Jueves, 13 de noviembre de 2014

Se acerca a la caseta con pasos lentos y cortos, los ojos agrandados tras las gafas, las manos pequeñas y encogidas, una bufanda entre el abrigo y las arrugas del cuello. Hace viento, algunas hojas secas sobre los libros, el crujido de las portadas al abrirse, en las primeras páginas ex libris, dedicatorias, fechas y firmas rápidas, páginas en blanco. El viento sobre los libros suena al furor del mar. Se detiene ante las ediciones más antiguas, la espalda encorvada, la bufanda fuera del abrigo, la cara pegada al lomo de los libros. Saca una pequeña lupa y repasa título a título, la lupa oblonga y negra, las letras difusas en círculos, los dedos alargados sobre las tapas amarillentas. Me recuerda a un entomólogo. Pregunta al librero por precios y libros (primeras ediciones, historia y mitología vasca, mapas de tierras que hoy no existen), su voz educada y franca, el gesto suave y comedido. El librero le anima a entrar en la caseta y ver los libros de las estanterías. Pasa a mi espalda con una lentitud que me parece apropiada a su mirada pausada. Acabo de encontrar Las sirenas de Titán en una hilera de libros de ciencia ficción, leo algunos párrafos al azar, sonrío como en la primera lectura, como cada vez que encuentro a Vonnegut por azar y siento una conexión con su antiguo dueño, y dejo el libro a la vista para que hable a otro lector. El hombre se apoya en el marco de la puerta antes de salvar el escalón y subir a la caseta, intuyo una pequeña sonrisa de triunfo en su cara pálida, su búsqueda entre las estanterías de tomos deshilachados, la lupa entre sus manos que contiene en una gota el mundo alrededor, las yemas de los dedos sobre aquellos libros que le disparan un recuerdo, un sueño o el deseo de una próxima lectura. En mi mano, un libro de viajes de Chatwin y una novela de Frisch. El viento arrastra más hojas entre los libros y columpia la copa de los árboles. Por un instante, la mirada del hombre coincide con la mía y siento que ha llevado una vida plena (la vida de los demás siempre un misterio favorable) y que estoy ante un mundo en extinción, el hombre, las ferias de libros antiguos, los libros de segunda mano con otras firmas y dedicatorias, las casetas bajo los árboles, los mapas de países desaparecidos, yo mismo, reflejos de un pasado por llegar.


Publicado por elchicoanalogo @ 6:50  | (treinta segundos)
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