Domingo, 27 de abril de 2014

I

Vengo de un largo
trayecto de abandonos
no soy la única
lo sé no lo presumo
pero son mis pies los míos
quienes recorren y recorrieron
el camino mis pies y no otros
mi cansancio y fatiga
intemperie de abrazos
sin consuelo
enmimismada

No el suelo bajo los pies
sino mis pies sobre la tierra
inaudita intromisión
imposible contacto
con todo y tanto andar
de paso y paso a paso

Los pies que no vuelan
los pies torcidos
la cuesta arriba
el bordón quebrado
quebrantado apoyo
mis pies cautivos sin alas
sin compañeros de destino
largo viaje de abandonos
los míos

Imagen y semejanza
de un olvidado ritmo
eterno partir y partirse
el talón el empeine
la planta la huella
el tiempo todo lo borra dicen
sin empacho los sedentarios
ajenos a la herida la magulladura
el tránsito descalzo

Andar sin artificios
peregrino a Compostela
daba igual la dirección
pues todo fue signo
itinerario sin trazo
que los pies me lleven dije
donde esté mi alma

Ningún fuego consumió
sin embargo tanta pisada
en las hogueras para alumbrar
la ruta
ninguna lágrima tampoco
las secó
todo ahora quedaría como un andar
en sueños
salvo por las cicatrices
y una contumaz renquera.


II

Mas no existe viaje de ida
y vuelta
pues no hay retorno
sino a lo que ya no está
y los pies ingenua de mí
van anclados al sacro
y éste a la columna
hay clavículas un cerebro
y en el “vamos” va implícita
la cadera
divino condicionamiento
el libre albedrío falla cojea
los mapas mienten
el cuerpo yerra entre
la Cruz del Sur y cualquier
veleta
A la intemperie sólo estrellas
no existen brújulas

Una voz me había dicho
“prosigue
derrama la semilla sin mirar
detrás los surcos donde caiga
si será árbol o matojo
no te importe
también los vientos tropiezan
el mar encalla”
Creí, sí, a pie juntillas
y proseguí y todo se fue
para siempre

No, nunca se desaparece nada dijo
otra voz
mas yo tanto perdí que terminé
perdida bajel sin rumbo
lastrado el calcañar
como reo picapiedra

Nadie vino a resarcirme
sólo me cansé
se cansó la piedra en el crepúsculo
y rodó
rodó y me llevó consigo
alborotada sin ritmo
ni siquiera sé si subimos
o bajamos
agrietadas
“Qué viva es la sabiduría de lo que no es
nosotros” escribe la poeta.


III

A tus pies dijo
y enlazó mis tobillos
amorosamente
prisioneros de una ilusión
fugaz se fugó
la primavera eterna
reverdecía indiferente
al tributo
flaquearon las rodillas
y pagamos de hinojos
la efímera ofrenda

Ay los tobillos
voluntad de sobrevivencia
no otro sino ese
cuchillo tenaz nos ata
a la tierra del cuerpo
sellos que el tiempo va rompiendo
y nuestro mirar
ciego
no advierte
pájaro invisible la tristeza
transparenta sus alas
vuelo sin destinatario

Coqueteo con el abismo
pies al borde brazos en alto
por ver si a la grulla
la empuja una tempestad
mi voz se traga la distancia
y el OM rebota mudo
en la infinita blancura
del silencio
así que
mejor me siento a contemplar
el horizonte
a esperar que serenen las Furias
tanta indigestión de rabias
Herida errante
el olvido no existe

“Vuelve sobre tus pasos, retorna”
escuché como si me enviaran
a Nínive ahí
al pie de los farallones en
Cabo Da Roca
saltar sugería la intención
no poner pies en polvorosa
para qué si no habría escapatoria
pensé y algo se quebró
terminó por ceder:
a qué adelantar la hora de partida si
nada abolirá el espacio
entre las vías del tren…
Esther Seligson
A los pies de un buda sonriente

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Publicado por elchicoanalogo @ 6:32  | Poes?a
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