Lunes, 28 de abril de 2014

Si los apuros monetarios le quitan el sueño, hágale una visita a la señorita de Ahorro y Crédito Ubik: le librará de las siempre molestas deudas. Por ejemplo, supongamos que usted toma en préstamo, a un interés limitado, cincuenta y nueve contacreds. Vamos a ver: en total...

La luz del sol penetraba en la elegante habitación de hotel poniendo al descubierto las imponentes formas que, según advirtió Joe Chip, parpadeando, eran piezas de mobiliario: grandes colgaduras de neoseda estampados a mano, que representaban la evolución del género humano, desde los organismos unicelulares del período cámbrico hasta el primer vuelo con un aparato más pesado que el aire, a principios del siglo veinte. Una magnífica cómoda de neocaoba, cuatro sillones articulados criptocromados y tapizados en tela jaspeada... Admiró, aturdido, el esplendor de la habitación y de pronto, herido por un agudo sentimiento de decepción, cayó en la cuenta de que Wendy no había llamado a la puerta. O que, en todo caso, no la había oído llamar; dormía demasiado profundamente.
Así, el imperio de su nueva autoridad se había desvanecido en el mismo momento de iniciarse.
Philip K. Dick
Ubik (traducción de Manuel Espín. Booket)


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