Lunes, 06 de octubre de 2014

(Tiene noventa años, la cara delgada y maquillada, el temblor de sus manos al hojear los libros, la mirada vidriosa que busca entre los centenares de libros novelas románticas (Danielle Steel, Barbara Wood, Rosamunde Pilcher). Viene a cada rastrillo, habla en un susurro y trae una bolsa donde guardar los libros que compra. Veo la lentitud de sus movimientos y pienso que aún necesita historias (ella, que debe esconder dentro de sí miles de ellas)
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Tiene ochenta años. Anda con muletas. Lleva una gorra de béisbol y una camisa a rayas. Me pregunta si tengo alguna biblia. Le respondo que no tenemos más que una para niños. La expresión de su cara me recuerda a un niño pillado en alguna travesura. Me explica que siente la necesidad de leer los cuentos del antiguo testamento (y dice eso, siento la necesidad y cuentos)
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Me preguntan por Gerónimo Stilton y Balzac, por poemarios de Gioconda Belli y novela negra (de las de asesinatos y sangre), por el corán, manga y Julio Verne, las miradas curiosas y abarcadoras, la sonrisa al encontrarse con una lectura que les conmovió, las conversaciones sobre escritores japoneses y las aventuras de H.G. Wells (los huecos entre los libros)

(coda)
Me uno a la dedicatoria de Anay, sin Elena no habría llegado a estos lunes ni a contar treinta segundos antes del fin del mundo. Zorionak tuyú!



Los lunes de Anay. À bientôt...

Para Elena Sagredo.


"No todo era mentira.
Pero no lo sabíamos."

                                       LUZMARÍA JIMÉNEZ FARO


FUE UN SUSPIRO

En silencio
se amaban los cuerpos.

La noche velaba
junto al ventanal.

La hoguera asentía:
Silencio, no más.

(Crepitó un corazón
al error de la lumbre)

                                   ANAY SALA





...Feliz lunes.

Un beso,

Anay


Tags: Anay Sala Suberviola, Luzmaría Jiménez Faro, Michel Fugain

Publicado por elchicoanalogo @ 20:46  | Los lunes de Anay
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