba tanto hacia atrás en los saltos que debía llevar las ancas marcadas en la columna. En cambio yo montaba con saltos cortos me ponía de pie para galopar y cuando saltábamos troncos caídos me inclinaba hacia delante. Éramos Pasado & Presente éramos Inocencia & Años cabalgamos duro hasta Whitfield donde aliviamos a un pobre colono del peso de un saco de arena.
Peter Carey
La verdadera historia de la banda de Kelly (traducción de Enrique de Hériz. El aleph. Quinteto)


Tags: Peter Carey, la banda de Kelly, Enrique de Hériz, El aleph, Quinteto

Publicado por elchicoanalogo @ 6:11  | Libros...
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